Pi­de con­se­jo

Te ayu­da­mos a re­sol­ver las du­das más cu­rio­sas que sur­gen en tu día a día y que no te has atre­vi­do a pre­gun­tar. Lee con aten­ción y des­cu­bri­rás un mun­do de cu­rio­si­da­des.

Casa Diez - - SUMARIO - COOR­DI­NA­CIÓN: MA­RÍA JO­SÉ OCHOA. FO­TOS: GETTY IMAGES.

Re­suel­ve tus du­das so­bre ta­reas co­ti­dia­nas.

…de­jar los mue­bles de jar­dín to­do el in­vierno en el ex­te­rior?

Aun­que la ma­yo­ría de los acabados del mo­bi­lia­rio de ex­te­rio­res son lo bas­tan­te re­sis­ten­tes pa­ra aguan­tar las in­cle­men­cias del tiem­po, su man­te­ni­mien­to re­gu­lar ayu­da a alar­gar su vi­da útil. Agru­pa las pie­zas que no pue­das guar­dar y pro­té­ge­las con una co­ber­tu­ra re­sis­ten­te de te­ji­do du­ro. In­ten­ta que es­tas lo­nas o fun­das ten­gan una cuer­da en la par­te in­fe­rior, pa­ra ajus­tar­las bien y que no las arras­tre el vien­to. Si tu zo­na es de mu­chas llu­vias, apli­ca un se­lla­dor de agua, pa­ra evi­tar la des­ca­ma­ción. Me­jor evi­tar

…que tu pe­rro duer­ma con co­llar?

Son va­rias las ra­zo­nes por las que de­be­rías qui­tár­se­lo cuan­do es­té en ca­sa. Por un la­do, si su ca­se­ta es­tá he­cha con lis­to­nes y su co­llar tie­ne una cha­pa iden­ti­fi­ca­do­ra, po­dría en­gan­char­se mien­tras duer­me. Ade­más, lle­var­lo siem­pre y muy apre­ta­do le pue­de cau­sar al­gu­na irri­ta­ción o in­fec­ción y la caí­da del pe­lo en esa zo­na. In­ten­ta que no sea rí­gi­do y que su in­te­rior sea sua­ve y mu­lli­do. Y, so­bre to­do, que que­pan dos de­dos en­tre el co­llar y su cue­llo. Eví­ta­lo

…de­jar en el co­che las bo­te­llas de plás­ti­co con agua?

El es­tar so­me­ti­das a una de­ter­mi­na­da tem­pe­ra­tu­ra, ha­ce que cual­quier bac­te­ria o mi­cro­or­ga­nis­mo que ha­ya es­ta­do en con­tac­to con el agua se re­pro­duz­ca con más ra­pi­dez, pro­du­cien­do do­lor e in­fec­cio­nes es­to­ma­ca­les. No la be­bas

…usar los pro­ba­do­res de la­bia­les en las tien­das?

Acer­car­te a un stand de una per­fu­me­ría y com­par­tir los pro­duc­tos de ma­qui­lla­je con otras clien­tas, te pue­de sa­lir muy ca­ro. Es­ta prác­ti­ca es pe­li­gro­sa, ya que te ex­po­nes al con­ta­gio de una se­rie de en­fer­me­da­des in­fec­cio­sas, co­mo el her­pes la­bial, que se pue­de con­traer por con­tac­to con la sa­li­va o la piel de un por­ta­dor que es­té pre­sen­tan­do un bro­te. La me­jor zo­na pa­ra pro­bar­te la ba­rra de la­bios es la ye­ma de los de­dos, ya que es­ta piel tie­ne unas ca­rac­te­rís­ti­cas muy si­mi­la­res a la de la piel de los la­bios. Tam­po­co com­par­tas con na­die la más­ca­ra de pes­ta­ñas o el lá­piz de ojos, pues tam­bién son fuen­tes de ger­me­nes y bac­te­rias.. Ten mu­cho cui­da­do

…la­var los pe­lu­ches de tu hi­jos?

Es uno de los ju­gue­tes más que­ri­dos y los que más su­fren, ya que los ni­ños los ti­ran al sue­lo y los arras­tran. Y lo peor, es que no pa­ran de lle­vár­se­los a la bo­ca o chu­par­los, sien­do un fo­co de ger­me­nes. Por eso, de­bes la­var­los muy me­nu­do. Haz­lo siem­pre

…que nos co­ma­mos la cor­te­za del que­so?

De­pen­de del ti­po que sea. Hay que­sos que la ge­ne­ran de for­ma na­tu­ral y otros a los que se les aña­de de ma­ne­ra in­dus­trial, po­nién­do­les un re­ves­ti­mien­to de ce­ra de abe­ja o te­la pa­ra pre­ve­nir la apa­ri­ción del moho. Aun­que su con­su­mo no es ma­lo pa­ra la sa­lud, lo úni­co que ha­ce es arrui­nar el sa­bor del que­so. De he­cho, los de De­no­mi­na­ción de Ori­gen tie­nen en­tre sus re­qui­si­tos no te­ner es­te ti­po de cor­te­za. Den­tro de los na­tu­ra­les, te pue­des en­con­trar ca­sos con­tra­rios, co­mo el del "brie", que se co­me con su ca­pa más ex­ter­na por­que le apor­ta sa­bor, o el ca­mem­bert que se con­su­me con su zo­na moho­sa, y el par­me­sano más cu­ra­do, que tie­ne la cor­te­za tan du­ra que es in­co­mi­ble. En oca­sio­nes

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