Fa­ná­ti­co del Ath­le­tic de Bil­bao

Ciclismo a Fondo - - BICI SPORT -

Hoy en día to­do es­tá hi­per­con­tro­la­do: va­tios, pul­so, me­dias, con­cen­tra­cio­nes, prue­bas de es­fuer­zo, etc. Iker, en cam­bio, es de­fen­sor de es­tar en ca­sa en­tre­nan­do con la gru­pe­ta. "Del mis­mo mo­do que hay gen­te que pre­fie­re mar­char­se a en­tre­nar bus­can­do el sol, le­jos de ca­sa, a mí me gus­ta pa­sar el má­xi­mo tiem­po po­si­ble cer­ca de los míos. Le doy mu­cho va­lor a es­tar ro­dea­do de mi gen­te. Todos los años, ló­gi­ca­men­te, me voy de va­ca­cio­nes, pe­ro mi en­treno es cer­ca de ca­sa. A dia­rio sal­go con Da­vid Ló­pez (Mo­vis­tar). Aho­ra vie­ne tam­bién Omar Frai­le, del equi­po Or­bea, un chi­co con una di­ná­mi­ca com­ple­ta­men­te di­fe­ren­te a la que yo he vi­vi­do. Él en­tre­na con sus va­tios, su pul­so... No­so­tros nos guia­mos por sen­sa­cio­nes y eso no quie­re de­cir que va­ya­mos sin con­trol, sino ti­ran­do de ex­pe­rien­cia". La se­sión se rea­li­za en uno de los me­jo­res es­ce­na­rios po­si­bles, San Ma­més, don­de el afi­cio­na­do se vuel­ca con su equi­po. Ca­ma­ño es del Ath­le­tic a muer­te y apro­ve­cho pa­ra cues­tio­nar­le por los ti­pos de afi­cio­nes. "Pa­ra es­to ten­go un ejem­plo muy cla­ro. Cuan­do no­so­tros éra­mos ni­ños, íba­mos con nues­tros pa­dres a ver mil ca­rre­ras. Esa afi­ción te cap­ta. En mi ca­sa todos éra­mos de Marino y eso ha­cía que si­guié­se­mos cual­quier ca­rre­ra. Aho­ra vas a las ca­rre­ras y la gen­te no ha cam­bia­do, si­guen los mis­mos de en­ton­ces. Ésa es la gen­te que com­pren­de lo que es es­te deporte. Se ne­ce­si­ta sa­via nue­va. En el País Vas­co, por suer­te, Eus­kal­tel arras­tra a mu­cha gen­te y nue­vas ge­ne­ra­cio­nes. En cam­bio, si vas a San Ma­més o a cual­quier otro cam­po de fút­bol, acu­den las ge­ne­ra­cio­nes al com­ple­to, me­tien­do el gu­sa­ni­llo a los más jó­ve­nes pa­se lo que pa­se".

la­bo­res. Tu­vi­mos gran pre­sen­cia y en de­fi­ni­ti­va ni Ma­yo, ni He­rre­ro, ni yo con­ti­nua­mos al año si­guien­te. Hu­bo co­sas de la ne­go­cia­ción que no me gus­ta­ron en cuan­to a mi con­tra­to. Al fi­nal es un equi­po de ca­sa y te en­te­ras de to­do lo que se cue­ce, si no es por unos por otros. Tie­nes amigos y a la más mí­ni­ma sal­ta el ru­mor. No te voy a de­cir que se por­ta­ron mal con­mi­go, pe­ro me sen­tí de­cep­cio­na­do de có­mo se desa­rro­lló to­do. Fui el úl­ti­mo al que le ofre­cie­ron re­no­var. Me di­je­ron que ha­bía un mer­ca­do am­plio y que antes lo te­nían que es­tu­diar. Por suer­te te­nía la car­ta de Sau­nier. ¿Que lue­go Ma­yo tam­bién fue a Sau­nier? Es cier­to. Sa­bía que en­tre otras él te­nía la op­ción de ir con Mat­xin y que en el ca­so de que yo lo ne­ce­si­ta­se me ayu­da­ría. Le ha­bía de­mos­tra­do que era útil a la ho­ra de tra­ba­jar y siem­pre con­té con su res­pal­do. Gra­cias a Dios no lo ne­ce­si­té, pe­ro aun así coin­ci­di­mos en Sau­nier. Eso sí, yo fui antes. Re­cuer­do có­mo to­do se iba alar­gan­do y de­ci­dí lla­mar a Mi­guel Ma­da­ria­ga pa­ra de­cir­le que me iba, can­sa­do de es­pe­rar. Me pi­dió que ha­bla­ra con Gal­deano, le co­men­té que si el je­fe del equi­po era él yo no te­nía que lla­mar a Igor. Así ter­mi­nó to­do. Otra de las co­sas que pe­só en mi mar­cha a Sau­nier Du­val fue la pre­sen­cia de Sa­bino An­goi­tia, un ti­po que me ha ayu­da­do mu­cho en mi vi­da de­por­ti­va. Me en­se­ñó to­do lo que sé du­ran­te los cua­tro años que es­tu­ve con él en Ba­qué. JB: ¿Qué di­fe­ren­cia en­con­tras­te en­tre el Eus­kal­tel y el Sau­nier de aquel en­ton­ces? IC: Hom­bre, no es que hu­bie­ra mu­cha. Sí que es verdad que el am­bien­te de Sau­nier era mu­cho más re­la­ja­do. La dis­ci­pli­na de Eus­kal­tel era muy ce­rra­da y lo vi­vi­do allí no lo he re­pe­ti­do en nin­gún otro lu­gar, no sé si por la cul­tu­ra más ce­rra­da o por qué. Fue­ra, to­do es más re­la­ja­do. Cuan­do íba­mos a las clá­si­cas en Bél­gi­ca con Sau­nier, un día ce­na­bas en un la­do, otro día en otro, no es­ta­ban en­ce­rra­dos en el ho­tel, sal­vo pa­ra en­tre­nar. La re­la­ción per­so­nal tam­bién era di­fe­ren­te. En Eus­kal­tel to­do el mun­do es de cin­cuen­ta ki­ló­me­tros a la re­don­da y en Sau­nier Du­val co­no­cías a per­so­nas de otras na­cio­na­li­da­des, te ayu­da a go­zar de un am­bien­te más abier­to. En Sau­nier tu­ve la suer­te de que al­gu­nos au­xi­lia­res de Eus­kal­tel emi­gra­ron con Mat­xin y nos jun­ta­mos un buen gru­po. Mat­xin pa­ra otras co­sas se­rá lo que sea, pe­ro pa­ra dar am­bien­te en el equi­po es el nú­me­ro uno. No co­noz­co un co­rre­dor que se ha­ya en­fa­da­do con él. Sí mos­quear­se, pe­ro no en­fa­dar­se de verdad. Sau­nier no era un equi­po sú­per pro­fe­sio­nal, pe­ro sí par­ti­cu­lar, de­ja­ba que tú fue­ras el pro­fe­sio­nal.

PRO­FE­SIO­NAL RES­PON­SA­BLE

JB: ¿Ésa es la cla­ve en el ciclismo ac­tual, que ca­da uno sea pro­fe­sio­nal sin exi­gen­cias ex­ter­nas?

IC: Es a lo que voy, es co­mo lle­gar al desa­yuno y en­con­trar­te dos ca­jas de ce­rea­les y na­da más. No es así, ca­da uno tie­ne que sa­ber lo que de­be co­mer cuan­do sea con­ve­nien­te y es­tar en el me­jor es­ta­do de for­ma po­si­ble. To­do eso lo apren­des con el pa­so del tiem­po y hoy es cla­ve, el ci­clis­ta ca­da vez es más pro­fe­sio­nal por de­fec­to y ne­ce­si­dad. To­do es­to es lo que los jó­ve­nes tie­nen que apren­der. So­mos no­so­tros los que de­be­mos res­pon­der y eso só­lo se con­si­gue con pro­fe­sio­na­li­dad. JB: Es­ta­mos en una di­ná­mi­ca ne­ga­ti­va en todos los fren­tes. En tu ca­so in­te­gras un equi­po que es­tá in­ten­tan­do ha­cer­se hue­co, por lo que la di­fi­cul­tad to­da­vía es ma­yor. ¿Exis­te la es­pe­ran­za? IC: ¿Sa­bes lo que más me preo­cu­pa? Que sa­le un ca­so co­mo el de Con­ta­dor, o ma­ña­na me to­ca a mí, y es el mis­mo co­lec­ti­vo el que lo ve co­mo al­go nor­mal. La gen­te pa­sa de to­do y lo im­por­tan­te es sal­var ca­da uno su cu­lo. Mien­tras le to­que a otro no pa­sa na­da. Si eso lo pien­sa el pro­pio co­lec­ti­vo, ima­gi­na lo que

di­rán los afi­cio­na­dos o la gen­te de fue­ra del mun­do del ciclismo. ¿Quién va a in­ver­tir aquí? Aho­ra mis­mo só­lo es gen­te muy fo­ro­fa o que es­tá muy in­vo­lu­cra­da en el ciclismo y le apa­sio­na. En nues­tro ca­so, En­du­ra es una em­pre­sa de ro­pa ci­clis­ta y lo con­si­de­ra­mos co­mo un ca­so par­ti­cu­lar. Ellos pien­san que en vez de in­ver­tir só­lo en em­pre­sa hay que apos­tar por un equi­po pa­ra cre­cer. Se tra­ta de otra men­ta­li­dad. JB: Lle­vas años re­co­pi­lan­do ex­pe­rien­cias, ¿pe­ro có­mo ves la si­tua­ción del ciclismo a día de hoy?

IC: Es­tá cam­bian­do, ca­da vez se em­pie­za antes y se ter­mi­na más tar­de. Hay vuel­tas nue­vas, otras las de­jan mo­rir, la cri­sis es­tá ha­cien­do mu­cho da­ño, des­apa­re­cen equi­pos, to­do es muy com­pli­ca­do. Al­go hay que cam­biar por­que no es nor­mal lo que ocu­rre. Fí­ja­te en las ca­rre­ras de ca­sa, unas con com­pli­ca­cio­nes, otras des­apa­re­cen, y en el fon­do el pro­ble­ma no es que fal­ten 600.000 eu­ros, son só­lo 30.000 los que se ne­ce­si­tan. Da pe­na que des­apa­rez­can prue­bas que lle­van ce­le­brán­do­se va­rias dé­ca­das. JB: Si no­so­tros mis­mos nos echa­mos tie­rra por en­ci­ma y por el nue­vo sis­te­ma acu­di­mos a lu­ga­res don­de el ciclismo no tie­ne tra­di­ción, al­go no va bien. ¿Es só­lo cues­tión eco­nó­mi­ca?

IC: Hay ca­rre­ras que, aun­que no tie­nen ape­nas pú­bli­co, han pe­ga­do un gran salto, paí­ses que han apor­ta­do mu­chí­si­ma pasta. Va­mos ha­cia una es­pi­ral sin sa­li­da que no sa­be­mos có­mo aca­ba­rá. Me en­tris­te­ce ver có­mo es­ta­mos per­dien­do ca­rre­ras co­mo Llo­dio, Ur­kio­la, País Vas­co, Cas­ti­lla y León, etc. Es­tán en pro­ble­mas ca­rre­ras de siem­pre con las que la gen­te ha dis­fru­ta­do. Nos reí­mos cuan­do co­men­ta­mos que si pre­gun­tas en el pe­lo­tón cuál es la me­jor vuel­ta des­pués de las tres gran­des o a cuál le gus­ta­ría ve­nir, to­do el mun­do con­tes­ta que a la Vuel­ta al País Vas­co... JB: ...Y eso que han pa­sa­do siem­pre un frío de co­jo­nes.

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