Un sprint de 120 ki­ló­me­tros

Ciclismo a Fondo - - BICI SPORT - Tex­to Ál­va­ro Ca­lle­ja Fo­to Graham Wat­son

Ha si­do un Tour muy dis­tin­to pa­ra el de­vo­ra­dor Pe­ter Sa­gan, la per­la es­lo­va­ca que a to­dos de­jó con la bo­ca abier­ta cuan­do el año pa­sa­do, en su de­but, hi­zo un hat-trick de etapas, co­mo en su pri­me­ra gran­de, la Vuel­ta 2011, y de­co­ró de ver­de su es­bel­ta fi­gu­ra. Lle­gó al Tour 2013 con el au­ra del que ya es es­tre­lla mun­dial -más de 10 vic­to­rias en la pre­sen­te tem­po­ra­da, al­gu­nas del ni­vel de Gan­te-We­vel­gem o Fle­cha Bra­ban­zo­na y con la miel en los la­bios al aca­ri­ciar la glo­ria en Mi­lán-San Re­mo, Stra­de Bian­che o Flan­des-, pe­ro tu­vo que con­for­mar­se con un pa­pel di­fe­ren­te. Acos­tum­bra­do a ga­nar, vi­vió Sa­gan, a pe­sar de to­do só­lo 23 años, una pri­me­ra se­ma­na de im­po­ten­cia, de dar al pa­lo una y otra vez. Tres ve­ces se­gun­do y una ter­ce­ro en seis días. Pri­me­ro, una caí­da en Cór­ce­ga, en la inau­gu­ra­ción del Tour, la del au­to­bús en­ca­jo­na­do en la me­ta y la del trom­pa­zo de va­rios de los que pe­lea­ban por una bue­na co­lo­ca­ción que se sal­dó con que­ma­du­ras y con­tu­sio­nes le­ves pa­ra el de Can­non­da­le. En la se­gun­da eta­pa Ba­ke­lants di­na­mi­tó el sprint ma­si­vo en el que se im­pu­so el es­lo­va­co, y en la ter­ce­ra, un há­bil Ge­rrans le amar­gó la vida. "No estoy en ple­na for­ma por la caí­da", se jus­ti­fi­có. Tras la crono, en la quin­ta vol­vió a que­dar­se con la miel en los la­bios: ter­ce­ro tras Cav y Boas­son Ha­gen. "Es im­po­si­ble ba­tir a Ca­ven­dish en un sprint de ve­lo­cis­tas pu­ros", se­ña­ló an­tes de vol­ver a que­dar se­gun­do en la sex­ta eta­pa, aho­ra tras Grei­pel. No ga­nó, pe­ro fa­bri­có en esa ra­cha de se­gun­dos y ter­ce­ros una am­plia ven­ta­ja que le aca­ba­ría dan­do el tan desea­do ver­de de la re­gu­la­ri­dad por se­gun­do año con­se­cu­ti­vo. Sí ven­ció en la sép­ti­ma, en la que tu­vo que man­dar a su equi­po pre­pa­rar la lle­ga­da des­de que res­ta­ban 120 ki­ló­me­tros pa­ra eli­mi­nar a los ve­lo­cis­tas pu­ros. Can­sa­do de que­dar­se siem­pre ro­zan­do el gran pre­mio, Sa­gan y su Can­non­da­le des­tro­za­ron la ca­rre­ra en el Col de la Croix de Mou­nis, un se­gun­da en el que des­col­ga­ron a Ca­ven­dish, Grei­pel y Kit­tel. Fue una pe­lea en­tre la es­cua­dra ita­lia­na y el Ome­ga del bri­tá­ni­co y el Lot­to del ale­mán, a la que lue­go se su­mó Ar­gos. El triun­fa­dor de la lu­cha ya sa­be­mos quién fue. "Ha si­do una de­mos­tra­ción de fuer­za del equi­po, to­dos se han in­vo­lu­cra­do y han con­fia­do en mí. Es una vic­to­ria de ellos. Tra­ba­jan du­ro por­que sa­ben que res­pon­do", ex­pli­có Sa­gan tras ba­tir a De­gen­kolb y Ben­na­ti. "No era una eta­pa pa­ra mí, pe­ro mis com­pa­ñe­ros son ca­pa­ces de dar más de lo que ima­gino. Des­pués del sprint in­ter­me­dio les pe­dí que se die­ran un pe­que­ño res­pi­ro, pe­ro con­tes­ta­ron que no y si­guie­ron. Ha si­do una lle­ga­da de 120 ki­ló­me­tros", se­ña­ló. No vol­vió a ga­nar más, pe­ro el show de Pe­ter Sa­gan con­ti­nuó a ba­se de es­ca­pa­das, des­cen­sos mar­ca de la ca­sa -en la se­gun­da con­tra­rre­loj fue con di­fe­ren­cia el más ve­loz en el tra­mo de des­cen­so -, ca­ba­lli­tos y de­rra­pes pa­ra dis­fru­te de un pú­bli­co al que tie­ne me­ti­do en el bol­si­llo.

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