JOSU LARRAZABAL

El pre­pa­ra­dor viz­caíno lle­va más de una dé­ca­da po­nien­do su sa­bi­du­ría y su buen ha­cer al ser­vi­cio del Eus­kal­tel pri­me­ro y, en los úl­ti­mos años, del Trek-Se­ga­fre­do.

Ciclismo a Fondo - - SUMARIO - Tex­to Ai­na­ra Her­nan­do Fo­to Luis Án­gel Gó­mez/Photo Gomez Sport

El ce­re­bro del en­tre­na­mien­to en el equi­po Trek-Se­ga­fre­do.

Cuan­do fi­na­li­cé Cien­cias de la Ac­ti­vi­dad Fí­si­ca y De­por­te tras ha­cer el úl­ti­mo año de Eras­mus en Ita­lia, em­pe­cé las prác­ti­cas jun­to a Jon Iri­be­rri, mi men­tor y re­fe­ren­te. Tra­ba­jé en el club de So­pe­la­na jun­to a Emi­lio Ra­mos co­mo pre­pa­ra­dor de los juveniles y los sub23. Tam­bién di­ri­gí a los pri­me­ros. De­sa­rro­llé un pro­yec­to de BTT jun­to a Ál­va­ro Gon­zá­lez de Gal­deano, que bus­ca­ba a al­guien que co­no­cie­se el de­por­te de ba­se. Lo pre­sen­ta­mos a las dipu­tacio­nes vas­cas, Mi­guel Ma­da­ria­ga mos­tró in­te­rés y se pu­so en mar­cha. Fue mi puer­ta de en­tra­da a la Fun­da­ción Eus­ka­di en mar­zo de 2006. Des­pués fui pre­pa­ra­dor de al­gu­nos co­rre­do­res del Or­bea y en 2007 hi­ce Gi­ro y Vuel­ta co­mo se­gun­do di­rec­tor de Eus­kal­tel. Un año des­pués me de­di­qué de pleno al equi­po na­ran­ja.

GRA­CIAS A MI­GUEL MA­DA­RIA­GA.

Hi­zo que to­do fue­ra po­si­ble. La ma­yo­ría de los vas­cos que es­ta­mos en el ci­clis­mo he­mos pa­sa­do por sus ma­nos. Le es­toy muy agra­de­ci­do por­que me dio la opor­tu­ni­dad de en­trar en es­te mun­do.

LA LLA­MA­DA DEL TREK-SE­GA­FRE­DO.

Lle­gó en 2012. An­tes ya se ha­bían pues­to en con­tac­to con­mi­go, pe­ro te­nía con­tra­to con Eus­kal­tel. Esa tem­po­ra­da ter­mi­na­ba y me fui al Trek. Luca Guer­ci­le­na era res­pon­sa­ble de pre­pa­ra­do­res y creó un gru­po de tra­ba­jo. Con la mar­cha de Bruy­neel él que­dó co­mo má­na­ger y yo co­mo res­pon­sa­ble de ren­di­mien­to. Luca ha de­le­ga­do la par­te de­por­ti­va en mí. Mi tra­ba­jo es la ges­tión más que ocu­par­me del ren­di­mien­to pu­ro y du­ro. Es­toy al car­go de sie­te di­rec­to­res y cua­tro doc­to­res. Me ocu­po de su pro­gra­ma y del ca­len­da­rio de los co­rre­do­res.

LLE­VO LA PRE­PA­RA­CIÓN DE SIE­TE CO­RRE­DO­RES.

Son Bau­ke Mo­lle­ma, Jar­lin­son Pan­tano, Mar­kel Iri­zar, Niz­zo­lo, Bränd­le, Gr­may y Gue­rrei­ro. Siem­pre he com­pa­gi­na­do mi la­bor de pre­pa­ra­dor con la de di­rec­tor, pe­ro con la re­for­ma de la UCI, con la que es­toy com­ple­ta­men­te de acuer­do, no se pue­den du­pli­car fun­cio­nes. Si eres res­pon­sa­ble de un área de un equi­po no

pue­des te­ner otro car­go. Se pue­de ser di­rec­tor y pre­pa­ra­dor de al­gún ci­clis­ta, pe­ro no di­rec­tor y res­pon­sa­ble de un área. Así que las úl­ti­mas dos tem­po­ra­das no he ejer­ci­do co­mo di­rec­tor.

MAR­KEL IRI­ZAR ES EL MÁS SEN­CI­LLO DE LLE­VAR.

Es co­mo una ro­ca. No se po­ne en­fer­mo nunca, se pe­ga un gol­pe fuer­te en una caí­da y no se rom­pe. Ra­ra vez hay que cam­biar­le su pro­gra­ma. Y cuan­do vie­nen mal da­das no pier­des ni un día en le­van­tar­le la mo­ral; él te ani­ma a ti. Lle­va­mos un mon­tón de años tra­ba­jan­do jun­tos, des­de Eus­kal­tel.

JUNGELS, CANCELLARA Y MO­LLE­MA ME IMPRESIONARON.

Con Bob Jungels no tra­ba­jé mu­cho, era muy ni­ño y no tu­ve una re­la­ción de lla­mar­nos to­dos los días. Era su pre­pa­ra­dor, pe­ro en reali­dad era una es­pe­cie de guía. El ta­len­to más gran­de que he te­ni­do es Mo­lle­ma. No es de los que te im­pre­sio­na por su por­ten­to na­tu­ral, sino por su ca­pa­ci­dad de tra­ba­jo y pro­fe­sio­na­li­dad. Y por su­pues­to, Fa­bian Cancellara. Guer­ci­le­na era su en­tre­na­dor, yo le ayu­da­ba y alu­ci­na­ba vién­do­le. Es el que más me ha im­pac­ta­do y de los ci­clis­tas más sen­ci­llos. No pre­gun­ta­ba na­da y ha­cía to­do lo que le de­cías. No era pro­ble­má­ti­co y sí muy tra­ba­ja­dor.

ME GUÍO POR EL PO­TEN­CIÓ­ME­TRO... PE­RO RELATIVIZO.

To­dos los pre­pa­ra­do­res so­mos ma­niá­ti­cos de los nú­me­ros y las ho­jas de cálcu­lo. Pe­ro me gus­ta re­la­ti­vi­zar­los. Aun­que me­di­mos to­do, si­gue ha­bien­do en­tre­na­mien­tos en los que pi­do ha­cer ejer­ci­cios sin mi­rar los nú­me­ros. In­ten­to en­con­trar el equi­li­brio en­tre el con­trol del nú­me­ro y que el co­rre­dor se co­noz­ca a sí mis­mo. Es­toy a fa­vor de que no se pue­dan mi­rar los da­tos du­ran­te la com­pe­ti­ción. No cri­ti­co esa for­ma de co­rrer fi­ján­do­se siem­pre en el po­ten­ció­me­tro por­que tam­bién es es­pec­tácu­lo, pe­ro la com­pe­ti­ción se­ría me­jor sin que se pu­die­ran ver los da­tos a tiem­po real.

ES­TU­DIO A LOS RI­VA­LES.

En ca­rre­ra no es don­de me­jor los ves; co­mo me­jor se ana­li­zan es con ví­deos. Cuan­do vas a lu­char por una ge­ne­ral, co­mo es el ca­so de Mo­lle­ma, los mi­ras me­nos. Sin em­bar­go, con los sprints pa­ra Niz­zo­lo hay mu­cho tra­ba­jo téc­ni­co de aná­li­sis y de có­mo afron­tar­los. Ade­más, se­gún el equi­po que es­té en ca­rre­ra es­tu­dia­mos có­mo ha­cer­les fren­te, quién tie­ne el me­jor tren y có­mo apro­ve­char­te de eso. Ve­mos ví­deos pa­ra co­no­cer cuál es el me­jor la­do del pe­lo­tón por el que re­cu­pe­rar po­si­cio­nes.

SIEM­PRE HAY CRÍ­TI­CAS.

Las en­tien­do y las acep­to. Cuan­do un ci­clis­ta no an­da, lo pri­me­ro a lo que se ha­ce re­fe­ren­cia es a la pre­pa­ra­ción. De los más cer­ca­nos no per­ci­bo esa du­da por­que sa­ben el tra­ba­jo que hay, pe­ro sí de fue­ra. Lo más du­ro es cuan­do te sien­tas de­lan­te de un co­rre­dor y le de­bes de­cir que no eres ca­paz de ex­pli­car­le por qué le es­tá su­ce­dien­do al­go que no res­pon­de a nin­gún pa­trón pre­vio. Al prin­ci­pio te frus­tra, pe­ro cuan­ta más ex­pe­rien­cia acu­mu­las sa­bes que la res­pues­ta lle­ga en dos o tres se­ma­nas. El cuer­po hu­mano es un ser vi­vo al que a ve­ces afec­ta una in­to­le­ran­cia o una aler­gia. Eso tam­bién es bo­ni­to; tie­nes que adap­tar las ge­ne­ra­li­da­des de tu mé­to­do de for­ma es­pe­cí­fi­ca a ca­da ci­clis­ta.

LOS JÓ­VE­NES VIE­NEN CON MÁS CO­NO­CI­MIEN­TOS.

Pe­ro lle­gan de­ma­sia­do de­pen­dien­tes de los nú­me­ros y cuan­do no es­tán en su si­tio se co­men la ca­be­za. Vie­nen más pre­pa­ra­dos a ni­vel téc­ni­co por­que vi­vi­mos la era de la ac­ce­si­bi­li­dad a la in­for­ma­ción y sa­ben más de nu­tri­ción y en­tre­na­mien­tos, pe­ro sus va­lo­res son muy di­fe­ren­tes. El ci­clis­mo si­gue sien­do el mis­mo: hay una je­rar­quía, un lí­der, en­tras sien­do jo­ven y te to­ca apren­der el ofi­cio pa­ra pro­gre­sar. Pe­ro aho­ra sur­gen ta­len­tos que no dis­po­nen de una cul­tu­ra ci­clis­ta an­te­rior y no co­no­cen a los co­rre­do­res.

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