JA­VIER MAULEÓN

Una de las per­so­nas que más me ayu­dó en mis ini­cios fue es­te vi­to­riano ilus­tre que ejer­ció co­mo ciclista pro­fe­sio­nal on­ce tem­po­ra­das en las que des­ta­có co­mo un mag­ní­fi­co hom­bre de equi­po.

Ciclismo a Fondo - - SUMARIO - Tex­to Joseba Be­lo­ki Fo­tos Ra­fa Gó­mez

Be­lo­ki en­tre­vis­ta al ex ciclista vi­to­riano.

Le co­no­cí sien­do un ni­ño y me pro­te­gió en mis ini­cios. Sien­do sub23 me in­cor­po­ró a su gru­po de en­treno y, jun­to a Ota­zu, me acon­se­ja­ron has­ta el pun­to de po­der afir­mar que fui un ver­da­de­ro pri­vi­le­gia­do. Mi ca­mino pa­ra ser ciclista fue mu­cho más fá­cil gra­cias a ellos. Con­se­jos, tra­ba­jo dia­rio y, so­bre to­do, la par­te mo­ti­va­cio­nal que su­po­ne que al­gu­nos de los que veía en la te­le va­ciar­se pa­ra sus lí­de­res eran per­so­nas de mi con­fian­za. Le­jos que­dan las char­las con mi pa­dre y Ma­ri Le­to­na en el es­ta­ble­ci­mien­to de bi­ci­cle­tas que és­te y Ja­vi te­nían en Vi­to­ria, en las que yo tan aten­ta­men­te es­cu­cha­ba. Por eso es es­pe­cial es­te mo­men­to que quie­ro com­par­tir con vo­so­tros: la vi­da de un ciclista di­fe­ren­te y de gran co­ra­zón. Una vez más, gra­cias pú­bli­ca­men­te por to­do.

HOM­BRE CAMPAGNOLO

Joseba Be­lo­ki: Bue­nas Ja­vi, ¿a qué te de­di­cas aho­ra?

Ja­vier Mauleón: Tra­ba­jo en la em­pre­sa Campagnolo Ibé­ri­ca. Es el ser­vi­cio téc­ni­co de los com­po­nen­tes de es­ta mar­ca. Lle­va­mos te­mas de re­pa­ra­ción, ga­ran­tías a ni­vel de Es­pa­ña y Por­tu­gal, aten­ción al clien­te, du­das... Mu­cho te­lé­fono. Lle­vas en Campagnolo des­de...

Des­de 2002. En bre­ve ha­rá 17 años. ¿Cuán­do de­jas­te el ci­clis­mo?

En 1998. 1999 me lo to­mé sa­bá­ti­co. 2000 y 2001 es­tu­ve en el equi­po Fes­ti­na de me­cá­ni­co y en 2002 ya co­men­cé a tra­ba­jar en Campagnolo. ¿Te fuis­te to­ca­do del ci­clis­mo?

(Ri­sas) Di­ría que por dos vías di­fe­ren­tes: la fí­si­ca y la de ca­be­za. Fí­si­ca­men­te por­que es­toy ope­ra­do dos ve­ces de las ar­te­rias, pri­me­ro la de­re­cha y lue­go la iz­quier­da. Es por un es­tre­cha­mien­to en la ilia­ca a la al­tu­ra de la in­gle cau­sa­do por el ci­clis­mo. Con el pe­da­leo, la ar­te­ria se en­co­ge y tras tan­tos ki­ló­me­tros ter­mi­na es­tre­chán­do­se. Al po­ner­te a pul­sa­cio­nes ele­va­das no pa­sa su­fi­cien­te rie­go por la obs­truc­ción y te blo­queas. En 1994 me ope­ré de una pier­na, en 1996 de la otra y a fi­na­les del 98 co­men­cé a sen­tir­me har­to de la bi­ci­cle­ta. No me en­con­tra­ba bien y vol­ví a re­vi­sar­me. De nue­vo es­ta­ba es­tre­cha. En­tre una co­sa y otra op­té por de­jar la bi­ci­cle­ta. ¿Aca­bas­te sa­tu­ra­do? Pues... (si­len­cio) Pú­bli­ca­men­te nun­ca lo he co­men­ta­do, pe­ro aca­bé muy sa­tu­ra­do en el equi­po ON­CE. Ve­nía de un ci­clis­mo to­tal­men­te dis­tin­to del que prac­ti­ca­ba Ma­no­lo Saiz. No quie­ro que na­die lo to­me co­mo una crí­ti­ca. Es una vi­ven­cia per­so­nal, ha­blo de lo que me pa­só a mí. Es­ta­ba acos­tum­bra­do a pla­ni­fi­car la tem­po­ra­da por ob­je­ti­vos y el res­to del año, den­tro de que tenías que ser pro­fe­sio­nal, com­pe­tir con una cier­ta tran­qui­li­dad. Con la ló­gi­ca com­pe­ti­ti­va siem­pre pre­sen­te, sa­lir en ca­rre­ra con las pró­xi­mas ci­tas im­por­tan­tes en men­te. Ate­rri­zas­te des­de el Ma­pei, don­de eras uno de los hom­bres que cui­da­ban de Ro­min­ger. Allí es­tá­ba­mos pen­dien­tes de lo que de­man­da­ba Ro­min­ger y el res­to era per­ma­ne­cer aten­to pen­san­do en los ob­je­ti­vos. En la ON­CE no era po­si­ble, so­bre to­do el te­ma de los en­tre­na­mien­tos. Siem­pre ha­bía en­tre­na­do por sen­sa­cio­nes, lo que me ape­te­cía den­tro de los már­ge­nes de la pro­fe­sio­na­li­dad. Al­gu­nos días sa­lía pa­ra dos ho­ras y ter­mi­na­ba ha­cien­do seis. Otros, al con­tra­rio, sa­lía pa­ra seis y me que­da­ba en dos. Nun­ca hi­ce se­ries ni uti­li­cé pul­só­me­tro has­ta lle­gar a la ON­CE, don­de des­de el prin­ci­pio to­dos dispu­taban to­do, no ha­bía dis­tin­ción de lí­de­res. Ma­no­lo me em­pe­zó a po­ner en­tre­nos con se­ries, subidas a puer­tos, pa­ré a mi­tad de tem­po­ra­da pa­ra ha­cer pe­sas... Si eso se tra­ba­ja des­de que tie­nes 20 años es po­si­ble que te aco­ples, pe­ro a mi edad, con 32-33, re­sul­ta com­pli­ca­do cam­biar el chip. Des­de Ma­llor­ca has­ta Rio­ja, da­ba igual pri­me­ra o se­gun­da ca­te­go­ría, Tour, Vuel­ta, Gi­ro, etc., siem­pre ha­bía cier­ta pre­sión pa­ra dispu­tar. No va­lía só­lo ga­nar, de­bía­mos de­mos­trar que éra­mos los me­jo­res. Por una co­sa u otra me ago­bié y ni si­quie­ra con­cluí la tem­po­ra­da 1998. En Bur­gos ha­blé con Ma­no­lo y le di­je que no po­día más. De he­cho, aún no me he re­cu­pe­ra­do del to­do. Siem­pre te he es­cu­cha­do ha­blar con ad­mi­ra­ción de Tony Ro­min­ger.

Con Ro­min­ger es un tra­to es­pe­cial, fue cuan­do más triun­fos lo­gra­mos y más dis­fru­ta­mos. Mi pri­mer año en el Kas -1988- o el pri­me­ro del Clas -1989-, don­de lle­gué un po­co co­mo lí­der, fue­ron ex­ce­len­tes. Es cier­to que re­ci­bí ofer­tas pa­ra mar­char­me, pe­ro el am­bien­te del equi­po hi­zo que me que­da­se. Creo que no fui lo su­fi­cien­te­men­te am­bi­cio­so. Con es­tar a gus­to me va­lía. La épo­ca del Clas pre­via a la lle­ga­da de Tony fue en­tra­ña­ble por el gru­po hu­mano que ha­bía. ¿Por qué no co­rris­te nun­ca en Ba­nes­to?

Por cir­cuns­tan­cias. En va­rias oca­sio­nes me lo pro­pu­sie­ron y uno de los años me hi­zo mu­cha ilu­sión por­que me ha­bían ope­ra­do y esa tem­po­ra­da prác­ti­ca­men­te no ha­bía co­rri­do. Es un equi­po al que me hu­bie­ra gus­ta­do ir por­que, aun­que soy ala­vés, en mi pue­blo -Mu­rie­ta (Na­va­rra)- to­dos que­rían que fi­cha­se por Rey­nolds -lue­go Ba­nes­to-. Te­nía ca­si has­ta pre­sión. Es ver­dad que un año fue por te­ma eco­nó­mi­co, me igua­la­ban la ofer­ta del Clas pe­ro co­mo es­ta­ba a gus­to, no veía ra­zón pa­ra mo­ver­me. Con In­du­rain me hu­bie­ra ape­te­ci­do co­rrer. Nos co­no­ce­mos des­de ale­vi­nes, aun­que en dis­tin­tos equi­pos, él en CC Vi­lla­vés y yo en CC Es­te­lla. No só­lo era la idea de ser com­pa­ñe­ro de In­du­rain, ha­cía fal­ta al­go más. ¿Eco­nó­mi­co?

Sí, di­ga­mos que una mo­ti­va­ción eco­nó­mi­ca. De to­das for­mas, es una de las es­pi­ni­tas que se me han que­da­do cla­va­das, por el he­cho de ha­ber­me ini­cia­do en Na­va­rra y no ha­ber co­rri­do en un equi­po de allí. DE CA­BE­ZA AL MUN­DIAL ¿Tu­vis­te un apren­di­za­je rá­pi­do? Igual el año que más an­du­ve fue el pri­me­ro, el del Kas. Di­ría que de to­da mi ca­rre­ra ha si­do el me­jor. Se lo ten­go que agra­de­cer, ya que nun­ca he si­do muy me­tó­di­co, a Faus­tino Ru­pé­rez. Era, co­mo de­ci­mos vul­gar­men­te, un ogro de las co­mi­das, de cui­dar­se, etc. Fir­mé un buen ini­cio, con­fió en mí y co­men­zó a me­ter­me en ca­rre­ras im­por­tan­tes. Des­de An­da­lu­cía ya me in­clu­yó en el equi­po A con Kelly, Da Sil­va... Hi­ce Vuel­ta al País Vas­co y la Vuel­ta a Es­pa­ña no por­que no qui­se, aun­que es­ta­ba en la lis­ta. Faus­tino me di­jo que me lle­va­ba, pe­ro no me lo acon­se­ja­ba. Dis­pu­té el Mun­dial y no era nor­mal ver a un cha­val re­cién pa­sa­do en las me­jo­res ca­rre­ras. Di­ga­mos que apren­dí muy rá­pi­do por­que no me que­dó otra. Es­ta­ba to­do el día ro­dea­do de ga­llos en el ci­clis­mo del má­xi­mo ni­vel. Aun así, tam­bién lo­gras­te al­gún triun­fo.

Sí, hom­bre (ríe) Vic­to­rias he con­se­gui­do muy po­cas. Me die­ron una Vuel­ta a

Ara­gón en la que hi­ce se­gun­do tras Re­cio, a quien se la qui­ta­ron por un po­si­ti­vo. No lo con­si­de­ro un triun­fo, pe­ro bueno... He ga­na­do tres y dos fue­ron en el Na­ran­co: la Subida -1996- y una eta­pa de la Vuel­ta a Es­pa­ña 1992. Vic­to­rias no ten­go mu­chas, tam­po­co me men­ta­li­za­ba pa­ra ello. No fui am­bi­cio­so ni cuan­do el equi­po sa­lía sin lí­der. Si Tony no iba, me lo to­ma­ba co­mo una ca­rre­ra de

re­lax. Con mis ami­gos siem­pre pon­go el ca­so de Es­car­tín. Cuan­do Fer­nan­do pa­só, más o me­nos an­dá­ba­mos a la par. Él se men­ta­li­zó pa­ra in­ten­tar ser lí­der y yo me que­dé en la lí­nea que lle­va­ba has­ta ese mo­men­to. Con es­to no quie­ro de­cir que hu­bie­se con­se­gui­do lo mis­mo que Es­car­tín, só­lo que ca­da uno to­ma el ca­mino que cree con­ve­nien­te en su ca­rre­ra de­por­ti­va. Gi­ro de Ita­lia 1995. ¿Os mar­có a los in­te­gran­tes del Ma­pei? Di­cen que no ha ha­bi­do mu­chos blo­ques co­mo aquel. De ese Gi­ro ten­go muy mal re­cuer­do. El re­sul­ta­do fi­nal fue bo­ni­to, pe­ro se hi­zo du­rí­si­mo. Sé lo que es tra­ba­jar en Vuel­tas y Tours. Ga­nar la Vuel­ta con Tony y ha­cer se­gun­do en el Tour don­de to­do se nos com­pli­có. Tu­vi­mos ma­la suer­te de ini­cio, nos san­cio­na­ron en la crono y cuan­do lle­ga­mos a la mon­ta­ña, Mi­guel ya le lle­va­ba 7 u 8 mi­nu­tos a Tony. Eso su­pu­so que prác­ti­ca­men­te to­das las eta­pas de mon­ta­ña las tra­ba­ja­mos no­so­tros. Ter­mi­na­bas can­sa­do y con­ten­to, pe­ro lo de aquel Gi­ro... Tony se pu­so lí­der el pri­mer día y a par­tir de ese mo­men­to to­do el mun­do arran­ca­ba de sa­li­da. No te creas que ata­ca­ba cual­quie­ra, era la gen­te bue­na. No ha­bía op­ción de de­jar ir la fu­ga. Fue in­fer­nal. Re­cuer­do so­por­tar un aba­ni­co has­ta en un avi­tua­lla­mien­to. Si a to­do ello le su­mas que llo­vió en 10 o 12 eta­pas y que un com­pa­ñe­ro se pu­so ma­lo el pri­mer día y en­tró fue­ra de con­trol, ima­gí­na­te. Cu­rra­mos mu­cho y bien. Es ver­dad que que­da­ban trein­ta tíos en el gru­po e íba­mos seis del Ma­pei. Co­mo blo­que tra­ba­ja­mos du­ro. Ata­ca­ba Ber­zin, Ugru­mov... allí arran­ca­ba to­do el mun­do. Tie­nes una anéc­do­ta ilus­tra­ti­va du­ran­te la ce­le­bra­ción de aquel éxi­to.

In­vi­ta­ron a nues­tras mu­je­res a Mi­lán y na­da más ter­mi­nar, en un cir­cui­to ur­bano, con pol­vi­llo, su­dor, etc., ella se lle­vó un chas­co de mie­do al lle­gar a la ha­bi­ta­ción. Se le sal­ta­ban las lá­gri­mas al ver que ca­si no me re­co­no­cía. Fi­na­li­cé con 59 kg y fí­si­ca­men­te muy de­te­rio­ra­do. Lo re­pi­to, el re­cuer­do es bueno por ha­ber ga­na­do la ge­ne­ral; el res­to, sin em­bar­go, bas­tan­te ma­lo. Ade­más es al­go ge­ne­ra­li­za­do en el equi­po. Un­za­ga de­cía que a raíz de ese Gi­ro de Ita­lia nues­tras ca­rre­ras de­por­ti­vas ha­bían aca­ba­do, ya que to­dos es­tá­ba­mos fun­di­dos. Al­go de ra­zón igual tie­ne. Bueno, no me va­le, que Ar­se­nio si­gue por ahí dan­do pe­da­les.

Ar­se­nio tie­ne un ca­rác­ter pe­cu­liar, pe­ro co­mo pro­fe­sio­nal y co­mo tío le con­si­de­ro un ejem­plo. Me sor­pren­día lo me­tó­di­co que po­día lle­gar a ser, aun­que lue­go era un po­co cas­ca­rra­bias.

BUEN AM­BIEN­TE Y AL­GU­NA BRON­CA

Has ha­bla­do de Faus­tino Ru­pé­rez y de Ma­no­lo Saiz. ¿Qué im­por­tan­cia tu­vo Juan Fer­nán­dez? Re­cuer­do el Mun­dial al que fui co­mo neo con Pe­ri­co, Re­cio, In­du­rain, Ma­rino, Juan... Ver­me allí era al­go es­pe­cial. Fue un gran año y Kas des­apa­re­cía. Con Juan, pe­se a ser los dos de Vi­to­ria, só­lo te­nía la re­la­ción de ver­nos en los en­tre­na­mien­tos y po­co más. Re­ci­bí al­gu­na pro­pues­ta y a Juan le ofre­cie­ron lle­var el Clas. Aún no sé el mo­ti­vo, qui­zá por el Mun­dial que com­par­ti­mos, pe­ro de­ci­dí ir­me con él. ¿Im­por­tan­cia? Juan tie­ne mano iz­quier­da, co­mo di­rec­tor nun­ca pier­de los pa­pe­les y es­tra­té­gi­ca­men­te era bueno. Al fi­nal era una per­so­na que, has­ta don­de yo sé, siem­pre creó buen am­bien­te en el equi­po. El ca­so es que cuan­do es­tu­ve con él me sen­tí a gus­to. Hay co­sas su­yas que no

me gus­ta­ron, co­mo es­toy se­gu­ro que yo hi­ce otras que no le agra­da­rían a él, pe­ro en ge­ne­ral nos lle­va­mos bien. Cuan­do fi­na­li­zó mi ca­rre­ra de­por­ti­va se acor­dó de mí y me fi­chó pa­ra el Fes­ti­na co­mo au­xi­liar. Siem­pre le es­ta­ré agra­de­ci­do. El am­bien­te que te­nía su gru­po me de­ci­dió a se­guir con ellos. A Juan nun­ca le vi en­fa­da­do. Re­cuer­do la pri­me­ra ca­rre­ra con la ON­CE, la Clá­si­ca Ha­ri­bo. Nun­ca ha­bía re­ci­bi­do una bron­ca igual. Juan nun­ca nos ri­ñó. Un­za­ga, Ar­se­nio, Lea­niz, los au­xi­lia­res... un gran gru­po. ¿Has echa­do de me­nos la com­pe­ti­ción?

No. ¿Y el mun­di­llo?

El mun­di­llo, sí. He te­ni­do mo­men­tos bo­ni­tos en mi ca­rre­ra, pe­ro los dos años en los que me sen­tí fe­liz fue­ron co­mo me­cá­ni­co en Fes­ti­na. Po­si­ble­men­te la eta­pa que más he cu­rra­do en mi vi­da, su­peran­do cuan­do con 14 años tra­ba­jé con mi pa­dre en la car­pin­te­ría o más que aho­ra. Me en­car­ga­ba de la na­ve de Vi­to­ria y añá­de­le 190 días de com­pe­ti­ción, vehícu­los, dos es­truc­tu­ras... pe­ro tan fe­liz. Vién­do­lo des­de la dis­tan­cia, ¿ha cam­bia­do mu­cho el ci­clis­mo?

No lo si­go prác­ti­ca­men­te na­da. Ota­zu (me­cá­ni­co en Mit­chel­ton-Scott), tú y al­guno más me po­néis al día. Veo que hay co­sas que van cam­bian­do y otras se man­tie­nen igual. Se no­ta que los co­rre­do­res tie­nen ma­yor po­der de de­ci­sión en los equi­pos. Eso sí, aho­ra si­guen tác­ti­cas mu­cho más con­ser­va­do­ras. Pe­ro de que Val­ver­de es cam­peón del mun­do sí te en­te­ra­rías.

Lo sé y me ale­gro por­que le ad­mi­ro. Cuan­do es­tu­vo pa­ra­do apos­té que ga­na­ría la pri­me­ra ca­rre­ra un po­co du­ri­ta que dispu­tase a su re­gre­so. Y no fa­lló. Mi­ra que ad­mi­ro a In­du­rain, pe­ro pa­ra mí es el me­jor ciclista que ha ha­bi­do en Es­pa­ña. Las com­pa­ra­cio­nes son odio­sas, pe­ro así lo sien­to.

3

12

1 Un se­gu­ro pa­ra Ro­min­ger. Nues­tro pro­ta­go­nis­ta for­mó par­te de la guar­dia pre­to­ria­na del cam­peón sui­zo en el Ma­pei.2 ¡Me­nu­do maes­tro! De­bu­tó en­tre los pro­fe­sio­na­les con el Kas jun­to al gran Sean Kelly. "No me que­dó más re­me­dio que apren­der", bro­mea.3 Ma­nos a la obra. Campagnolo Ibé­ri­ca cuen­ta des­de 2002 con la vas­ta ex­pe­rien­cia de Mauleón al ser­vi­cio de los clien­tes.4 Ca­ma­ra­das. Joseba Be­lo­ki y Ja­vier Mauleón, en­tre­vis­ta­dor y en­tre­vis­ta­do, se co­no­cen des­de ha­ce mu­chos años.5 Ad­mi­ra­do Mi­guel. No pu­do com­par­tir equi­po con In­du­rain, pe­ro se dio el gus­ta­zo de tra­ba­jar pa­ra él en la se­lec­ción es­pa­ño­la.6 La­bor de equi­po. Jun­to a Da­vid Ibá­ñez, res­pon­sa­ble de Campagnolo Ibé­ri­ca, co­men­tan­do al­gún te­ma du­ran­te su jor­na­da la­bo­ral. 4

6

5

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.