AI­DA NU­ÑO

Ciclismo a Fondo - - SUMARIO - Tex­to Jo­se­ba Be­lo­ki Fo­tos Ra­fa Gó­mez

Re­tra­to de una le­yen­da del ci­clo­cross.

La ca­rre­ra de­por­ti­va de es­ta as­tu­ria­na me­re­ce un brin­dis... con si­dra, por su­pues­to. Sie­te ve­ces cam­peo­na de Es­pa­ña éli­te de ci­clo­cross, sus re­fle­xio­nes en es­tas pá­gi­nas de­be­rían ser de lec­tu­ra obli­ga­to­ria pa­ra las jó­ve­nes que quie­ran pro­bar for­tu­na en el apa­sio­nan­te mun­di­llo del ba­rro.

Jo­se­ba Be­lo­ki: Ha­ce ya unas se­ma­nas que se dis­pu­tó el Mun­dial de Sui­za.

¿Qué va­lo­ra­ción ha­ces?

Ai­da Nu­ño: Sa­tis­fe­cha... a me­dias. Creo que no hi­ce una ma­la ca­rre­ra y con­se­guí ex­pri­mir­me al má­xi­mo, al­go que es­te año me ha cos­ta­do en mu­chas ca­rre­ras. Di to­do lo que te­nía y con­se­guí el me­jor pues­to -20º- po­si­ble. Pe­ro me que­dé con pe­na de no ha­ber po­di­do te­ner un cir­cui­to em­ba­rra­do co­mo el que vi­mos al día si­guien­te. Aun­que las pre­vi­sio­nes da­ban llu­via pa­ra nues­tra ca­rre­ra, al fi­nal com­pe­ti­mos en se­co y en un cir­cui­to un tan­to abu­rri­do, que no me en­ca­ja­ba de­ma­sia­do bien. El Mun­dial me de­ja un sa­bor un po­co agri­dul­ce, por­que sé que lle­gué en bue­na for­ma a enero, pe­ro no aca­bé de de­mos­trar­lo en ca­rre­ra. ¿Po­de­mos de­cir que es­ta ha si­do una tem­po­ra­da di­fe­ren­te pa­ra ti?

Com­ple­ta­men­te. Pe­ro des­de el prin­ci­pio yo sa­bía a qué ju­ga­ba es­te año. Si al­go he apren­di­do en to­dos es­tos años es que no hay mi­la­gros. Que só­lo con mu­cho tra­ba­jo las tem­po­ra­das sa­len bien. Y sa­bía per­fec­ta­men­te en qué con­di­cio­nes lle­ga­ba a la pri­me­ra ca­rre­ra. Pe­ro el ob­je­ti­vo es­ta­ba cla­ro: que­ría dis­fru­tar de ca­da ca­rre­ra, com­pe­tir lo má­xi­mo po­si­ble y lu­cir ese mai­llot de cam­peo­na de Es­pa­ña que tan­to cues­ta con­se­guir, sin pen­sar en re­sul­ta­dos o en vic­to­rias. ¿Con­ti­núas un año más?

Ja, ja, ja. La pre­gun­ta del mi­llón. La tem­po­ra­da an­te­rior (2018-2019) fue muy in­ten­sa y con ob­je­ti­vos am­bi­cio­sos. Per­se­guí, y por fin con­se­guí, mi an­sia­do top10 en una Co­pa del Mun­do y es­tu­ve re­gu­lar­men­te en­tre las quin­ce me­jo­res. Fue un año muy bo­ni­to, pe­ro tam­bién in­ten­so y con po­co mar­gen pa­ra dis­fru­tar de lo con­se­gui­do. Era cons­cien­te de que es­ta­ba an­te mi opor­tu­ni­dad pa­ra sa­ber has­ta dón­de po­día lle­gar. Nun­ca an­tes ha­bía afron­ta­do una tem­po­ra­da com­ple­ta de­di­ca­da en cuer­po y al­ma a

la bi­ci. Y tam­bién sa­bía que era al­go que du­ra­ría un úni­co año. En Tá­bor, cuan­do me plan­té en la úl­ti­ma vuel­ta a es­ca­sos se­gun­dos del dé­ci­mo pues­to, sa­bía que era aho­ra o nun­ca. Y sa­lió, por fin, des­pués de mu­chos años per­si­guién­do­lo. ¿Ne­ce­si­ta­bas ba­jar el rit­mo?

Fue una tem­po­ra­da ge­nial, pe­ro ne­ce­si­ta­ba al­go más. Un año tran­qui­lo, com­pi­tien­do más en ca­sa, dis­fru­tan­do de las ca­rre­ras de to­da la vi­da y com­par­tien­do más tiem­po con la gen­te en los cir­cui­tos. Ca­da fin de se­ma­na, en to­das las pa­rri­llas de sa­li­da y en ca­da en­tra­da en me­ta, me he des­pe­di­do de ca­da cir­cui­to co­mo si fue­se la úl­ti­ma vez. A los que ten­go más ca­ri­ño, con pe­na; a otros que ten­go más atra­ve­sa­dos, con cier­to ali­vio (car­ca­ja­da) Vi­ví el Cam­peo­na­to de Es­pa­ña co­mo si fue­se el úl­ti­mo. Y tam­bién el Mun­dial. To­das y ca­da una de las ca­rre­ras del año. Aho­ra sien­to que eso ya lo he he­cho, que pue­do de­ci­dir qué ha­cer en los pró­xi­mos me­ses con la tran­qui­li­dad de ha­ber dis­fru­ta­do al má­xi­mo de ca­da cir­cui­to. ¿La res­pues­ta? Me lo si­go pa­san­do bien, la tem­po­ra­da ha sa­li­do me­jor de lo es­pe­ra­do y el úl­ti­mo mes he sen­ti­do que vol­vía a es­tar cer­ca de mi me­jor ni­vel. Creo que un año más den­tro de las cin­tas es lo que más me ape­te­ce. Y, ¿por qué no? HE­CHI­ZA­DA POR EL CX Ai­da, ¿por qué el ci­clo­cross?

Em­pe­cé com­pi­tien­do en moun­tain bi­ke en 1999 y me en­can­ta­ba, pe­ro lle­va­ba ya unos cuan­tos años si­guien­do a mis her­ma­nos en ca­rre­ras de MTB, ci­clo­cross y ca­rre­te­ra. Pro­bé las tres especialid­ades, pe­ro el CX tie­ne al­go dis­tin­to. La in­ten­si­dad, la cer­ca­nía con el pú­bli­co, el am­bien­te en los cir­cui­tos... Se­guí va­rios años com­pa­gi­nan­do MTB y CX, pe­ro pron­to tu­ve cla­ro que lo que más me lle­na­ba era el ba­rro. ¿Có­mo re­cuer­das aque­llos ini­cios?

Si pien­so en los ini­cios, me doy cuen­ta de cuán­to me ha da­do la bi­ci. Los pri­me­ros años fue­ron de acu­mu­lar mu­chas ex­pe­rien­cias en po­co tiem­po. Muy jo­ven, mu­chos via­jes y los pri­me­ros tí­tu­los. Son años que re­cuer­do con mu­cho ca­ri­ño.

Po­co a po­co fuis­te cre­cien­do has­ta de­di­car­te a ello con in­ten­si­dad.

Al prin­ci­pio me lo to­mé muy en se­rio, tan­to en jú­nior co­mo en mi pri­mer año sub23 le de­di­ca­ba mu­chas ho­ras. No só­lo a en­tre­nar, tam­bién a pen­sar en bi­cis, a es­tar pen­dien­te de las ca­rre­ras, ya me en­tien­des (ríe) El se­gun­do año de sub23, en 2004, los re­sul­ta­dos de­ja­ron de sa­lir, ca­da vez en­tre­na­ba más y an­da­ba me­nos. Fue un mo­men­to di­fí­cil y me cos­tó ges­tio­nar­lo.

Pa­re­ce un pun­to de in­fle­xión.

Creo que fue el mo­men­to en el que de ver­dad tu­ve que plan­tear­me si me gus­ta­ba an­dar en bi­ci o no. Has­ta en­ton­ces lo ha­bía he­cho siem­pre por iner­cia; pri­me­ro por­que ha­bía cre­ci­do con ello y des­pués por­que los re­sul­ta­dos acom­pa­ña­ban y era di­ver­ti­do. Nun­ca de­jé de com­pe­tir, pe­ro tar­dé unos cuan­tos años en re­cu­pe­rar la ilu­sión. Du­ran­te mis años en la Uni­ver­si­dad es­ta­ba cen­tra­da en es­tu­diar y sa­car bue­nas no­tas. Des­pués em­pe­cé a tra­ba­jar y no en­con­tra­ba el tiem­po. Has­ta que un día me com­pré unas lu­ces. Em­pe­cé a sa­lir a ro­dar por la no­che y a en­con­trar el tiem­po don­de pa­re­cía no ha­ber­lo. So­bre 2010 vol­ví a en­tre­nar con ga­nas y a dis­fru­tar de la bi­ci. Y des­de 2013 pue­de de­cir­se que em­pe­zó es­ta se­gun­da par­te de mi vi­da ci­clis­ta.

Mu­chas ni­ñas te tie­nen co­mo ejem­plo. ¿Or­gu­llo­sa?

Me cues­ta pen­sar­lo. Creo que no me veo co­mo ejem­plo, o que me cues­ta ver­me a mí mis­ma co­mo ejem­plo pa­ra na­die si pa­re­ce que fue ayer cuan­do me se­ña­la­ban en las pa­rri­llas de sa­li­da por­que era la más jo­ven. Pe­ro a ve­ces, cuan­do al­gu­na te es­cri­be pa­ra pe­dir con­se­jo o al­gu­na ma­dre o pa­dre te di­ce que eres im­por­tan­te pa­ra su hi­ja... se te po­ne un po­co la piel de ga­lli­na. Es otra de las co­sas que bus­ca­ba es­te año: te­ner más tiem­po pa­ra las jó­ve­nes y ayu­dar a aque­llas que quie­ran.

El CX le gus­ta a las fé­mi­nas. ¿Dón­de crees que es­tá el se­cre­to?

Creo que el CX le gus­ta a to­do el que lo prue­ba. En­gan­cha. Tie­ne esa mez­cla de adre­na­li­na y ro­man­ti­cis­mo que no se en­cuen­tra en nin­gu­na otra es­pe­cia­li­dad. Lo úni­co que ha­cía fal­ta pa­ra que el CX fe­me­nino des­pe­ga­se era que más chi­cas se fue­sen acer­can­do a él. No ol­vi­de­mos que só­lo lle­va­mos 21 edi­cio­nes de Cam­peo­na­tos del Mun­do y una úni­ca edi­ción de Mun­dial jú­nior. Y en es­tos 21 años se ha tra­ba­ja­do y se ha avan­za­do mu­cho, aun­que ha­ya ha­bi­do mo­men­tos de no ver pro­gre­so y de sen­tir que to­do era de­ma­sia­do len­to. Si­gue que­dan­do mu­cho ca­mino por de­lan­te, pe­ro con­ti­nua­re­mos tra­ba­jan­do pa­ra que las que aho­ra em­pie­zan y las que vie­nen por de­trás se en­cuen­tren un es­ce­na­rio un po­co más fá­cil.

REAPA­RI­CIÓN Has te­ni­do mu­chas tem­po­ra­das exi­to­sas. ¿Con cuál te que­das?

En cuan­to a re­sul­ta­dos, la 2018-2019, sin nin­gu­na du­da. Ha si­do mi me­jor tem­po­ra­da a ni­vel de­por­ti­vo. Aun­que a ni­vel per­so­nal qui­zás me que­de con 2013-2014. Tra­ba­jé mu­chí­si­mo to­do el año, entrenando co­mo nun­ca an­tes, en si­len­cio pe­ro con mu­chas ga­nas de ha­cer­lo bien. Po­cos con­ta­ban con­mi­go,

pe­ro fue un po­co la reapa­ri­ción o el pun­to de in­fle­xión de una eta­pa que du­ra ya seis años y me ha da­do ex­pe­rien­cias que me hu­bie­sen pa­re­ci­do im­po­si­bles.

Se­ña­la un mo­men­to es­pe­cial en tu ca­rre­ra de­por­ti­va.

¡Bufff, ha ha­bi­do tan­tos! El pri­mer Cam­peo­na­to de Es­pa­ña ca­de­te de MTB, en el 99. La ex­pe­rien­cia del pri­mer Mun­dial de CX, en el año 2000, que me en­gan­chó pa­ra siem­pre a es­ta mo­da­li­dad. El Cam­peo­na­to de Es­pa­ña de 2003, don­de con­se­gui­mos el oro tan­to mi her­mano Pa­blo co­mo yo. O la úl­ti­ma vuel­ta de la Co­pa del Mun­do de Tá­bor en 2018, don­de me pa­sa­ron mil co­sas por la ca­be­za.

¿Có­mo ves el re­le­vo?

No lo sé... Es cier­to que es­te año me ha­bría gus­ta­do ver a otras co­rre­do­ras más cer­ca de dispu­tar las vic­to­rias.

Es­tá cla­ro que Lu­cía Gon­zá­lez es­tá un pa­so por en­ci­ma del res­to aho­ra mis­mo, pe­ro hay co­rre­do­ras que ten­drían que es­tar más cer­ca. Hay va­rias éli­te y sub23 que pue­den dar ese pa­so en cual­quier mo­men­to, pe­ro ha­ce fal­ta que tra­ba­jen mu­cho y que es­tén dis­pues­tas a con­se­guir­lo. Des­pués hay un gru­po de jú­niors muy ilu­sio­nan­te, que ne­ce­si­ta más tiem­po pe­ro cuen­tan con po­ten­cial y con ga­nas. Y en­tre las ca­de­tes lo mis­mo, creo que hay mu­cho ta­len­to y ca­pa­ci­dad pa­ra lo que quie­ran. Fal­ta ver có­mo evo­lu­cio­nan y, so­bre to­do, quién le po­ne ga­nas pa­ra tra­ba­jar y pa­ra apren­der.

Da gus­to ver una ca­rre­ra in­ter­na­cio­nal fe­me­ni­na.

¡Pues sí! Tan­to es­te úl­ti­mo año co­mo los an­te­rio­res he­mos vis­to ba­ta­llas in­creí­bles y ca­rre­ras pre­cio­sas, igua­la­das y emo­cio­nan­tes. Creo que han en­gan­cha­do a mu­cha gen­te y eso es­tá sien­do muy bueno pa­ra el ci­clo­cross fe­me­nino en ge­ne­ral. Ade­más, en­tre las mu­je­res, a pe­sar del do­mi­nio neer­lan­dés, el aba­ni­co de paí­ses que pe­lean por los pri­me­ros pues­tos es mu­cho más am­plio que en­tre los hom­bres. Y eso tam­bién le da ma­yor ali­cien­te a las ca­rre­ras.

MIE­DOS FUE­RA ¿Ves en po­cos años a una es­pa­ño­la en los pri­me­ros pues­tos?

Oja­lá, en sus ma­nos es­tá. Tan­to Lu­cía co­mo yo nos he­mos acer­ca­do más de lo que se po­día es­pe­rar ha­ce no mu­cho tiem­po, pe­ro es cier­to que aún se ve le­jos que po­da­mos con­tar con una co­rre­do­ra pe­lean­do por ganar una Co­pa del Mun­do. Sin em­bar­go, el ca­mino es­tá abier­to y creo que al me­nos he­mos con­se­gui­do qui­tar­nos el mie­do.

¿Dón­de es­tá el se­cre­to apar­te del tra­ba­jo?

No hay más que ese. Nun­ca me he con­si­de­ra­do una co­rre­do­ra con un ta­len­to es­pe­cial, y si­go sin ha­cer­lo. Si lo tu­vie­se, ha­bría es­ta­do pe­lean­do en esos pri­me­ros pues­tos que men­cio­nas. Pe­ro sien­do una co­rre­do­ra del mon­tón creo que al me­nos he lo­gra­do lle­gar a sen­tir­me una de ellas en al­gu­nas ca­rre­ras. Y he con­se­gui­do ir me­jo­ran­do y pu­lien­do co­sas po­co a po­co pa­ra al­can­zar al­gu­nos re­sul­ta­dos que siem­pre pen­sé que, pa­ra mí, eran im­po­si­bles. Y eso ha si­do só­lo a ba­se de tra­ba­jar mu­cho, du­ran­te mu­chos años.

1 Fa­mi­lia. Ro­dea­da por sus pa­dres y sus her­ma­nos en He­via, lo­ca­li­dad en la que re­si­den los pro­ge­ni­to­res de la as­tu­ria­na. 2 Tiem­po pa­ra los su­yos. Fi­na­li­za­da la tem­po­ra­da de ci­clo­cross y la vo­rá­gi­ne que con­lle­va, Ai­da pa­sea con su pa­re­ja. 3 Agra­de­ci­da. Sa­lu­dan­do al pú­bli­co de Pon­te­ve­dra al fi­na­li­zar el úl­ti­mo Cam­peo­na­to de Es­pa­ña que con­clu­yó se­gun­da. 4 ¿Con­ti­nua­rá? No ha to­ma­do la de­ci­sión de­fi­ni­ti­va, pe­ro du­ran­te la en­tre­vis­ta de­ja caer que se­gui­rá com­pi­tien­do en ci­clo­cross.

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