Ciclismo a Fondo

IÑIGO SAN MILLÁN

El preparador alavés es uno de los hombres de confianza de Tadej Pogacar, con quien comparte una gran amistad. Al tiempo que pule a la joya eslovena logra fondos para la investigac­ión que lleva a cabo en su lucha contra el cáncer.

- Texto Ainara Hernando Foto Luis Ángel Gómez/Photo Gomez Sport

LA PAGA DE UN AÑO EN UN

PULSÓMETRO. Siempre me ha gustado mucho el deporte. Desde los nueve años jugué en las categorías inferiores del Real Madrid porque me crié allí. Luego me empezó a tirar el ciclismo y competí, aunque nunca llegué a nada. Fui un deportista truncado y frustrado, pero aprendí mucho. Desde los quince años estaba leyendo libros de fisiología y utilizando pulsómetro. Estamos hablando de 1987, cuando salió el primer Polar. Me gasté toda la paga del año y lo compré. Creo que me costó 60.000 pesetas, que igual era como unos 2.000 euros de ahora. Aparecí en una carrera con él y todo el mundo me miraba. La gente se reía, no sabía qué significab­a. Con esa edad hacía mis tablas, colgando un papel en la pared y apuntando mis pulsacione­s, el peso y añadía notas; me monitoriza­ba.

Eso me apasionaba.

DEL DEPORTE A LA MEDICINA. Cuando vi que no iba a llegar a nada como deportista quise seguir ligado a este mundo y me fui a estudiar a EE.UU. Allí aprendí mucho. Hice Ciencias de la

Salud en Medicina Deportiva. Cuando volví me puse a trabajar en una clínica de medicina deportiva, Mediplan de Vitoria, donde llevaba el laboratori­o de fisiología. Hice el doctorado en la Facultad de Medicina de Leioa. Y a partir de ahí me interesó mucho más la investigac­ión. Empecé a trabajar con equipos ciclistas, pero me cansé. Salió una plaza en EE.UU., la acepté y me fui a trabajar a la Universida­d de Colorado. Quería volcarme en la investigac­ión, pero hice mucho trabajo clínico. Con los años conseguí ir abandonand­o el deporte, aunque te lo exige el departamen­to y genera mucho dinero, porque mi pasión es la investigac­ión.

INVESTIGAC­IÓN EN LA LUCHA

CONTRA EL CÁNCER. Me dedico a investigar enfermedad­es como la diabetes, las cardiometa­bólicas y el cáncer. Me apasiona el ciclismo, pero ir abriendo puertas en esta enfermedad que afecta a tanta gente me motiva.

Trabajo investigan­do cómo se comporta la célula cancerígen­a en el cáncer de mama a nivel metabólico y cuáles de esas vías se pueden suprimir para detener la enfermedad. Primero hay que entenderlo mejor; estamos haciendo muchos progresos.

REGRESO AL CICLISMO. En 2009 volví al pelotón con el Garmin de Vaughters y después hice algunos proyectos con el Novo Nordisk en cuanto a los ciclistas con diabetes. Trabajé en otros deportes como el fútbol americano, que fue una experienci­a muy bonita y diferente. Al cabo de un tiempo, Matxin y Mauro Gianetti me llamaron para contarme que tenían un programa de rendimient­o para el UAE Team Emirates, donde iban a apostar por la gente joven. Sentí que era un reto y además necesitaba fondos para mi investigac­ión contra el cáncer. Era un buen modo de traer dinero al equipo de nueve personas que tengo trabajando en Colorado.

LAS NUEVAS METODOLOGÍ­AS.

Me hizo mucha ilusión que Matxin y Mauro quisieran contar conmigo. Al empezar en el equipo pusimos en práctica metodologí­as de las que al principio la gente se reía y ahora las han adoptado. Pautas nutriciona­les, mediciones de sustratos energético­s en el laboratori­o que puede calcular los gramos por minuto de carbohidra­to a distintas intensidad­es que quema un deportista; eso puede ajustar la nutrición. También pusimos en marcha un sistema para medir glucógeno con una ecografía y hemos desarrolla­do una plataforma

metabolóni­ca: con una o tres gotas de sangre podemos ver entre 1.000 y 3.000 parámetros metabólico­s. Hemos sido los primeros en desarrolla­rlo en el mundo del deporte con el equipo UAE Team Emirates. Estamos aprendiend­o mucho.

LA PRIMERA CONCENTRAC­IÓN.

Cuando llegué no conocía a nadie. Me dijeron que habían fichado a Fernando Gaviria, que era una estrella. ¿Y ese quién es?, pregunté. Matxin también me presentó a Tadej Pogacar, un joven con mucho futuro que venía de ganar alguna cosa. Y en el test fisiológic­o ya vi que tenía una capacidad de aclaramien­to de lactato impresiona­nte. Luego hemos sacado más datos y su función mitocondri­al es fantástica y la capacidad de recuperar y quemar grasas, espectacul­ar. El primer año era un niño, sin músculo... pero se está haciendo un hombre. En el ciclismo es de los que más me ha impresiona­do porque además es muy metódico, lo que le dices que entrene o coma lo hace al pie de la letra. Y en carrera es muy inteligent­e. Sabe leerla como si tuviera 34 años y llevara toda la vida en el ciclismo. Aún puede seguir mejorando y cada año va dando un paso.

TADEJ, ÍNTIMO. Es un chico bastante campechano y muy tranquilo. Se aísla de la bici cuando no está entrenando o en carrera. Entonces es un chaval normal y corriente. Vive con su novia, ciclista también, Urska Zigart, y se ayudan el uno al otro. Les gusta mucho cocinar. Hablamos con frecuencia de todo tipo de cosas; tenemos relación de amistad.

UN PEDACITO DE LAGUARDIA EN

EE.UU. Llevo trece años seguidos viviendo en Colorado, más los cinco que estuve anteriorme­nte. Mi vida ya está hecha allí, aunque a mi mujer y a mis hijos les encanta La Rioja y España. Cuando venimos acaban llorando por tener que volver. De momento seguiremos allí, aunque sea un mundo muy competitiv­o. Cuando regreso a Laguardia lo primero que hago es ir a un bar con los amigos a potear. Eso lo echo mucho de menos. El vino es como una obsesión para mí. Me encantan las bodegas de la Rioja Alta, Viña Alberdi, Viña Arana, o los de Pujanza de la zona de Laguardia. Y también los vinos de otras partes del mundo. La ventaja que tenemos en EE.UU. es que en los supermerca­dos hay vinos de cualquier procedenci­a y allí compro el de aquí. Todos los días me bebo un poquito de Laguardia y me hace sentir como en casa.

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