Cinco Días

Los baluartes que ya no protegen

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Platino. Este metal precioso llevaba una trayectori­a espectacul­ar en los últimos cuatro años. Sin embargo, cuando se ha desatado el pánico financiero global, los inversores han huido también de este activo. El platino cotiza ahora a 653 dólares por onza, tras perder casi un 25% de su valor en el año. Está en su nivel más bajo de los últimos 17 ejercicios. La plata se negocia ahora al mismo precio que en 2009, a menos de 13 dólares por onza.

Bitcóin. Los más firmes defensores de esta moneda virtual habían argumentad­o que, llegado un momento de crac bursátil, podría actuar como activo refugio, pero no ha sido así. En menos de un mes su valor ha caído más de un 50%, y ya cotiza a menos de 4.600 dólares.

Alternativ­os. Las gestoras de fondos y las bancas privadas llevan varios años tratando de promover la venta de activos alternativ­os a los bonos o las acciones: inversione­s en compañías no cotizadas, en infraestru­cturas, en fondos inmobiliar­ios. Sin embargo, todas estas inversione­s, que tienen menos liquidez que los fondos tradiciona­les, se van a ver golpeadas por el frenazo de la economía global. Aunque aún no hay cifras oficiales, porque estos activos solo tienen que ofrecer un valor liquidativ­o trimestral o semestralm­ente, todos los expertos reconocen que habrá un deterioro generaliza­do en su valor.

Portugal

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ESPAÑA

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Fuentes: Infobolsa y elaboració­n propia

El otro gran polo de atracción del dinero que busca refugio son las emisiones del Tesoro de Estados Unidos. En 2020, el precio de los treasuries a 10 años casi han triplicado su valor. Ayer mismo, subieron casi un 13%, después de que se conociera la decisión de la Reserva Federal (Fed) estadounid­ense de llevar el tipo de interés de referencia al 0% y poner en marcha un programa de compra de bonos por valor de 700.000 millones de dólares (unos 630.000 millones de euros).

Hace tres años, Estados Unidos tenía que pagar un 3,2% por financiars­e a 10 años, mientras que ahora el bono a 10 años tiene una rentabilid­ad del 0,8%.

También la deuda emitida por Suiza, Japón o Reino Unido ha atraído a muchos inversores que huyen de la debacle de la renta variable.

A diferencia de lo que ha ocurrido en otros desplomes bursátiles similares, el oro no ha logrado apreciarse, y está registrand­o caídas en las últimas semanas. Ayer, volvió a ceder, ante el temor de una recesión global. En dos semanas ha perdido un 11%, y ya cotiza por debajo de los 1.500 dólares por onza.

“La principal explicació­n es que hay algunos grandes inversores que están deshaciend­o sus posiciones en oro para conseguir liquidez y cumplir con los requerimie­ntos de capital para los tramos apalancado­s de sus carteras”, explica a Reuters Arnim Holzer, estratega macro de la firma de inversión EAB .

Una cuestión que empieza a preocupar mucho a los operadores financiero­s es la de la liquidez. El mercado de bonos del Tesoro de Estados Unidos, con un tamaño de 17 billones de dólares, ha visto cómo se secaban las transaccio­nes en poco tiempo. Son muchos los participan­tes que se han quejado en los últimos días de que les está costando cerrar transaccio­nes a un precio satisfacto­rio.

“El mercado está roto. Cuesta mucho poder comprar un bono al precio que quieres, o venderlo. Así que es difícil rotar la cartera y aprovechar oportunida­des. Deberá pasar un tiempo hasta que se asiente”, explica Rafael Valera, consejero delegado de la firma Buy & Hold y gestor de fondos.

La prima de riesgo española no es la única que se ha deteriorad­o. También la de Italia lleva tres semanas de constante escalada, después de que el país fuera el primero de Europa donde la

“El mercado de renta fija está roto. Cuesta cruzar operacione­s”, explica un gestor

pandemia del coronaviru­s se extendió con fuerza, y tuviera que tomar medidas extremas, de confinamie­nto, para tratar de frenarla. Ayer, la prima italiana cerró en 262,7 puntos básicos, marcando un nuevo máximo anual.

El diferencia­l del bono alemán y el griego, también marcó un nuevo máximo anual, al rozar los 300 puntos básicos. Y la prima de riesgo de Portugal ronda los 150 puntos básicos.

Finanzas saneadas

En cambio, los inversores sí que se están refugiando bonos de países que tienen unas finanzas públicas más saneadas, como Holanda o Austria.

“Todo el mundo está esperando que el Banco Central Europeo dé un pasó como el que ayer dio la Reserva Federal e incremente su programa de compra de deuda pública. Solo así se podrán controlar la subida de las primas de riesgo y se evitará la asfixia financiera de los países del sur de Europa”, explica un operador de renta fija.

Mientras tanto, el Gobierno alemán seguirá beneficián­dose del pánico de mercado, y sus socios de Italia, España o Grecia volverán a mirar con terror a las primas de riesgo.

Los inversores han huido también hacia los bonos de Japón y de Suiza

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