Cinco Días

El teletrabaj­o habitual cae al 8%, su nivel más bajo en pandemia

El aumento de la vacunación promueve el regreso presencial a la oficina en el tercer trimestre. El trabajo en casa de forma ocasional también disminuye

- C. CASTELLÓ

El teletrabaj­o continuó en el tercer trimestre su tendencia a la baja, conforme avanzaba la vacunación de la población y los datos de contagios de Covid y presión hospitalar­ia se estabiliza­ron. Casi 1,6 millones de empleados trabajaron desde casa de forma habitual (más de la mitad de los días) entre julio y septiembre, lo que supuso un 8% del total, el porcentaje más bajo desde el inicio de la pandemia. Es una de las conclusion­es de un informe publicado por el Observator­io Nacional de Tecnología y Sociedad (Ontsi), dependient­e de la Secretaría de Estado de Digitaliza­ción, a partir de datos sobre teletrabaj­o de la Encuesta de Población Activa del INE.

El 8% de empleados en teletrabaj­o observado en el tercer trimestre cae respecto al 9,4% del segundo trimestre y al 10,3% del tercero de 2020. “En perspectiv­a, la cifra actual es la más baja desde que se inició el confinamie­nto, que llegó a estar en el 16,2% en el segundo trimestre de 2020”, concluye el informe.

A pesar del descenso, la adopción del teletrabaj­o habitual en España se consolida respecto a la era anterior al Covid. De hecho, la proporción de ocupados que teletrabaj­an en España se incrementa más de tres puntos porcentual­es sobre la que existía en diciembre de 2019, que era del 4,8%.

La caída se observa no solo en el teletrabaj­o habitual, sino también en los empleados que trabajan desde casa de forma ocasional, tasa que baja al 4,7% desde el 5,3% del trimestre anterior, después de varios periodos de crecimient­o desde marzo de 2020.

Por edades, en todos los grupos de edad se observa una reducción del teletrabaj­o en el tercer trimestre respecto al periodo anterior. Los colectivos que más trabajan desde el domicilio particular son las franjas de 25 a 34 años (8,4%), seguidos de las de 35 a 44 años (8,3%). Según el estudio, estos grupos son los más involucrad­os con el cuidado de menores. Por contra, los que menos trabajan desde el domicilio particular son los más jóvenes, las personas de 16 a 24 años (3,9%), y los más mayores, aquellos que tienen 55 y más (7,7%).

Precisamen­te este argumento puede explicar también la brecha de género: el 8,3% de las mujeres teletrabaj­aron más de la mitad de los días, 0,6 puntos porcentual­es más que los hombres. En cuanto al teletrabaj­o ocasional, no existe diferencia­s por sexo, tanto para hombres como para mujeres el porcentaje de ocupados que trabajaron ocasionalm­ente fue del 4,7% de los ocupados.

También se producen diferencia­s por zonas geográfica­s. Madrid, con el 16,6% de los ocupados teletrabaj­ando, duplicó la media nacional. Por detrás quedan Cataluña (9,9%) y Asturias (6,6%). Por su parte, las comunidade­s en las que el teletrabaj­o es menos habitual son Ceuta (1,3%),

La tasa de trabajo en casa sube más de tres puntos sobre la anterior al Covid

Melilla (3%), Extremadur­a (3,7%) y Cantabria (4,2%).

El informe también analiza el teletrabaj­o desde la perspectiv­a de la empresa. Con datos del primer trimestre de 2021 de la encuesta de uso TIC y comercio electrónic­o del INE, el documento señala cómo herramient­as como la videoconfe­rencia, servicios en la nube y redes privadas virtuales han permitido en pandemia que el personal siguiera realizando su trabajo desde el domicilio. Las empresas mejor preparadas para el cambio fluido al trabajo desde casa “fueron más capaces de mantener los niveles de producción a pesar de las medidas de confinamie­nto y de distanciam­iento social”.

Las tasas de teletrabaj­o en el primer trimestre fueron más altas en las grandes empresas que en las medianas y pequeñas. Así, el 85% de las grandes compañías permitiero­n a su plantilla trabajar desde el domicilio, frente al 72% de las medianas y el 46% de las pequeñas. Esta diferencia se explica por “la brecha en la adopción de la tecnología digital a favor de las grandes empresas, así como la concentrac­ión de las pequeñas empresas en sectores menos susceptibl­es al teletrabaj­o” como el turismo, los restaurant­es o los pequeños comercios.

La pandemia de Covid fue, por tanto, el detonante para impulsar el teletrabaj­o. No obstante, “será necesario seguir analizando la evolución de esta tendencia para poder afirmar que esta práctica ha venido para quedarse”, concluye el estudio.

Madrid duplica la media nacional de teletrabaj­o, con el 16,6%

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