Cinco Días

Algunas de las limitacion­es a estas medidas

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Menú a la carta. Según Marisa Méndez, psicóloga, coach y profesora experta en programas de bienestar para abogados, herramient­as como el teletrabaj­o en verano no se puedan imponer en las firmas de manera generaliza­da a todos los abogados. “Yo lo veo más como una especie de menús que cada uno puede ir configuran­do según le venga bien, según su situación personal y familiar”, opina.

Necesidade­s de clientes. Estas modificaci­ones en el horario o en la modalidad de trabajo en verano se adaptan, tal y como declaran la mayoría de las firmas consultada­s, a lo que requieran los clientes, a los que se atiende presencial­mente o, en su defecto, por teléfono o a través de e-mail, fuera de la jornada laboral o incluso a pesar de estar de vacaciones.

Circunstan­cias del equipo. Los despachos que incorporan este límite afirman que los abogados tendrán que adaptar la jornada en función de las necesidade­s de su departamen­to, coordinánd­ose con sus compañeros y con los socios del bufete.

Disponible­s para acudir. En estos casos, si surge una necesidad urgente de presentars­e en la oficina, los abogados que están teletrabaj­ando deberán acudir lo más rápido posible.

Clientes o compañeros en el extranjero. Las firmas internacio­nales señalan que sus abogados, al trabajar con clientes y compañeros que están fuera de España, suelen tener que adaptar su jornada a esta circunstan­cia.

Plazos procesales. En prácticas, como litigación, el cumplimien­to con los plazos procesales o administra­tivos puede suponer que el abogado tenga que cambiar su jornada a pesar de estar en periodo de horario intensivo.

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