Cinco Días

Estilo profesiona­l

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Líneas rojas. Los despachos con business casual descartan que los abogados vayan con calzado deportivo, vaqueros, camisetas, pantalones cortos o leggins. Pese a que se relaje el vestuario, como en Lener o Proinda Consultore­s, hay que huir de un look excesivame­nte playero (bermudas, tops, chanclas y algunos tipos de tirantes). Es un código no escrito que funciona aunque el despacho se nutra de clientes particular­es e intente dar una imagen de proximidad, como en Hernández Costa Abogados.

Tatuajes. Los polos o vestidos sin mangas pueden dejar al descubiert­o algunos tatuajes. Julia Fernández (de recursos humanos de Bird & Bird) señala que los tatoos no son un problema y cada vez se ven más. Según Juan San Andrés, consultor de dirección y coach, “se admiten y son bastante frecuentes pequeños dibujos”. Pero, en general, no está bien visto el “grande que nos llama a todos la atención por la calle”. Quizá, apunta, hay una mayor tolerancia en boutiques con nicho en tecnología o startups “por simpatía con la cultura del cliente”

Teletrabaj­o. La mayoría de los bufetes adaptan su estética a sus clientes. Cuando los abogados se conectan a una videollama­da desde su casa, deben vestir como si la reunión fuera presencial. Sin parecer que les atienden entre chapuzón y chapuzón. No hacen falta corbatas, señalan desde Ejaso ETL Global, pero sobran camisetas sin mangas y los bañadores o bikinis.

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