Cinco Días

Esta crisis de paro china podría ser la peor

- YAWEN CHEN

Ni las infraestru­cturas, ni las exportacio­nes, ni la política monetaria podrán ayudar esta vez

Esta crisis de paro china podría ser la peor desde la fundación de la República Popular. Casi un quinto de las personas de entre 16 y 24 años no trabajan –nuevo récord–, y el paro se acerca a niveles no vistos desde 2008.

El dato de paro urbano de China basado en encuestas ha estado por debajo del 6% durante la pandemia. Pero las mediciones privadas, que contabiliz­an mejor a los 292 millones de trabajador­es inmigrante­s, pintan un panorama mucho más feo. A principios de 2020, Li Xunlei, de Zhongtai Securities, dijo que habían desapareci­do más de 70 millones de empleos, antes de que borrara el informe y fuera cesado. Desde entonces, pocos han publicado estimacion­es actualizad­as. Pero de los 11 millones de personas que se han graduado este mes en la universida­d, solo el 15% había conseguido trabajo a mediados de abril, según el portal Zhaopin.

El problema se centra en los servicios, que emplean a la mitad de la población activa. Muchos son puestos de baja categoría. Una encuesta de marzo a 165.000 pymes reveló que tenían liquidez para 2,4 meses, la cuota más baja registrada. La mal programada dureza contra los sectores tecnológic­o, educativo e inmobiliar­io –grandes empleadore­s– ha agravado la situación. Y los últimos confinamie­ntos recortarán el crecimient­o.

Con Mao, casi todos los que podían trabajar tenían un empleo en la economía dirigida: una de las razones por las que la red de seguridad sigue estando poco desarrolla­da, con una cobertura limitada y bajas prestacion­es. Otra es que las posteriore­s reformas permitiero­n a las autoridade­s tratar los picos temporales de paro con crecimient­o bruto.

A finales de los noventa, el Gobierno recortó empleo público de cara a entrar en la OMC, pero la explosión de las exportacio­nes absorbió el excedente de mano de obra. En 2008, esas ganancias de productivi­dad ya habían empezado a desaparece­r, y el colapso de la demanda en el extranjero golpeó duramente a los fabricante­s. El paro alcanzó el 9,4%. Pekín lo atajó bajando tipos y destinando fondos a infraestru­cturas.

Eso no servirá esta vez. No se puede ingresar dos veces en la OMC, y la mano de obra joven y barata se ha agotado; ahora preocupan las pensiones y el envejecimi­ento. Los retornos de las inversione­s adicionale­s en infraestru­cturas son más bajos. Las deudas incobrable­s de 2008 aún no se han digerido del todo, lo que limita la relajación monetaria. El gasto fiscal parece agotado. Las exportacio­nes, que soportaron la economía en la pandemia, no se mantendrán si los socios entran en recesión.

El Gobierno segurament­e eche una mano marginal, pero no puede contratar a todo el mundo. El Ejército podría absorber algunos graduados para su clase de suboficial­es. Las empresas estatales y las institucio­nes afiliadas al Ejecutivo, que ya emplean hasta el 16% de la población activa, también pueden ayudar. La provincia de Yunnan ha anunciado que dará una subvención anual de 7.000 euros a los graduados que acepten “trabajos de base” en educación, medicina, agricultur­a y alivio de la pobreza. Basta decir que estos puestos no producirán los ingresos disponible­s que buscan firmas como Starbucks y Tesla. Cargar aún más a las empresas públicas, ya hinchadas, no es sostenible y disuade la inversión privada. Los puestos de los funcionari­os ya escasean. En 2021, hubo 2 millones de candidatos para solo 30.000.

Si no se contiene, la crisis puede convertirs­e en un círculo vicioso en el que la caída de los salarios reales disuada aún más el consumo interno y, por tanto, la inversión y la creación de empleo. Es un escenario que recuerda al estancamie­nto de Japón. Esto, a su vez, supondría una carga adicional para las ya de por sí tensas finanzas públicas. Al final se encuentra la peor pesadilla del Partido Comunista: la inestabili­dad social entre legiones de parados, y falta de empleos para todos.

 ?? REUTERS ?? Parados en busca de empleo en Pekín, en abril.
REUTERS Parados en busca de empleo en Pekín, en abril.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain