POE­MAS DE GUE­RRA: "EN LOS CAM­POS DE FLAN­DES"

Clío - - DIARIOS DE TRINCHERA -

El ca­na­dien­se John McC­rae, mé­di­co de pro­fe­sión y poe­ta vo­ca­cio­nal, fue en­via­do a Fran­cia co­mo ci­ru­jano. Un ami­go su­yo mu­rió du­ran­te la Se­gun­da Ba­ta­lla de Ypres, lo que pro­vo­có que McC­rae es­cri­bie­ra el 3 de ma­yo de 1915 In Flan­ders Fields (en la ima­gen), pro­ba­ble­men­te el poe­ma más fa­mo­so de la con­tien­da. Las ama­po­las de las que ha­bla se con­vir­tie­ron des­de en­ton­ces en el sím­bo­lo de los sol­da­dos de la Com­mon­wealth que mu­rie­ron lu­chan­do por la li­ber­tad. McC­rae fa­lle­ció el 28 de enero de 1918 en un hos­pi­tal, le­jos del fren­te, por una pul­mo­nía do­ble y una in­fec­ción ce­re­bral. EN LOS CAM­POS DE FLAN­DES En los cam­pos de Flan­des flo­re­cen las ama­po­las en­tre las cru­ces, hi­le­ra tras hi­le­ra, que se­ña­lan nues­tro lu­gar; y en el cie­lo las alon­dras, can­tan­do va­lien­te­men­te pe­se a to­do, vue­lan ape­nas ad­ver­ti­das en­tre los ca­ño­nes ba­jo ellas. So­mos los Muer­tos. Ha­ce unos po­cos días es­tá­ba­mos vi­vos, sen­ti­mos el ama­ne­cer, vi­mos bri­llar la pues­ta de sol, amá­ba­mos y éra­mos ama­dos, y aho­ra ya­ce­mos, en los cam­pos de Flan­des. Con­ti­núa nues­tra pe­lea con­tra el enemi­go: nues­tras ma­nos que des­fa­lle­cen te arro­jan la an­tor­cha; que tu de­ber sea man­te­ner­la al­ta. Si trai­cio­nas la fe de no­so­tros los que mo­ri­mos nun­ca po­dre­mos dor­mir, aun­que crez­can las ama­po­las en los cam­pos de Flan­des.

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