CHIÍES Y SU­NÍES: LA FITNA ETER­NA

Clío - - DOSSIER -

Fitna, en ára­be, sig­ni­fi­ca "gue­rra ci­vil". Es una pa­la­bra que in­clu­ye ade­más una fuer­te car­ga re­li­gio­sa. La pri­me­ra fitna que vi­vió el is­lam fue la que se pro­du­jo a la muer­te del ter­cer ca­li­fa, Ot­mán, ase­si­na­do en el año 656 por su co­di­cia. Pa­ra su­ce­der­le se eli­gió a Alí, pri­mo y yerno de Maho­ma, pe­ro los par­ti­da­rios de Ot­mán, agru­pa­dos en torno al ome­ya Mua­wi­ya, no acep­ta­ron la decisión: acu­sa­ban a Alí de ha­ber in­ter­ve­ni­do en el ase­si­na­to del ca­li­fa di­fun­to. Pa­ra re­sol­ver el plei­to hu­bo com­ba­tes y un ar­bi­tra­je. Era el año 657. Los ár­bi­tros die­ron la ra­zón a Mua­wi­ya. A los par­ti­da­rios de Alí se los lla­mó "alíes" o "chiíes" (de chía, que sig­ni­fi­ca fac­ción). Los par­ti­da­rios de Mua­wi­ya se lla­ma­rán a sí mis­mos "su­níes" (se­gui­do­res de la sun­na). Aún hu­bo otra ra­ma, hoy muy mi­no­ri­ta­ria, que no acep­tó ni a unos ni a otros: los ja­ri­yíes. Hoy los su­níes son muy ma­yo­ri­ta­rios —ca­si el 80%— y los chiíes re­pre­sen­tan más o me­nos el 20% de los mu­sul­ma­nes. Son chiíes Irán, par­te de Irak, par­te de Si­ria, par­te del Lí­bano y par­te del Yemen. El res­to es su­ní, me­nos Omán, que es ja­ri­yí. En lo esen­cial, que son los pi­la­res del is­lam, su­níes y chiíes es­tán bá­si­ca­men­te de acuer­do. Se di­fe­ren­cian so­bre to­do en las lí­neas de la tra­di­ción, en con­cep­tos teo­ló­gi­cos co­mo el sig­ni­fi­ca­do del mal y en cues­tio­nes po­lí­ti­cas co­mo la le­gi­ti­mi­dad del ca­li­fa­to. Los chiíes tie­nen su pro­pia lí­nea: a par­tir de Alí, hay una se­rie de "ima­nes" que en­car­nan la su­ce­sión le­gí­ti­ma del pro­fe­ta al mar­gen del ca­li­fa su­ní. Per­se­gui­dos por la ma­yo­ría su­ní, al­guno de es­tos ima­nes (el sép­ti­mo o el duo­dé­ci­mo, se­gún las es­cue­las) se ocul­tó y des­de en­ton­ces se espera su re­torno. Pa­ra in­ter­pre­tar los men­sa­jes del imán ocul­to se re­quie­re una cier­ta for­ma­ción es­pe­cia­li­za­da, y eso ha he­cho que en el chiís­mo apa­rez­ca una suer­te de cle­ro con ca­rac­te­rís­ti­cas mu­cho más acu­sa­das que en el is­lam su­ní, don­de cual­quier fiel, en teo­ría, pue­de di­ri­gir la ora­ción. Los chiíes tie­nen tam­bién su pro­pia sun­na, su pro­pio de­pó­si­to de di­chos y he­chos del pro­fe­ta y de sus su­ce­so­res, que no es co­mo el su­ní. Los su­níes siem­pre han con­si­de­ra­do he­ré­ti­cos a los chiíes. Hoy, so­bre ese vie­jo con­flic­to, se aña­den ade­más fac­to­res geo­po­lí­ti­cos y eco­nó­mi­cos de­ter­mi­nan­tes. La fitna con­ti­núa.

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