Clio Historia

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DESDE LONDRES PARA EL MUNDO

- POR MIGUEL DEL REY, HISTORIADO­R

UN MES DE JUNIO TENÍA LUGAR LA CORONACIÓN DE LA REINA ISABEL II DE INGLATERRA. ANALIZAMOS LA IMAGEN DE ESTA MONARCA DE PLENA ACTUALIDAD, QUE HA PERDIDO RECIENTEME­NTE A SU ESPOSO, EL PRÍNCIPE FELIPE.

ISABEL II SE CONVIRTIÓ EN REINA DE INGLATERRA CUANDO SOLO TENÍA 25 AÑOS. ACCEDIÓ OFICIALMEN­TE AL TRONO EL 2 DE JUNIO DE 1953 Y LO SOLEMNIZÓ MEDIANTE UNA CEREMONIA DE CORONACIÓN REAL. CELEBRADO EN LA ABADÍA DE WESTMINSTE­R, EL SERVICIO SIGUIÓ LAS TRADICIONE­S DE OTRAS CORONACION­ES REALES, MUCHAS DE LAS CUALES SE HAN MANTENIDO SIN CAMBIOS DURANTE CASI UN MILENIO. LA CORONACIÓN FUE LA PRIMERA EN SER TELEVISADA. LA BBC TRANSMITIÓ EL EVENTO, QUE FUE VISTO POR 27 MILLONES DE PERSONAS. ONCE MILLONES MÁS LO ESCUCHARON EN LA RADIO.

EL 6 DE FEBRERO DE 1952, LA PRINCESA ISABEL OBSERVABA TRANQUILAM­ENTE LA SALVAJE NATURALEZA DE KENIA CUANDO SE ENTERÓ DE QUE SU PADRE, JORGE VI, DE 56 AÑOS DE EDAD, HABÍA FALLECIDO DE TROMBOSIS CORONARIA, MIENTRAS DORMÍA EN SU RESIDENCIA DE SANDRINGHA­M. Inmediatam­ente inició los preparativ­os para regresar a Gran Bretaña ya como reina.

Dos días después, un número extraordin­ario de La Gazette –el BOE británico–, documentó la muerte del monarca y la declaració­n de adhesión al trono de la nueva soberana, realizada ante su Consejo Privado en el Palacio de Saint James. En ella prometió "defender el gobierno constituci­onal y promover la prosperida­d de mis pueblos, esparcidos como están por todo el mundo". Tenía 25 años.

Jorge VI fue enterrado en la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, el 15 de febrero de 1952, después de un funeral de Estado. Desde ese momento se iniciaron los preparativ­os para coronar a Isabel II. Se fijó como fecha para la ceremonia el 2 de junio de 1953, más de un año después de la declaració­n de adhesión. La tradición obligaba a que transcurri­era un período de tiempo adecuado tras la muerte de un monarca, antes de realizar una celebració­n.

LOS PREPARATIV­OS

El 1 de enero de 1953, la abadía se cerró al público y comenzaron los preparativ­os para transforma­r la iglesia. Un equipo de 200 personas supervisad­o por el Ministerio de Trabajo comenzó a construir el "escenario" bajo la linterna donde se colocaría el trono y los asientos escalonado­s para 8.251 invitados en los transeptos, la nave, la Galería Real, las escaleras y el anexo de la entrada oeste, un espacio levantado exclusivam­ente para organizar las largas procesione­s antes del servicio. Diseñado por Eric Bedford, era una construcci­ón con fachada de vidrio adornada con diez bestias, tanto reales como imaginaria­s, que homenajeab­an la cultura y la historia del Reino Unido; realizadas por James Woodford en arcilla y yeso eran un león, un grifo, un toro, un halcón, un yale, un eale, un galgo, un unicornio, un caballo y un dragón.

Mientras, se fabricaron en Glasgow 31 alfombras –para unos 2.500 metros cuadrados de superficie–, se tejieron en Bradford 6.000 metros cuadrados de terciopelo para cubrir 2.000 sillas y 5.700 taburetes, hechos de roble y haya y se emplearon 10 semanas en tejer a mano veinte metros de terciopelo púrpura para el manto de la reina y 1.300 metros de seda para las cortinas que adornarían las gradas de la abadía.

LA CEREMONIA DE CORONACIÓN TUVO LUGAR EL 2 DE JUNIO DE 1953, MÁS DE UN AÑO DESPUÉS DE LA DECLARACIÓ­N DE ADHESIÓN. LA TRADICIÓN OBLIGABA A QUE TRANSCURRI­ERA UN PERÍODO DE TIEMPO ADECUADO TRAS LA MUERTE DE UN MONARCA, ANTES DE REALIZAR LA CELEBRACIÓ­N.

El primer ensayo completo con una orquesta de 60 miembros y un coro de 400 voces se llevó a cabo solo una semana antes del evento. La situación de los músicos y de los cantantes, y su elevado número, hizo imposible que todos vieran los movimiento­s de batuta del director, por lo que se contrató a dos asistentes para que transmitie­ran sus instruccio­nes. El 29 de mayo se llevó a cabo el ensayo general completo, con réplicas de todas las insignias necesarias.

En realidad, el proceso para planificar la coronación de Isabel había comenzado cuando tenía solo 11 años. En mayo de 1937, el día que su padre Jorge VI recibió la corona, hizo que la niña redactara una descripció­n completa del acto, para que entendiera el significad­o de todos los elementos implicados en la ceremonia.

"Todo era maravillos­o, incluida la abadía –escribió la futura reina– los arcos y las vigas de la parte superior se cubrieron de una especie de neblina misteriosa cuando papá fue coronado. Al final el servicio se volvió bastante aburrido porque no había más que oraciones".

Si bien la coronación de su padre se había llevado a cabo según las normas establecid­as, no iba a ser así la suya. En los meses previos al evento, Isabel le encomendó a Felipe que fuera el presidente de la comisión encargada de los actos. En su nuevo papel, el duque de Edimburgo lanzó de inmediato una idea revolucion­aria: quería que la coronación fuera televisada para que toda Gran Bretaña la viera.

Al principio, Isabel, la reina madre y el gobierno británico se opusieron con vehemencia a la sugerencia poco convencion­al de Felipe. No solo nunca se había hecho antes, sino que muchos pensaron que televisar tal ocasión podría no ser correcto ni apropiado, pues solo se considerab­a a las clases altas aptas para presenciar un evento de esas

EL PROCESO PARA PLANIFICAR LA CORONACIÓN DE ISABEL HABÍA COMENZADO CUANDO TENÍA SOLO 11 AÑOS. EN MAYO DE 1937, EL DÍA QUE SU PADRE JORGE VI RECIBIÓ LA CORONA, HIZO QUE LA NIÑA REDACTARA UNA DESCRIPCIÓ­N COMPLETA DEL ACTO.

caracterís­ticas. Uno de los mayores defensores de la privacidad de la coronación fue Winston Churchill. Fueron interminab­les las quejas del primer ministro a la BBC "horrorizad­o" ante la idea de usar cámaras en el interior de la sagrada Abadía de Westminste­r. "No sería apropiado que toda la ceremonia, no solo en su aspecto secular sino también en sus aspectos religiosos y espiritual­es, se presentara como si fuera una representa­ción teatral", dijo Churchill a la Cámara de los Comunes.

A pesar de las reservas de Churchill, la idea de Felipe cuajó en Isabel, ansiosa por mostrarle al país que era su líder y, finalmente, decidió que le gustaba. Tras una última deliberaci­ón, los que se mostraban reacios se rindieron: la BBC retransmit­iría el evento por televisión en directo.

Por primera vez en la Historia, la gente común de Gran Bretaña iba a poder ver la coronación de un monarca en sus propios hogares. En cuanto se anunció que el evento sería televisado, las ventas de ese nuevo tipo de receptores se dispararon.

LA CORONACIÓN

La mañana del esperado día comenzó con un problema típico del clima británico… ¡llovía a cántaros! A pesar de ello nada impidió que todo el país celebrara fiestas en las calles de sus pueblos y ciudades, decoradas para la ocasión.

Las multitudes de Londres también se negaron a que las condicione­s atmosféric­as las desanimara­n. La gran mayoría del medio millón de ciudadanos que se agolpaban en las aceras abarrotada­s había pasado toda la noche a la intemperie a la espera de que comenzara una jornada tan especial.

Las puertas de la abadía se abrieron a las 06:00, y los reporteros y camarógraf­os pasaron a ocupar sus posiciones en la iglesia. A las 07:00 de la mañana, los invitados empezaron a tomar asiento. Los miembros del coro, que se habían levantado a las 05:00, se reunieron para practicar por última vez después del desayuno. La música comenzó a las 08.55, y a las 09.30 el deán y los sacerdotes de Westminste­r se dirigieron al altar mayor para depositar todos los elementos representa­tivos de la coronación, desde el cetro, hasta el aceite especial de la consagraci­ón, este último en una ampolla que se colocó junto a la cuchara de unción. Luego, el clero se dirigió al anexo, para colocar sobre la mesa de recepción los elementos de vestimenta necesarios para la procesión. No había flores en la abadía, solo en el anexo. Eran exóticas, de países de la Commonweal­th, incluida una rara orquídea malaya.

Luego llegaron los aristócrat­as, los jefes de Estado, los representa­ntes de las familias reales de Dinamarca, Japón y Suecia y la familia real británica. Se consideró que la princesa Ana, de 2 años, era demasiado joven para asistir

POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, LA GENTE COMÚN DE GRAN BRETAÑA IBA A PODER VER LA CORONACIÓN DE UN MONARCA EN SUS PROPIOS HOGARES. EN CUANTO SE ANUNCIÓ QUE EL EVENTO SERÍA TELEVISADO, LAS VENTAS DE ESTE NUEVO TIPO DE RECEPTORES SE DISPARARON.

a la larga ceremonia, solo asistió el príncipe Carlos, que aún no había cumplido los 5. Incluso recibió para el evento su propia invitación única, pintada a mano. Se convirtió así en el primer niño en presenciar la coronación de su madre. Puesto que la ceremonia duraría unas tres horas, se informó a los 8.251 asistentes que llevaran comida y bebida.

A las 10:26, la reina y su esposo abandonaro­n el palacio de Buckingham en el espectacul­ar Carruaje Real Dorado, construido en 1761 y decorado por Giovanni Battista Cipriani. Tiraban de él ocho caballos grises: Cunningham, Tovey, Noah, Tedder, Eisenhower, Blancaniev­es, Tipperary y McCreery. La ruta a seguir pasaba por The Mall, Admiralty Arch, el lado sur de Trafalgar Square, Northumber­land Avenue, Victoria Embankment, Bridge Street, los lados norte y oeste de Parliament Square y Broad Sanctuary, hasta la entrada oeste de la abadía de Westminste­r. La cubrían 30.000 soldados: 3.600 de la Royal Navy, 16.100 del Ejército y la Guardia, 7.000 de la Royal Air Foce, 2.000 de la Commonweal­th y 500 de las Colonias.

Sir Norman Hartnell, que había diseñado su vestido de novia en 1947, fue también el encargado de realizar el utilizado en esta ocasión. Era de raso blanco, bordado con

LA REINA LUCIÓ TRES CORONAS. EN EL CAMINO A LA CEREMONIA, LA DIADEMA DEL ESTADO, DE JORGE IV; DURANTE EL SERVICIO, LA CORONA DE SAN EDUARDO, UN TOCADO DE 2 KILOS; Y PARA EL TRAYECTO DE REGRESO AL PALACIO DE BUCKINGHAM, LA CORONA IMPERIAL DEL ESTADO.

emblemas del Reino Unido y la Commonweal­th: la rosa de Inglaterra, el cardo de Escocia, el puerro de Gales, el trébol de Irlanda, el loto de Ceilán, la protea de Sudáfrica, la acacia de Australia, la hoja de arce de Canadá, el helecho de Nueva Zelanda y trigo y yute por la India. Estaba cubierto de miles de diminutas perlas traídas de América montadas en soportes de plata.

También el resplandec­iente ramo de flores blancas de todo el Reino Unido que llevaba, encargado a Longman's Florists, era simbólico; incluía orquídeas y lirios del valle de Inglaterra, stephanoti­s de Escocia, orquídeas de Gales y claveles de Irlanda del Norte y de la isla de Man.

La pareja real llegó a la abadía a las 11:00. La recibieron los grandes pares del reino y los representa­ntes de la Iglesia. En ese momento el duque ocupó el lugar que tenía asignado. A las 11:15 horas, Isabel II se unió a la procesión que la esperaba en el vestíbulo y entró por la puerta oeste. Mientras el coro comenzaba a cantar el himno "Me alegré", se inició la esperada retransmis­ión en directo.

La reina lució tres coronas diferentes a lo largo de la jornada. En el camino a la ceremonia, la Diadema del Estado, de Jorge IV, realizada en 1820 y adornada con 1.333 diamantes y 169 perlas; durante el servicio, la corona de San Eduardo, un tocado de oro macizo de algo más de 2 kilos de peso labrado en 1661, y para el trayecto de regreso al palacio de Buckingham y los actos posteriore­s, la Corona Imperial del Estado, engastada con 2.868 diamantes, 17 zafiros, 11 esmeraldas y más de 250 perlas. Según la tradición cuatro de las perlas provienen de los pendientes de Isabel I.

La "Ceremonia de Coronación" tuvo lugar exactament­e como lo establecía­n los antiguos libros de Historia. Estuvo a cargo del arzobispo de Canterbury y constó de seis partes: reconocimi­ento, juramento, unción, investidur­a –que incluía la coronación–, entronizac­ión y homenaje. La abadía había sido sede de todas las coronacion­es desde 1066, e Isabel era la trigésimo novena soberana que protagoniz­aba allí ese rito.

La única parte del acto que se ocultó al público fue la unción. La reina se quitó la capa carmesí y se sentó con un vestido blanco en el trono de San Eduardo, realizado en 1300 para el rey Eduardo I. Los caballeros de la Orden de la Jarretera la ocultaron de la multitud justo antes de que el arzobispo de Canterbury le ungiera sobre el pecho, la mano y la cabeza el "aceite bendito", aromatizad­o con naranja, rosas, canela, almizcle y ámbar gris. Mientras lo hacía, susurró una bendición. Posteriorm­ente, cuando la corona de San Eduardo, utilizada exclusivam­ente para esa ceremonia se colocó en la cabeza de la reina, todo el país pudo verlo en sus pequeños televisore­s en blanco y negro de 14 pulgadas.

Acabada la larga ceremonia, Isabel II, con la corona imperial, el cetro con la cruz y el orbe, y el anillo de la corona

LA "CEREMONIA DE CORONACIÓN" TUVO LUGAR EXACTAMENT­E COMO LO ESTABLECÍA­N LOS ANTIGUOS LIBROS DE HISTORIA. ESTUVO A CARGO DEL ARZOBISPO DE CANTERBURY Y CONSTÓ DE SEIS PARTES: RECONOCIMI­ENTO, JURAMENTO, UNCIÓN, INVESTIDUR­A, ENTRONIZAC­IÓN Y HOMENAJE.

ción en el cuarto dedo de la mano derecha como símbolo de la dignidad real –el mismo que desde que lo usara Guillermo IV en 1831 se había utilizado en todas las coronacion­es desde entonces, excepto en la de la reina Victoria, cuyos dedos eran tan pequeños que no pudo reducirse lo suficiente– salió de la abadía a través del coro y la nave hasta la puerta oeste de la iglesia, mientras los reunidos cantaban el himno nacional. Minutos después de su salida se repartió en el anexo un almuerzo ligero a todos los invitados –salmón ahumado, foie gras, rollitos de salchicha, queso y galletas–.

Desde ese momento se intentó aligerar un poco los gastos que había supuesto la ceremonia. Quienes ocuparon las sillas y taburetes tuvieron la opción de adquirirlo­s. Los que quedaron, la gran mayoría, los puso a subasta el Ministerio de Trabajo para recuperar parte de su coste. Las sillas reales que no lograron venderse terminaron en el palacio de Buckingham.

La reina y el duque de Edimburgo abandonaro­n la abadía a las 14:53 y recorriero­n 7,2 kilómetros por las calles de Londres –un trayecto diseñado para que la procesión real pudiera ser vista por el mayor número posible de ciudadanos– hasta que regresaron al palacio a las 16:30.

Sobre las 17:00 la reina salió al balcón de la fachada principal del palacio junto a su familia para saludar a las multitudes que la vitoreaban, todavía se tocaba con la Corona Imperial del Estado y lucía el mismo vestido que durante la coronación. Apareció una vez más en el balcón a las 21:45 para encender las "luces de Londres", que caían en cascada por el Mall. Hasta que no brillaron todas las bombillas desde la Galería Nacional a la Torre de Londres, no se retiró definitiva­mente.

La proclamaci­ón de la nueva reina tras la coronación fue publicada en La Gazette el 6 de junio. Desde ese día Isabel pasó a ser oficialmen­te Isabel II, por la Gracia de Dios, del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y de sus otros Reinos y Territorio­s, Reina, Jefa de la Commonweal­th y Defensora de la Fe. En 2015 se convirtió en la monarca británica con el reinado más largo.

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LAS CLAVES DE SU REINADO
 ??  ?? ISABEL II, YA CORONADA, CON EL CETRO Y EL ORBE. EL ORBE
ERA UNA PIEZA ESPECIALME­NTE IMPORTANTE. DE ORO, RODEADO DE DIAMANTES, ESMERALDAS, RUBÍES, ZAFIROS Y PERLAS Y REMATADO CON UNA GRAN AMATISTA, SE HABÍA REALIZADO EN 1661.
ISABEL II, YA CORONADA, CON EL CETRO Y EL ORBE. EL ORBE ERA UNA PIEZA ESPECIALME­NTE IMPORTANTE. DE ORO, RODEADO DE DIAMANTES, ESMERALDAS, RUBÍES, ZAFIROS Y PERLAS Y REMATADO CON UNA GRAN AMATISTA, SE HABÍA REALIZADO EN 1661.
 ??  ?? MIGUEL DEL REY
ES MIEMBRO DE VARIAS ASOCIACION­ES NACIONALES E INTERNACIO­NALES OCUPADAS EN LA INVESTIGAC­IÓN DE LA HISTORIA MODERNA Y MEDIEVAL. AUTOR DE DECENAS DE ARTÍCULOS Y ENSAYOS HISTÓRICOS, OBTUVO EN EL AÑO 2011 EL IX PREMIO ALGABA DE BIOGRAFÍA, MEMORIAS E INVESTIGAC­IÓN HISTÓRICA –A MODO COMPARTIDO– Y, ENTRE 2012 Y 2106, SE ENCARGÓ DE LA COLECCIÓN TRAZOS DE LA HISTORIA, PUBLICADA POR LA EDITORIAL EDAF.
MIGUEL DEL REY ES MIEMBRO DE VARIAS ASOCIACION­ES NACIONALES E INTERNACIO­NALES OCUPADAS EN LA INVESTIGAC­IÓN DE LA HISTORIA MODERNA Y MEDIEVAL. AUTOR DE DECENAS DE ARTÍCULOS Y ENSAYOS HISTÓRICOS, OBTUVO EN EL AÑO 2011 EL IX PREMIO ALGABA DE BIOGRAFÍA, MEMORIAS E INVESTIGAC­IÓN HISTÓRICA –A MODO COMPARTIDO– Y, ENTRE 2012 Y 2106, SE ENCARGÓ DE LA COLECCIÓN TRAZOS DE LA HISTORIA, PUBLICADA POR LA EDITORIAL EDAF.
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 ??  ?? A LA IZQUIERDA, TRAYECTO DE LA "PROCESIÓN DE LA CORONACIÓN". LAS CÁMARAS DE LA BBC ESTABAN EN EL PALACIO DE BUCKINGHAM, TRAFALGAR SQUARE, PALL MALL, MARBLE ARCH Y PICCADILLY CIRCUS. TAMBIÉN HABÍA CÁMARAS EN EMBANKMENT, HYDE PARK Y EL INTERIOR DE LA ABADÍA.
A LA IZQUIERDA, TRAYECTO DE LA "PROCESIÓN DE LA CORONACIÓN". LAS CÁMARAS DE LA BBC ESTABAN EN EL PALACIO DE BUCKINGHAM, TRAFALGAR SQUARE, PALL MALL, MARBLE ARCH Y PICCADILLY CIRCUS. TAMBIÉN HABÍA CÁMARAS EN EMBANKMENT, HYDE PARK Y EL INTERIOR DE LA ABADÍA.
 ??  ?? SOBRE ESTAS LÍNEAS, CORONA IMPERIAL O CORONA DE SAN EDUARDO, UNO DE LOS SÍMBOLOS DE LA MONARQUÍA BRITÁNICA.
SOBRE ESTAS LÍNEAS, CORONA IMPERIAL O CORONA DE SAN EDUARDO, UNO DE LOS SÍMBOLOS DE LA MONARQUÍA BRITÁNICA.
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 ??  ?? A LA IZQUIERDA, ISABEL II JUNTO AL PRÍNCIPE FELIPE EL DÍA DE SU CORONACIÓN COMO REINA DE INGLATERRA.
A LA IZQUIERDA, ISABEL II JUNTO AL PRÍNCIPE FELIPE EL DÍA DE SU CORONACIÓN COMO REINA DE INGLATERRA.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS, EL ANILLO DE LA CORONACIÓN, CONOCIDO COMO EL ANILLO DE BODAS DE INGLATERRA, COMPUESTO POR UN ZAFIRO Y CUATRO RUBÍES EN UN ENGASTE DE ORO.
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 ??  ?? A LA DERECHA, DE ARRIBA ABAJO, ISABEL II, YA CORONADA, EN LA ABADÍA DE WESTMINSTE­R, JUNTO A LOS ARZOBISPOS DE CANTERBURY Y YORK Y EL RESTO DE OBISPOS.
A LA DERECHA, DE ARRIBA ABAJO, ISABEL II, YA CORONADA, EN LA ABADÍA DE WESTMINSTE­R, JUNTO A LOS ARZOBISPOS DE CANTERBURY Y YORK Y EL RESTO DE OBISPOS.
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Y EL GOLD STATE COACH UTILIZADO POR LA FAMILIA REAL BRITÁNICA. ENCARGADO EN 1760 POR EL REY JORGE III, FUE CONSTRUIDO EN LOS TALLERES LONDINENSE­S DE SAMUEL BUTLER.
 ??  ?? SOBRE ESTAS LÍNEAS, LA COMITIVA REAL POR LAS CALLES DE LONDRES.
SOBRE ESTAS LÍNEAS, LA COMITIVA REAL POR LAS CALLES DE LONDRES.

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