El FÜHRER, a subas­ta

DE­BI­DO AL IN­TE­RÉS Y A LA FAS­CI­NA­CIÓN QUE DESPIERTA LA FI­GU­RA DE ADOLF HITLER,A LO LAR­GO DE LAS ÚL­TI­MAS DÉ­CA­DAS SE HAN REA­LI­ZA­DO VA­RIAS SU­BAS­TAS DE LOS OB­JE­TOS PER­SO­NA­LES DEL FÜHRER. ES­TOS SON LOS MÁS CU­RIO­SOS.

Clio Seleccion - - SUMARIO -

eN 2016 LA CA­SA DE SU­BAS­TAS HER­MANN HIS­TÓ­RI­CA, ubi­ca­da en la ciu­dad de Mu­nich, sa­có a la ven­ta un con­jun­to de ob­je­tos per­so­na­les del dic­ta­dor na­zi Adolf Hitler y su lu­gar­te­nien­te Her­mann Gö­ring, po­de­ro­so je­rar­ca na­zi y lí­der de la te­mi­da luft­waf­fe. en­tre las “re­li­quias”, por las que pu­ja­ron los asis­ten­tes al even­to, des­ta­ca­ba la cha­que­ta mi­li­tar del führer (pie­za es­tre­lla de la subas­ta) y otras co­mo unos pan­ta­lo­nes del dic­ta­dor, una ra­dio­gra­fía de su ca­be­za y unos ele­gan­tes cal­ce­ti­nes de fi­na ma­nu­fac­tu­ra. co­mo di­ji­mos, en es­te ex­tra­ño lo­te tam­bién te­nían ca­bi­da ob­je­tos per­so­na­les de Gö­ring, co­mo el re­ci­pien­te de bron­ce que con­te­nía el fras­co de cia­nu­ro con el que se sui­ci­dó po­cas ho­ras an­tes de su eje­cu­ción, pre­vis­ta pa­ra el 15 de oc­tu­bre de 1945 en nú­rem­berg, ciu­dad ca­si sa­gra­da pa­ra los na­cio­nal­so­cia­lis­tas, y otros co­mo un go­rro de piel y un lu­jo­so re­loj.

Se­gún los da­tos ofre­ci­dos por la Her­mann His­tó­ri­ca, to­das es­tas pie­zas per­te­ne­cían a la co­lec­ción pri­va­da de John K. Lat­ti­mer, un mé­di­co mi­li­tar es­ta­dou­ni­den­se fa­lle­ci­do en 2007, que sir­vió en el ejér­ci­to du­ran­te la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial y des­pués co­mo res­pon­sa­ble de aten­der a los acu­sa­dos na­zis du­ran­te los jui­cios de Nú­rem­berg, ce­le­bra­dos po­co des­pués de la ren­di­ción de Alemania, y tras los cua­les se pu­do ha­cer con la ma­yor par­te de ellas.

No fue es­ta la úni­ca subas­ta rea­li­za­da por la Her­mann His­tó­ri­ca en la que se po­nía a la ven­ta la he­ren­cia más per­so­nal del dic­ta­dor. En 2011 tam­bién se subas­ta­ron ob­je­tos ta­les co­mo una lám­pa­ra de pie, pro­ce­den­te de la re­si­den­cia de Hitler en Mú­nich (con un pre­cio de sa­li­da de 5.000 eu­ros), unas ga­fas de lec­tu­ra (4.800 eu­ros), una edi­ción de lu­jo del Mein Kampf de­di­ca­da a “mi fiel com­pa­ñe­ro de pri­sión Ru­dolf Hess”, jo­yas de gran va­lor co­mo una in­sig­nia de las ju­ven­tu­des hitle­ria­nas en oro y ru­bíes (va­lo­ra­da en 22.000 eu­ros), un re­loj de oro que re­ci­bió co­mo re­ga­lo de Na­vi­dad en 1929 y ar­tícu­los de uso co­ti­diano, co­mo un jue­go de cu­bier­tos con el águi­la, la cruz ga­ma­da y las ini­cia­les de Hitler, una pin­za pa­ra azu­ca­ri­llos y un sa­le­ro de pla­ta con las ini­cia­les A.H.

En fe­chas más re­cien­tes, a prin­ci­pios de 2018, la fir­ma World­wi­de Auc­tio­ners sa­có a subas­ta en Tuc­son, Ari­zo­na (Es­ta­dos Uni­dos), el Mer­ce­des que Hitler uti­li­zó du­ran­te la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial, pe­ro es­te no en­con­tró com­pra­dor al no al­can­zar­se el pre­cio mí­ni­mo exi­gi­do.

te­lÉ­fono ro­Jo EN FE­BRE­RO DE 2017, LA CNN INFORMABA DE LA SUBAS­TA DEL TE­LÉ­FONO PER­SO­NAL DE HITLER, DES­DE EL QUE “HA­BRÍA OR­DE­NA­DO MI­LLO­NES DE MUER­TES”. FA­BRI­CA­DO POR SIE­MENS, EL APA­RA­TO FUE PIN­TA­DO DE RO­JO Y SE LE GRA­BÓ EL NOM­BRE DE HITLER Y UNA IMA­GEN DE LA HIPNÓTICA ESVÁSTICA. EL TE­LÉ­FONO FUE RE­CU­PE­RA­DO POR EL OFI­CIAL BRI­TÁ­NI­CO RALPH RAYNER TRAS VI­SI­TAR EL BÚNKER DE LA CAN­CI­LLE­RÍA PO­COS DÍAS DES­PUÉS DE LA MUER­TE DEL DIC­TA­DOR GERMANO.

las Ga­fas del Ho­rror OTRO DE LOS OB­JE­TOS PER­SO­NA­LES DE HITLER SUBASTADOS POR LA HER­MANN HIS­TÓ­RI­CA FUE­RON SUS GA­FAS DE LEC­TU­RA. NO ES HA­BI­TUAL OB­SER­VAR IMÁ­GE­NES DE HITLER LLE­VAN­DO GA­FAS; LA RA­ZÓN ES MUY SEN­CI­LLA Y ES QUE, A PE­SAR DE QUE EL FÜHRER ERA COR­TO DE VIS­TA, NO SO­LÍA UTILIZARLAS POR OR­GU­LLO.

EN EL ES­CRI­TO­RIO DEL DIC­TA­DOR PA­RA HER­BERT DOHRING, SIRVIENTE DO­MÉS­TI­CA DE HITLER, EL FÜHRER ERA UN HOM­BRE LLENO DE CON­TRA­DIC­CIO­NES, PE­RO EN­TRE TO­DOS LOS RAS­GOS QUE LE CARACTERIZABAN DES­TA­CÓ SU OB­SE­SIÓN POR EL TRA­BA­JO. SE­GÚN SUS PRO­PIAS PA­LA­BRAS: "HITLER ERA UNA PER­SO­NA MUY SO­LI­TA­RIA QUE SO­LÍA ES­TAR SIEM­PRE TRA­BA­JAN­DO. PO­DÍA ES­TAR PRE­PA­RAN­DO UN DISCURSO HAS­TA LAS CUA­TRO DE LA MA­DRU­GA­DA.

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