REN­TA­BI­LI­ZA TUS RE­DES.

TUS PER­FI­LES DE IN­TER­NET PUE­DEN HA­CER­TE GA­NAR MU­CHO DI­NE­RO. SÓ­LO TIE­NES QUE SA­BER CÓMO AMOR­TI­ZAR CA­DA ‘POST’ COL­GA­DO. AQUÍ TE LO CONTAMOS.

Cosmopolitan España - - Sumario - TEX­TO: ALE­XAN­DRA JO­NES. FOTO: TIMUR EMEK.

Tus per­fles de in­ter­net pue­den ha­cer­te ga­nar mu­cho di­ne­ro.

Si te mue­res de en­vi­dia por­que las blog­gers se em­bol­san can­ti­da­des desor­bi­ta­das de di­ne­ro por sus pu­bli­ca­cio­nes, es hora de que pa­ses a la acción. No ne­ce­si­tas ser co­mo Dul­cei­da o Chia­ra Fe­rrag­ni pa­ra mo­ne­ti­zar tus re­des so­cia­les. Te bas­ta­rá sa­ber cómo con­se­guir li­kes o fo­llows. To­ma nota y pre­pá­ra­te pa­ra en­gor­dar tu hu­cha.

Alía­te con LAS MARCAS

¿Quie­res que las gran­des in­sig­nias de la moda y la belleza com­par­tan su di­ne­ro con­ti­go? Pues vas a ne­ce­si­tar mu­chos fans. «Ten­drás que con­tar al me­nos con 50.000 », co­men­ta Pa­lo­ma Mi­ran­da, di­rec­to­ra de Go Ta­lents, una agen­cia de mar­ke­ting de

in­fuen­cers es­pe­cia­li­za­da en Ins­ta­gram. Pa­ra al­can­zar ese nú­me­ro, lo prin­ci­pal, se­gún ex­pli­ca la ex­per­ta, es «man­te­ner una iden­ti­dad, de­jar cla­ro qué quie­res trans­mi­tir, ser cohe­ren­te y crear un contenido de ca­li­dad». Eso fue lo que hi­zo la in­fuen­cer y youtuber Gra­ce Vi­lla­rreal, que agru­pa a me­dio mi­llón de fo­llo­wers: «Em­pe­cé a su­bir te­mas que me gus­ta­ban, muy cui­da­dos, y que creía que po­drían ser in­tere­san­tes pa­ra la gen­te», cuen­ta. Pe­ro ade­más, de­bes co­no­cer tu tar­get de­mo­gráf­co; es decir, sa­ber la ciudad y el país en el que vi­ve tu pú­bli­co (las frmas va­lo­ran mu­cho es­to). Y que la lis­ta crez­ca día a día o al me­nos se man­ten­ga. Una bue­na op­ción pa­ra au­men­tar tus fo­llo­wers es lo­ca­li­zar una pá­gi­na que cuen­te ya con mu­chos y pu­bli­que te­mas si­mi­la­res a los tu­yos, y co­nec­tar con ellos. El si­guien­te pa­so es pe­dir a las marcas que desees atraer que te in­clu­yan en su lis­ta de co­rreo elec­tró­ni­co y, por su­pues­to, acu­dir a sus even­tos. Les ten­drás a tus pies si creas contenido que se ade­cúe a su estilo y les

eti­que­tas en tus posts. «El di­ne­ro lle­ga tras in­ver­tir mu­cho sa­crif­cio per­so­nal y ho­ras de tra­ba­jo», acla­ra Gra­ce Vi­lla­rreal. Y lo que tú ga­nes, de­pen­de­rá de tus ha­bi­li­da­des pa­ra ne­go­ciar.

MAR­KE­TING Prac­ti­ca el DE AFI­LIA­CIÓN

Si tie­nes en­tre 5.000 y 10.000 se­gui­do­res, el mar­ke­ting de aflia­ción es lo tu­yo, por­que las cuen­tas de las mi­cro­in­fluen­cers (sí, eres una de ellas) ge­ne­ran ma­yor con­fan­za y su en­ga­ge­ment (el gra­do de in­ter­ac­ción e im­pli­ca­ción de sus fo­llo­wers) es ele­va­do. Bá­si­ca­men­te con­sis­te en que en­la­ces el ar­tícu­lo de tu clien­te en tus posts y, si al­guien en­tra y lo com­pra, te lle­vas un por­cen­ta­je de la ven­ta (en torno a un 2%). Pla­ta­for­mas co­mo Oc­toly, Bran­tu­be o Coo­bis fun­cio­nan de un mo­do pa­re­ci­do. «Te re­gis­tras y, des­pués, frmas co­mo Yves Saint Lau­rent o Cla­rins te en­vían sus pro­duc­tos pa­ra que ha­gas una re­se­ña; no ofre­cen re­mu­ne­ra­ción, pe­ro si les gus­ta tu perfl, pue­den fchar­te co­mo em­ba­ja­do­ra. Lue­go, es fá­cil que te ofrez­can co­la­bo­ra­cio­nes pa­ga­das», ex­pli­ca Ma­ca­re­na Con­de, má­na­ger de Oc­toly.

EN­GA­GE­MENT Apren­de el va­lor del

«La ta­sa de en­ga­ge­ment se cal­cu­la en fun­ción de los li­kes y co­men­ta­rios de tus fans –cuen­ta Ma­ca­re­na Con­de–. Si tie­nes só­lo 1.000, pe­ro tus pu­bli­ca­cio­nes con­si­guen 200 co­men­ta­rios, pa­ra las marcas es se­ñal de que lo es­tás cla­van­do » . Quie­nes se fjan mu­cho en es­to son las agen­cias de mar­ke­ting on­li­ne, co­mo Ta­ku­mi o Brand­new, don­de te apun­tas a la cam­pa­ña de una frma y te pa­gan a cam­bio de que subas una foto con su

hash­tag. Pa­ra au­men­tar tu en­ga­ge­ment, con­tes­ta to­das las opi­nio­nes. Cuan­to más in­ter­ac­túes, más fá­cil se­rá que apa­rez­cas en la sec­ción bus­car de Ins­ta­gram, el lugar per­fec­to pa­ra pro­gre­sar.

FOTOS Ven­de a las Y em­pre­sas VÍ­DEOS tus

Gra­cias a pá­gi­nas co­mo foap.com, pue­des col­gar tus fotos y ven­der­las. Só­lo tie­nes que po­ner la eti­que­ta que te di­gan (si es de co­mi­da, por ejem­plo #food­porn) y ellos la uti­li­za­rán pa­ra apo­yar las cam­pa­ñas de sus clien­tes. El pre­cio es de 8 eu­ros y la web se que­da la mi­tad. Otra mo­da­li­dad es la de mi­pic.com, que con­vier­te tus ins­tan­tá­neas en mer­chan­di­sing (des­de car­ca­sas pa­ra mó­vi­les has­ta leg­gings).

Tú las su­bes y re­ci­bes un 20% de la ven­ta de ca­da pro­duc­to. Si lo tu­yo son los ví­deos, YouTu­be te da la po­si­bi­li­dad de mo­ne­ti­zar­los (pa­ra ello de­be­rán es­tar pa­tro­ci­na­dos): ca­da vez que al­guien los vea o ha­ga clic, te ha­rán su­mar mo­ne­di­tas (1 eu­ro por ca­da mil views).

Los ex­per­tos creen que un ca­nal exitoso es aquel que es cons­tan­te, tie­ne ca­li­dad y sa­be di­fe­ren­ciar­se (úl­ti­ma­men­te triun­fan los de li­bros). Y lo más im­por­tan­te, el que da al vi­si­tan­te una ra­zón pa­ra vol­ver. Gra­ce Vi­lla­rreal lo sa­be bien: «En mi ca­so, los ví­deos que más gus­tan son aque­llos en los que en­se­ño mi vi­da dia­ria, mi ru­ti­na. A los se­gui­do­res les en­can­ta iden­tif­car­se con­ti­go, ver que eres real y que no tie­nes una vi­da per­fec­ta. La per­fec­ción abu­rre».

GRA­CE VI­LLA­RREAL

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