TINI. La pro­ta­go­nis­ta de Vio­let­ta ha cre­ci­do: lan­za dis­co y es­tre­na pe­li.

«Si me mar­co una me­ta, no paro has­ta lo­grar­la»

Cosmopolitan España - - Sumario - TEX­TO: ANA M. JI­MÉ­NEZ. FO­TOS: VA­LE­RO RIO­JA. REA­LI­ZA­CIÓN: DA­NIE­LA GU­TIÉ­RREZ.

‘VIO­LET­TA’ SE HA HE­CHO MA­YOR. LA AR­TIS­TA AR­GEN­TI­NA QUE SE HI­ZO FA­MO­SA DE LA MANO DE DIS­NEY ACA­BA DE SA­CAR DIS­CO Y EN 2019 ES­TRE­NA LA PE­LÍ­CU­LA ‘THE DIARY’. UNA TODOTERRENO.

La he­mos vis­to pa­sar de ni­ña a mujer en la te­le­vi­sión (era la pro­ta­go­nis­ta de la se­rie Vio­let­ta, de Dis­ney Chan­nel). Aho­ra, a los 21 años, la can­tan­te y ac­triz ar­gen­ti­na inicia una nue­va eta­pa pro­fe­sio­nal lle­na de pro­yec­tos: su se­gun­do dis­co, Quie­ro vol­ver, ya es­tá en el mer­ca­do, y se ha con­ver­ti­do en ima­gen de Lo­ve Lo­ve Lo­ve, la fra­gan­cia de Agat­ha Ruiz de la Prada («el per­fu­me es co­mo una pren­da más pa­ra mí, lo uso to­do el tiem­po», di­ce). Ade­más, el pró­xi­mo año es­tre­na­rá The Diary, un dra­ma di­ri­gi­do por Jac­kie Chan. Tini Stoes­sel es un al­ma in­quie­ta y así lo com­pro­ba­mos du­ran­te nues­tra en­tre­vis­ta en Ma­drid. De­rro­cha una ener­gía con­ta­gio­sa y se mues­tra muy cer­ca­na a to­do el equi­po, pe­ro con quien de ver­dad se des­ha­ce en be­sos y abra­zos es con su no­vio des­de ha­ce tres años, el em­pre­sa­rio y mo­de­lo es­pa­ñol Pe­pe Ba­rro­so, que la mi­ra em­be­le­sa­do mien­tras du­ra la se­sión de fo­tos. Trans­mi­tes un en­tu­sias­mo en­vi­dia­ble. Eso es por­que dis­fru­to mu­cho de mi tra­ba­jo y por­que quie­nes me si­guen (tie­ne seis mi­llo­nes de fo­llo­wers en Ins­ta­gram) me dan mu­cho amor. Por eso ten­go tan­ta re­la­ción con ellos a tra­vés de mis re­des.

Te has con­ver­ti­do en un icono pa­ra tus fans. ¿No te ge­ne­ra pre­sión?

En par­te sí, pe­ro po­der ayu­dar a otras per­so­nas a tra­vés de lo que ha­go es una pre­sión muy lin­da. La mú­si­ca pue­de unir el mun­do y sa­car­te una son­ri­sa cuan­do nadie es ca­paz de ha­cer­lo.

Se­gún TheHolly­woo­dRe­por­ter eres una de las 20 mu­je­res más po­de­ro­sas de la te­le­vi­sión en to­do el pla­ne­ta…

(Se ríe). Su­pon­go que es por­que en su mo­men­to Vio­let­ta fue un boom y yo era la ca­ra de ese pro­yec­to. Me pa­re­ce una lo­cu­ra, pe­ro lo dis­fru­to y me en­can­ta.

¿Ha­ber he­cho Vio­let­ta ha be­nef­cia­do a tu ca­rre­ra co­mo can­tan­te?

Po­si­cio­nar­se en el pa­no­ra­ma mu­si­cal es com­pli­ca­do, y más si es­tás pre­juz­ga­da y en­ca­si­lla­da por­que hi­cis­te una se­rie pa­ra ne­nes, co­mo es mi ca­so. Pe­ro el pú­bli­co me re que te con­tra acom­pa­ñó.

Em­pe­zas­te a tra­ba­jar de ni­ña. ¿Sien­tes que has per­di­do par­te de tu in­fan­cia?

Cla­ro, pe­ro cuan­do to­mas una de­ci­sión siem­pre de­jas al­go de la­do. Vio­let­ta sig­nif­có un cam­bio ra­di­cal pa­ra mí: pa­sé de ir al co­le­gio diez ho­ras dia­rias a lle­var una vi­da de su­per­es­tre­lla irreal. Pe­ro fue mi elec­ción y yo era cons­cien­te de que eso ter­mi­na­ría al­gún día. Tam­bién es­ta­ba mi fa­mi­lia pa­ra acon­se­jar­me, por­que sien­do tan pe­que­ña ne­ce­si­tas que al­guien te pon­ga los pies en la tie­rra.

El he­cho de ha­ber sa­crif­ca­do par­te de tu ado­les­cen­cia re­quie­re mu­cha ma­du­rez.

Por su­pues­to, pe­ro tam­bién me ayu­dó que mi pa­pá tra­ba­ja­ra en la te­le. Él su­po guiar­me des­de un pun­to de vis­ta ar­tís­ti­co y per­so­nal, fue un án­gel de la guar­da que me in­di­ca­ba: «Por acá sí, por acá no».

Y un día te di­jo una fra­se que se ha con­ver­ti­do en tu le­ma, ¿ver­dad?

Sí, cuan­do es­ta­ba em­pe­zan­do me co­men­tó: «Un he­cho ar­tís­ti­co uno sa­be dón­de em­pie­za, pe­ro no dón­de ter­mi­na».

¿A qué te ha­brías de­di­ca­do si no hu­bie­ses si­do ar­tis­ta?

Me gus­ta mu­cho la psi­co­lo­gía y la mo­da.

¿Por eso sa­cas­te una lí­nea de ro­pa el año pa­sa­do, Tini by Mar­ti­na Stoes­sel, de la mano de Dis­ney?

Sí, fue una cap­su­li­ta de un año y en mi gi­ra to­das las chi­cas iban ves­ti­das con mis di­se­ños. Fue lin­do. Cuan­do sea más ma­yor me gus­ta­ría con­ti­nuar con ello.

No hay na­da que se te re­sis­ta, ¿no?

Cuan­do se me me­te al­go en la ca­be­za es di­fí­cil que me lo sa­quen, y cuan­do me mar­co una me­ta, no paro has­ta con­se­guir­la. Siem­pre con bue­nas in­ten­cio­nes y sin las­ti­mar a nadie.

He vis­to en tu ca­nal de Youtu­be que te gus­ta ju­gar a Men­ti­ras y ver­da­des.

¿Pre­fe­res una tro­li­lla pia­do­sa o una ver­dad aun­que due­la?

Creo que, si eres sin­ce­ra, nun­ca te va a sa­lir na­da mal; pe­ro hay que de­cir las co­sas con res­pe­to, in­ten­tan­do no ha­cer da­ño. Yo pue­do co­men­tar­le a una amiga que no me gus­ta cómo va ves­ti­da y no me im­por­ta que me di­gan que no es­tu­ve bien du­ran­te mi show; lo que no so­por­to son las fra­ses hi­pó­cri­tas co­mo: «¡Ay, es­tás di­vi­na!» (exa­ge­ra el tono).

En al­gu­na en­tre­vis­ta has di­cho que eres tra­di­cio­nal y que te sen­tías ex­clui­da de tu ge­ne­ra­ción por tu for­ma de pen­sar. ¿A qué te re­fe­rías exac­ta­men­te?

(Se ríe). Ten­go que re­co­no­cer que soy la abue­la de mi gru­po de ami­gas. Pe­ro es que yo cre­cí más rá­pi­do, por­que co­men­cé a tra­ba­jar a los 13 años y me re­la­cio­na­ba con gen­te más ma­yor. Mi vi­da fue bas­tan­te más ace­le­ra­da y, po­si­ble­men­te, eso me ha­ya he­cho pen­sar de otra ma­ne­ra. Que una per­so­na de mi edad ha­ble de ma­tri­mo­nio re­sul­ta muy ra­ro. Sin em­bar­go, pa­ra mí no lo es.

YO PA­SE DE IR LO HO­RAS AL CO­LE­GIO A SER UNA ESTRELLA IRREAL

Y me su­ce­de lo mis­mo con te­ner hi­jos. Sé que na­cí pa­ra ser ma­dre y for­mar una fa­mi­lia. Cuan­do te­nía 8 años me en­can­ta­ba ju­gar a los be­bés, y en cuan­to veía a un ne­ne por la ca­lle, le co­gía en bra­zos. Qui­zá es­to una chi­ca de 20 años lo ve más le­jano, pe­ro pa­ra mí es un sue­ño des­de que soy muy chi­qui­ta.

Hay quien pien­sa que ser tra­di­cio­nal es­tá re­ñi­do con ser fe­mi­nis­ta. ¿Tú qué opi­nas?

Creo en la igual­dad. To­dos de­be­ría­mos ga­nar lo mis­mo si es­ta­mos ocu­pan­do un pues­to si­mi­lar y con­tar con las mis­mas opor­tu­ni­da­des. Sé que hay chi­cas que su­fren abu­sos (a mí ja­más me ha pa­sa­do al­go así) y estoy sú­per en con­tra de que eso su­ce­da. Y pien­so que la igual­dad de­be fun­cio­nar en las dos di­rec­cio­nes (del hom­bre ha­cia la mujer y de la mujer ha­cia el hom­bre) y no só­lo en una.

¿No te pa­re­ce que hay un cier­to postureo con res­pec­to a es­te te­ma?

To­tal­men­te. Es pa­ra­dó­ji­co ver a las mu­je­res uni­das yen­do a la mar­cha (ma­ni­fes­ta­ción) cuan­do des­pués, si subes una fo­to a Ins­ta­gram, la pri­me­ra en cri­ti­car­te es una chi­ca (po­ne ca­ra de asom­bro). ¿Cómo es po­si­ble? ¡Ayer es­tu­vi­mos ca­mi­nan­do de la mano y hoy la pri­me­ra en cri­ti­car mi ce­lu­li­tis sois vos! No lo en­tien­do.

¿Y tú cómo ac­túas en esos ca­sos?

Pre­fe­ro man­te­ner­me al mar­gen. Des­de mi hu­mil­de lu­gar co­mo per­so­na pú­bli­ca, lo pri­me­ro que ha­go es res­pe­tar a los de­más. De­ja que el otro sea fe­liz y, si te­nés al­gu­na crí­ti­ca cons­truc­ti­va, ház­se­la. Me pa­re­ce fa­tal he­rir a al­guien es­con­dién­do­te tras un perfl anó­ni­mo, en el que no se ve tu fo­to. ¿Tú qué sa­bes si ese co­men­ta­rio tu­yo le arrui­nó la vi­da a otra per­so­na? A ve­ces so­mos muy da­ñi­nos.

En tu úl­ti­mo dis­co hay un te­ma,

Quie­ro­vol­ver, que tra­ta so­bre el amor a dis­tan­cia. ¿Es au­to­bio­gráf­co?

Sí, qui­se con­tar mi his­to­ria des­de que era una ni­ña: ca­da vez que es­ta­ba com­par­tien­do un mo­men­to muy es­pe­cial con un ser que­ri­do, sa­bía que me iba a te­ner que ir (por mi tra­ba­jo). Tam­bién ha­bla de mi re­la­ción con mi no­vio. Él vi­ve en la otra pun­ta del mun­do (Ma­drid) y a ambos nos re­sul­ta du­rí­si­mo.

En Ins­ta­gram le de­cías a Pe­pe Ba­rro­so: «Gra­cias por de­mos­trar­me lo que es el amor ver­da­de­ro». ¿Cómo lo en­tien­des tú?

Co­mo un sen­ti­mien­to in­con­di­cio­nal, sin­ce­ro, que no tie­ne maldad ni se­gun­das in­ten­cio­nes. No es na­da fá­cil en­con­trar a al­guien que te va­lo­re y te quie­ra por lo que eres, por tu co­ra­zón, más allá de lo que pue­da pa­sar en tu vi­da. Y Pe­pe lo ha­ce. To­do lo lin­do que tie­ne por fue­ra es aún más lin­do por den­tro.

¿Sa­bes que eres una de las mu­je­res más en­vi­dia­das de Es­pa­ña?

Ya lo tu­vie­ron mu­cho tiem­po sol­te­ro, chi­cas. Si no apro­ve­cha­ron 20 años de su vi­da no es mi cul­pa (ríe a car­ca­ja­das).

Eres muy ro­mán­ti­ca, ¿no?

Más que eso, soy muy ca­ri­ño­sa, en­ten­di­do co­mo de­mos­tra­ción de afec­to fí­si­co. Los latinos al se­gun­do día de co­no­cer­te ya te es­ta­mos abra­zan­do y di­cién­do­te «te amo» (se ríe).

El sin­gle Con­se­jo de amor ha­bla de una pa­re­ja que no pue­de ser. ¿Al­gu­na vez te ha su­ce­di­do?

La com­pu­sie­ron los chi­cos de Mo­rat pa­ra mí y son muy dra­má­ti­cos. Sus le­tras te par­ten el al­ma. ¿Es­tás de­pri­mi­da y que­rés se­guir llo­ran­do? Pon­te Mo­rat

(bro­mea rien­do). Cla­ro que a mí me ha pa­sa­do, que en al­gún mo­men­to esa per­so­na que pen­sa­ba que era pa­ra mí no lo ter­mi­nó sien­do. Pe­ro de esos desamo­res tam­bién se apren­de; so­bre to­do, a ele­gir la pró­xi­ma vez.

¿Y a ti cuál es el me­jor con­se­jo sen­ti­men­tal que te han da­do?

Que sea ho­nes­ta a la hora de amar.

¿Qué co­sas son im­pres­cin­di­bles pa­ra que una re­la­ción fun­cio­ne?

La con­fan­za, el amor y el com­pro­mi­so.

¿Y qué es lo que más fe­liz te ha­ce?

Mis afec­tos, mi tra­ba­jo, el ca­ri­ño…

Da la sen­sa­ción de que tu vi­da ha si­do un ca­mino de ro­sas. ¿Has te­ni­do al­gún mo­men­to real­men­te du­ro?

Sí, cla­ro, a pe­sar de ha­ber vi­vi­do una in­fan­cia y una ado­les­cen­cia in­creí­bles, pa­sé por un mon­tón de co­sas que me hi­cie­ron mal y me en­tris­te­cie­ron, pe­ro con­se­guí su­pe­rar­las. To­das esas experiencias po­drían ha­ber­me con­du­ci­do por un mal ca­mino y aca­bar ra­pa­da o qué sé yo, pe­ro afor­tu­na­da­men­te no. Fue un mi­la­gro. Me en­car­gué de te­ner gen­te al la­do que me re­cor­dó que val­go por mi in­te­rior. A los 20 años so­mos to­dos di­vi­nos, pe­ro des­pués, a los 50, se nos cae la ca­ra y el cu­lo a to­dos. A esa edad se igua­lan las di­fe­ren­cias. Lle­ga un pun­to en el que lo úni­co que que­da es lo de den­tro, y lo de­más es efí­me­ro.

¿Cómo te ves den­tro de 20 años?

Con mi pro­pia fa­mi­lia, mi ca­sa y, si Dios quiere, ha­bien­do cre­ci­do en mi profesión, y sien­do fe­liz y bue­na per­so­na (es­to úl­ti­mo es lo prin­ci­pal).

¿Eres cre­yen­te?

Sí, creo mu­cho en Dios.

LAS MU­JE­RES VAMOS DE FE­MI­NIS­TAS Y SO­MOS LAS PRI­ME­RAS EN CRITICARNOS

Jer­sey de ra­yas,M Mis­so­ni. Body ver­de, Agat­ha Ruiz de la Prada. San­da­lias,Giu­sep­pe Za­not­ti. Pen­dien­tes y pul­se­ras,Co­si­ma lo­ves Agat­ha Ruiz de la Prada.

Jer­sey over­si­ze,Iro. San­da­lias,Giu­sep­pe Za­not­ti. Pen­dien­tes lar­gos con for, Chanel.

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