Be­bé en ve­rano: es­to sí ... y es­to no

¿Pue­do ba­ñar­le en la pis­ci­na? ¿Dar­le un he­la­do? ¿Su­bir­le a un avión? ¿Ofre­cer­le acei­tu­nas en el chi­rin­gui­to? ¿Su­pri­mir­le la sies­ta? ¿Ex­po­ner­le al sol? Res­pon­de­mos a tus du­das pa­ra que es­ta épo­ca le re­sul­te se­gu­ra y di­ver­ti­da.

Crecer Feliz - - BEBÉ -

El ve­rano es una épo­ca fas­ci­nan­te pa­ra tu hi­jo. Tiem­po de ha­cer co­sas di­fe­ren­tes, des­cu­brir nue­vas sen­sa­cio­nes, ir a lu­ga­res dis­tin­tos, re­vol­car­se en la hier­ba y ha­cer cas­ti­llos de are­na. En fin, de ex­pe­rien­cias siem­pre po­si­ti­vas. Pe­ro tam­bién es épo­ca de al­te­ra­cio­nes en su ru­ti­na dia­ria, de mu­cho sol y de ho­ra­rios in­ter­mi­na­bles que te obli­gan a ex­tre­mar las pre­cau­cio­nes. Bien­ve­ni­dos al ve­rano más inol­vi­da­ble de vues­tras vi­das.

¿Pue­do lle­var­le a la pla­ya?

Si es me­nor de 6 me­ses, no; tie­ne más ries­go de des­hi­dra­ta­ción y su piel es aún de­ma­sia­do in­ma­du­ra pa­ra so­por­tar los ra­yos del sol. “No so­lo no dis­fru­ta sino que lo pa­sa mal”, di­ce la pe­dia­tra Lu­cía Ga­lán Ber­trand. “La ra­dia­ción so­lar se re­fle­ja so­bre la are­na y aun­que le pon­gas pro­tec­ción su piel se re­sien­te”, com­ple­ta. A par­tir de los 6 me­ses (al­gu­nos ex­per­tos re­co­mien­dan es­pe­rar al año) la pla­ya pue­de ser muy agra­da­ble pa­ra él, pe­ro evi­ta las ho­ras cen­tra­les del día y pro­té­ge­le ade­cua­da­men­te la piel, la ca­be­za y los ojos.

¿Lo ba­ño en el mar? ¿Y en la pis­ci­na?

El agua de mar es fuen­te de vi­da: con­tie­ne oxí­geno, ni­tró­geno, flúor, co­bre, hie­rro, yo­do y so­dio. Un ba­ño no so­lo le es­ti­mu­la y le re­la­ja, sino que ayu­da a sus de­fen­sas. Si es la primera vez que lo ba­ñas, có­ge­le del tron­co y de­ja que hun­da sus pies en el agua po­co a po­co. Evi­ta los días con olea­je pa­ra que no se asus­te. Con el agua de la pis­ci­na, en cam­bio, hay que te­ner más cui­da­do por el clo­ro y otras sus­tan­cias quí­mi­cas que con­tie­ne y que pue­den pro­vo­car irri­ta­cio­nes cu­tá­neas. Lo re­co­men­da­ble es unos 20 mi­nu­tos si lo ba­ñas en el mar (me­nos si el agua es muy fría) y la mi­tad de tiem­po en la pis­ci­na. “Su cuer­po se en­fría más rá­pi­da­men­te que el del adul­to, por lo que un signo pa­ra sa­ber el mo­men­to de re­ti­rar­lo es cuan­do em­pie­za a ti­ri­tar”, ex­pli­ca la ex­per­ta. A con­ti­nua­ción es con­ve­nien­te dar­le una du­cha de agua dul­ce, se­car­lo co­rrec­ta­men­te con una toa­lla y de­jar­lo un ra­ti­to al sol.

¿Es bue­na la are­na de la pla­ya?

Por su­pues­to, na­da hay más agra­da­ble pa­ra un ni­ño que ex­pe­ri­men­tar con to­do lo que le ro­dea. Eso sí, con una ex­cep­ción: si tu hi­jo ha su­fri­do al­gu­na he­ri­da y si­gue abierta es im­por­tan­te que no en­tre en con­tac­to di­rec­to con la are­na, ya que és­ta tie­ne un al­to po­der in­fec­tan­te por la can­ti­dad de bac­te­rias que con­tie­nen los gra­nos. “Has­ta que no se le cai­ga la cos­tra ha de evi­tar la are­na o pro­te­ger­la con­ve­nien­te­men­te”, su­gie­re la pe­dia­tra.

¿Cuán­do he de ofre­cer­le agua?

Has­ta los 6 me­ses no ha­ce fal­ta dar­le agua, ya que es un 80% del con­te­ni­do de la le­che ma­ter­na. A par­tir de esa edad es bueno ofre­cer­le un com­ple­men­to en las épo­cas de más ca­lor. ¿La ra­zón? Los be­bés, co­mo los adul­tos, tam­bién su­dan y pier­den lí­qui­dos so­bre to­do en la épo­ca es­ti­val. “Un ni­ño de 10 me­ses no va a pe­dir agua, pe­ro la ne­ce­si­ta. De ahí que ha­ya que ofre­cér­se­la”, ex­pli­ca Lu­cía Ga­lán. “Estoy can­sa­da de ver a ni­ños de

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