Adiós a los pio­jos: 10 pre­gun­tas con res­pues­ta

Uti­li­zar pro­duc­tos es­pe­cí­fi­cos y apli­car co­rrec­ta­men­te las si­guien­tes me­di­das es la úni­ca ma­ne­ra de aca­bar de una vez con es­tos pa­rá­si­tos.

Crecer Feliz - - SUMARIO - Mar­ga Cas­tro. Ase­sor: Dr. Jor­di Sa­pe­na Grau, je­fe de Pe­dia­tría y Neo­na­to­lo­gía. Cen­tro Mé­di­co Tek­non.

1Son ¿Qué son los pio­jos?

unos in­sec­tos di­mi­nu­tos que po­nen sus hue­vos (lien­dres) en el ca­be­llo y eclo­sio­nan en torno a una se­ma­na des­pués. “La pe­dicu­losis afec­ta apro­xi­ma­da­men­te al 25% de los ni­ños de en­tre 3 y 11 años y al 20% de los que es­tán por en­ci­ma de es­ta edad. El con­ta­gio es más fre­cuen­te en el en­torno fa­mi­liar y es­co­lar”, se­ña­la el doc­tor Jor­di Sa­pe­na Grau, je­fe de Pe­dia­tría y Neo­na­to­lo­gía del Cen­tro Mé­di­co Tek­non–Gru­po Qui­rón­sa­lud.

2 ¿Hay más pe­dicu­losis aho­ra?

Aun­que los pa­dres tie­nen la per­cep­ción de que es­te pro­ble­ma ha au­men­ta­do en los úl­ti­mos años, las es­ta­dís­ti­cas di­cen lo con­tra­rio: “Lo que sí se ha de­tec­ta­do es un au­men­to en la ado­les­cen­cia y para ex­pli­car­lo se han pos­tu­la­do va­rias teo­rías, en­tre las que des­ta­ca el mayor con­tac­to pe­lo con pe­lo que se pro­du­ce en­tre los jó­ve­nes du­ran­te la rea­li­za­ción de los sel­fies”, ex­pli­ca el pe­dia­tra.

3No, ¿El ca­be­llo su­cio los atrae?

el con­ta­gio de los pio­jos se pro­du­ce por con­tac­to di­rec­to de pe­lo con pe­lo y por com­par­tir ob­je­tos (pei­nes, ro­pa de ca­ma, go­rros, etc.). “Es siem­pre de per­so­na a per­so­na. No tie­ne una re­la­ción di­rec­ta ni con la fal­ta ni con el ex­ce­so de hi­gie­ne”, acla­ra el pe­dia­tra. Los pio­jos no vue­lan ni sal­tan, se des­pla­zan co­rrien­do, así que no se con­ta­gian a dis­tan­cia.

4Sí ¿Les gus­ta el pe­lo lar­go?

pa­re­ce ha­ber per­so­nas más ten­den­tes a te­ner pio­jos que otras. Se­gún Jor­di Sa­pe­na , “exis­te una pre­fe­ren­cia por las per­so­nas de pe­lo lar­go, es­pe­cial­men­te mu­je­res, mien­tras que las de pe­lo ri­za­do son me­nos pro­pen­sas y es ex­cep­cio­nal en la ra­za ne­gra. Se ha pos­tu­la­do que el pH del ca­be­llo pue­de ex­pli­car por qué unas per­so­nas son más sen­si­bles que otras”.

5Los ¿Cuán­to vi­ven fue­ra del ca­be­llo?

pio­jos, no más de 48 ho­ras. En cam­bio, las lien­dres sí pue­den per­ma­ne­cer has­ta 10 días en el ca­be­llo des­pren­di­do, por ejem­plo en pei­nes, go­rros o al­moha­das.

6Uno ¿Có­mo sé si mi hi­jo los tie­ne?

de los sig­nos que pue­den orien­tar­nos es que el ni­ño se ras­que con mu­cha fre­cuen­cia: al picar so­bre el cue­ro ca­be­llu­do (es­tos pa­rá­si­tos se ali­men­tan de san­gre) su sa­li­va pro­du­ce pi­cor. An­te la sos­pe­cha hay que re­vi­sar la ca­be­za, so­bre to­do dos zo­nas: de­trás de las ore­jas y en la nu­ca. “Es­tos son los lu­ga­res pre­di­lec­tos de los pio­jos, que sue­len per­ma­ne­cer quie­tos y so­lo se des­pla­zan para ali­men­tar­se unas tres ve­ces al día”, de­ta­lla.

7Una ¿Pue­do sa­ber cuán­do se con­ta­gió?

hem­bra po­ne has­ta 200 lien­dres en la ba­se del pe­lo, don­de se que­dan ad­he­ri­das. Al ex­plo­rar la ca­be­za del ni­ño hay que fi­jar­se en la dis­tan­cia que hay en­tre la lien­dre y la ba­se del pe­lo. Si es de un cen­tí­me­tro, ha­rá un mes que se pu­sie­ron. Cuan­to más le­jos de la ba­se es­tén, más tiempo lle­va­rán en la ca­be­za y ya ha­brán eclo­sio­na­do o es­ta­rán muer­tas.

8No, ¿Los pio­jos mue­ren con el la­va­do?

no bas­ta con la­var la ca­be­za con agua y cham­pú, ha­cen fal­ta pro­duc­tos es­pe­cí­fi­cos. “Los pio­jos que no se han tras­pa­sa­do a otra per­so­na o se han des­pren­di­do por el ras­ca­do mue­ren es­pon­tá­nea­men­te cuan­do aca­ba su ci­clo vi­tal que es de unos 50 días; por es­ta ra­zón pue­de ha­ber ca­be­llos que ten­gan lien­dres pe­ro no pio­jos”, di­ce el pe­dia­tra.

9Los ¿Cuál es el pro­ce­so para eli­mi­nar­los?

pe­dia­tras re­co­mien­dan ata­jar el pro­ble­ma en tres fa­ses: uti­li­zar pe­di­cu­li­ci­das (ge­les, es­pu­ma, cre­ma, lo­ción) que se apli­can so­bre el ca­be­llo y ma­tan el pa­rá­si­to, pe­ro no las lien­dres; re­ti­rar las lien­dres ma­nual­men­te o con lien­dre­ras; y desin­fes­tar los ob­je­tos que pue­den ac­tuar co­mo vehícu­los trans­mi­so­res (pei­nes, bu­fan­das, sá­ba­nas, etc.). “Una cuar­ta fa­se, la más im­por­tan­te, con­sis­te en de­tec­tar y tra­tar a los con­tac­tos”, apun­ta el pe­dia­tra.

10El ¿El vi­na­gre es efi­caz?

vi­na­gre o pro­duc­tos que lo con­tie­nen des­pren­de mejor las lien­dres, pe­ro no ma­ta los pio­jos ni pre­vie­ne su apa­ri­ción.

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