ABC - Cultural : 2019-06-22

LIBROS : 15 : 15

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15 LIBROS SÁBADO, 2 2 DE J UNIO DE 2 01 9 ABC CULTURAL cialistas. En Francia, un caso que conozco bien, han sido borradas del mapa. ción del libro. Ahora resulta que esas organizaci­ones humanitari­as se enfrentan en sus propios países con los mismos problemas que habían encontrado en África o en Asia. Y aquí mantener la neutralida­d es una fantasía, como mantener la objetivida­d en el periodismo. En Italia, por ejemplo, el movimiento humanitari­o forma parte de la oposición al gobierno de Salvini y Di Maio. ha sido el más insoportab­le? –En términos de sufrimient­o el peor fue, sin duda, el genocidio de Ruanda, no he visto nada parecido en niveles de crueldad y horror. También fue muy dura la experienci­a en los campos de refugiados del Congo durante la epidemia de cólera. Recuerdo caminar entre nuevos cadáveres cada día. MUY PERSONAL –Una de las ideas más provocador­as de su ensayo incide en que los impulsores del actual humanitari­smo promueven la paz como imperativo categórico. Una paz extraña, pues a menudo está impuesta por las armas. Un humanitari­smo que es una nueva forma de imperialis­mo. –¿Es difícil no tomar partido? –Mis simpatías estuvieron con el gobierno de Bosnia durante el conflicto de los Balcanes. Ese ha sido el único caso. Y fue inevitable sentir más emoción. –Los gobiernos han entendido que el humanitari­smo es demasiado importante para dejarlo en manos de los propios cooperante­s. La acción humanitari­a en Afganistán ha formado parte de la estrategia de la OTAN para ganar la contienda. Oponerse a la guerra –¿Pecan los periodista­s de voyerismo en estos escenarios? –En realidad, no creo que haya políticas sobre este asunto como consecuenc­ia de un debate honesto, sino más bien –Nuestro trabajo, por definición, es voyerismo. He conocido a grandes correspons­ales de guerra que han tratado por todos los medios de decir la verdad –lo que hemos entendido por verdad, claro, porque nadie está libre de equivocar los análisis y las simpatías–. Los habitantes de Sarajevo hablaban de los «ángeles de la muerte» para referirse a los fotógrafos que esperaban a que se produjeran víctimas a manos de los francotira­dores. Ellos contestaba­n «de acuerdo, entonces... ¿cómo contamos lo que está pasando? » . Para mí ser periodista, escritor o fotógrafo es un trabajo bastante complicado. Joan Didion escribió: «No hay que dar confianza al escritor, siempre va a vender a alguien». Respeto el Es una posición legítima y honesta, pero oponerse a todos los conflictos es una fantasía» pacifismo. El trabajo de los es, por definición, voyerismo, y ninguno está libre de equivocar el análisis» correspons­ales de guerra una reacción según convenga, y depende del país, del momento, si hay elecciones... o presiones ciudadanas o de Bruselas. En España han vivido algo de esto con Pedro Sánchez. En general, hay una contradicc­ión absoluta entre los esfuerzos para impedir la llegada de inmigrante­s y las palabras bienintenc­ionadas. es también una fantasía. Tengo respeto por el pacifismo, me parece una posición legítima y honesta, pero no lo comparto. Decir que vamos contra todas las guerras es una utopía del Norte Global. Por desgracia, la solución a muchos conflictos viene de la mano de la violencia. Es normal que los europeos no crean en eso después de dos guerras mundiales y toda la historia anterior, llena de revolucion­es y enfrentami­entos sangriento­s. Vale, no vivimos en 1645 y ustedes no van a luchar contra los franceses, pero la situación no es la misma en África y en Asia que en Europa. – La crueldad del mundo es abrumadora. ¿El humanitari­smo supone un desperdici­o de esperanza? –Sí, por supuesto, provocada en gran parte por las institucio­nes y los gobiernos europeos, que han mostrado una preocupant­e falta de interés, pero no solo por la inmigració­n, sino por el empleo, la cultura, etcétera. Eso ha alimentado los populismos y, en algunos países, el hundimient­o de las élites gobernante­s so- –No hay soluciones humanitari­as. Me parece bien asociarse a las ONG, pero pensar que van a resolver los problemas del mundo me hace regresar al poema de Brecht. Eso no supone condenar al tipo que ofrece cama por una noche. La única solución es política, y es ahí donde los ciudadanos podemos influir. –De todos los sapos vivos que ha tenido que tragarse durante sus veinte años de correspons­al de guerra, ¿cuál con el padre de su hijo, el profesor Philip Rieff, de amores ( Joseph Brodsky), de mil y un amoríos y rumores, algunos tan malintecio­nados como el que cuenta la que fuera pareja de David Rieff, Sigrid Nunez, en su libro «Siempre Susan» y que implica directamen­te a los tres (durante un tiempo vivieron en el que fuera el apartament­o de Jasper Johns), de su bisexualid­ad confesa y puesta en práctica, de sus lecturas y autores, de su feminismo fuera de toda regla escrita e impuesta... Y, claro: «De la enfermedad y sus metáforas». EN LOS DOS CONTINENTE­S. PRINTED AND DISTRIBUTE­D BY PRESSREADE­R PressReade­r.com +1 604 278 4604 ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY . ORIGINAL COPY COPYRIGHT AND PROTECTED BY APPLICABLE LAW

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