48 HO­RAS

deViajes - - Punto De Partida - Por Car­men R. Pi­nos

Sal­ta­mos de la arquitectura co­lo­nial a las plan­ta­cio­nes de plá­ta­nos y las sa­li­nas de La Pal­ma, la is­la bo­ni­ta.

En ape­nas 700 m2 es­ta por­ción ca­na­ria con­cen­tra pla­yas vol­cá­ni­cas, ciu­da­des co­lo­nia­les, sa­li­nas, pla­ta­ne­ras… Aquí to­do es re­ser­va de la bios­fe­ra y has­ta el cielo es­tá pro­te­gi­do.

11:45 Pa­ra lle­gar a La Pal­ma, la ter­ce­ra is­la más pe­que­ña de las Ca­na­rias, hay va­rias op­cio­nes des­de la pe­nín­su­la. Con Ibe­ria (www.ibe­ria.com), tie­nes un vue­lo di­rec­to diario que la co­nec­ta con Ma­drid (des­de 59 €) y dos se­ma­na­les si vie­nes de Bar­ce­lo­na.

13:50 Des­pués de po­co más de 3 h lle­ga­rás al ae­ro­puer­to de San­ta Cruz de La Pal­ma, la ca­pi­tal. Atra­sa 1 h el re­loj y sien­te el ai­re tem­pla­do en el ros­tro. Los gru­pos de via­je­ros ata­via­dos con kit sen­de­ris­ta te da­rán una idea de lo que vas a en­con­trar: pla­yas vol­cá­ni­cas, bos­ques de lau­ri­sil­va y unos pai­sa­jes que ex­pli­can por qué és­ta es la is­la bo­ni­ta (con el per­mi­so de sus seis her­ma­nas y de Ma­don­na, cla­ro).

14:00 En po­co más de 10 mi­nu­tos te plan­ta­rás en el cen­tro de es­ta cen­te­na­ria e his­tó­ri­ca ciu­dad. Pa­ra el al­muer­zo, eli­ge uno de los pla­tos de la abue­la que ofre­ce Car­los Tas­ca (An­sel­mo Pé­rez de Brito, 9) pe­ro, an­tes, una vi­si­ta al Mer­ca­do de la Re­co­va. Es el me­jor si­tio pa­ra fa­mi­lia­ri­zar­te con la gas­tro­no­mía palmera y pa­ra sa­bo­rear un gua­ra­po de ca­ña de azú­car y ma­ra­cu­yá pre­pa­ra­do al mo­men­to.

15:30 Tras el al­muer­zo, un pa­seo por uno de los es­ce­na­rios fe­ti­che de la is­la: la Cas­ca­da de Los Ti­los. Se en­cuen­tra en el nor­te, a po­co más de me­dia ho­ra de la ca­pi­tal, y es la esen­cia con­cen­tra­da de es­te ca­tá­lo­go na­tu­ral que al­ter­na he­le­chos gi­gan­tes y bos­ques ju­rá­si­cos con pro­fun­dos ba­rran­cos.

17:00 Re­gre­sa a San­ta Cruz pa­ra ex­plo­rar la ofer­ta más ur­ba­na de la is­la pe­ro, an­tes, sube al Mi­ra­dor Ris­co de la Con­cep­ción. El lu­gar es un ha­bi­tual pun­to de en­cuen­tro de ru­tas ci­clis­tas BTT y gru­pos de tu­ris­tas y via­je­ros. El sel­fie con la pa­no­rá­mi­ca so­bre San­ta Cruz es obli­ga­do y, el azul ul­tra­mar del Atlán­ti­co jun­to al Par­que Na­tu­ral de Cum­bre Vieja, un can­to a la be­lle­za. Y a la crea­ti­vi­dad: aquí na­ció Ma­no­lo Blah­nik y ca­da año re­gre­sa a su fin­ca en bus­ca de ins­pi­ra­ción.

17:30 Ya en San­ta Cruz de la Pal­ma te re­ci­bi­rá el fa­mo­so car­tel art dé­co que pu­bli­ci­ta ni­tra­to de Chi­le, en la es­qui­na de O’Daly, la ca­lle más co­mer­cial de la ciu­dad. En es­ta mis­ma ave­ni­da en­con­tra­rás la Ca­sa So­to­ma­yor y la Sa­la­zar, con sus es­plén­di­dos pa­tios.

18:00 En el cas­co his­tó­ri­co abun­dan las ca­sas se­ño­ria­les –vi­si­ta tam­bién la del Doc­tor–, con bla­so­nes y es­cu­dos que dan fe de la ri­que­za que se vi­vió por es­tas tie­rras: el puerto de San­ta Cruz lle­gó a ser uno de los más im­por­tan­tes de Europa, ya que era el úl­ti­mo en la ru­ta ha­cia el nue­vo mun­do.

20:00 La ca­lle desem­bo­ca en la Pla­za de Es­pa­ña, con la igle­sia de El Sal­va­dor –te gus­ta­rán sus te­chos de ma­de­ra– y sus múl­ti­ples re­for­mas, ya que, al igual que ca­si to­da la is­la, que­dó des­trui­da tras un in­cen­dio pro­vo­ca­do por el pi­ra­ta Le Clerc ( Pa­ta Pa­lo). Aquí es­tá tam­bién el Ayun­ta­mien­to, ava­la­do por Fe­li­pe II, el mis­mo que creó el pri­mer juz­ga­do de In­dias en La Pal­ma, con lo que to­dos los bar­cos de­bían re­gis­trar­se aquí.

21:00 Pa­ra la ce­na, acér­ca­te a Ca­sa Os­mun­da (www.ca­saos­mun­da.blogs­pot.com), una an­ti­gua ven­ta si­tua­da en un cru­ce de ca­mi­nos en­tre la ca­pi­tal y Los Lla­nos, en el in­te­rior. La co­ci­na, ca­na­ria con to­ques crea­ti­vos, te pro­po­ne pro­bar pla­tos co­mo el ra­bil –una es­pe­cie de atún tí­pi­co de la zo­na–, el po­ta­je de tri­go con ver­du­ra, cal­do y go­fio o el plá­tano flam­bea­do con ron y he­la­do de le­che de ca­bra.

EN EL MER­CA­DO DE LA RE­CO­VA, EN LA CA­PI­TAL, PI­DE UN GUA­RA­PO DE CA­ÑA DE AZÚ­CAR Y MA­RA­CU­YÁ

LA CAS­CA­DA DE LOS TI­LOS AL­TER­NA HE­LE­CHOS GI­GAN­TES Y BOS­QUES JU­RÁ­SI­COS CON PRO­FUN­DOS BA­RRAN­COS

EL DE SAN­TA CRUZ LLE­GÓ A SER UNO DE LOS PUER­TOS MÁS IM­POR­TAN­TES DE EUROPA

09:00 Pa­ra comenzar la jor­na­da en la ca­ra oes­te atra­vie­sa la ca­de­na mon­ta­ño­sa que emer­ge en el cen­tro de La Pal­ma y que tie­ne for­ma de ga­rro­te. Aquí es­tá la Cal­de­ra de Ta­bu­rien­te —Par­que Na­cio­nal des­de 1954– y el Ro­que de los Mu­cha­chos, el pi­co más al­to de la is­la, con 2.425 m y uno de los me­jo­res ob­ser­va­to­rios as­tro­fí­si­cos del mun­do.

09:50 Des­pués de atra­ve­sar el tú­nel del tiem­po –por aquí se le lla­ma así a la LP-3, ya que al en­trar el cli­ma es llu­vio­so y, al sa­lir, se­co–, lle­ga­rás a Ta­za­cor­te. Es el mu­ni­ci­pio con más ho­ras de sol al año de Europa y con una de las me­jo­res pla­yas de la is­la, en el puerto, con su ca­rac­te­rís­ti­ca are­na ne­gra.

11:00 Ade­más de es­te co­lor, aquí La Pal­ma am­plía su pa­le­ta con otro tono: el ama­ri­llo de los plá­ta­nos. Los verás por cien­tos, en hi­le­ras que lle­gan a la cos­ta, pe­ro si quie­res sa­ber­lo to­do so­bre es­te fru­to que lle­gó de La In­dia vi­si­ta una plan­ta­ción y con­tac­ta con Eu­ro­plá­tano (www.eu­ro­pla­tano.es). Así sa­brás, por ejem­plo, que los plá­ta­nos na­cen cua­dra­dos y ha­cia aba­jo y que, a medida que cre­cen en­gor­dan, se re­don­dean y se cur­van ha­cia arri­ba, bus­can­do la luz.

12:00 Otra par­te im­por­tan­te del proceso es el em­pa­que­ta­do y con­trol de ca­li­dad del Plá­tano de Ca­na­rias. En Eu­ro­plá­tano mi­man es­te fru­to –que en reali­dad es una flor– y cui­dan el proceso de la IGP con va­rias ca­te­go­rías, des­de Ga­ba­ce­ras –la jo­ya de la co­ro­na– has­ta 1ª su­pe­rior, etc.

13:00 Si­gue ha­cia el sur has­ta lle­gar a Puerto Naos, el gran en­cla­ve bal­nea­rio de la cos­ta oc­ci­den­tal. Si te gus­tan los pai­sa­jes di­fe­ren­tes, te en­can­ta­rá es­ta pla­ya de are­na ne­gra y ver­do­sa –por su con­te­ni­do en oli­vi­na–, con ban­de­ra azul y la po­si­bi­li­dad de prac­ti­car pa­ra­pen­te de día y bu­ceo de no­che.

13:50 Jun­to a los plá­ta­nos, el otro gran ali­men­to que se pro­du­ce por es­tas la­ti­tu­des es la sal. Ca­na­rias lle­gó a te­ner has­ta 60 sa­li­nas, pe­ro el boom tu­rís­ti­co cam­bió la ren­ta­bi­li­dad del sue­lo y la ma­yo­ría se que­dó por el ca­mino. En Fuen­ca­lien­te, en el ex­tre­mo sur de la is­la, pue­des ver el tra­ba­jo de es­tos agri­cul­to­res –se de­no­mi­nan así, aun­que la nor­ma­ti­va di­ce que son mi­ne­ros– y las cua­drí­cu­las ro­sa­das se­cán­do­se al sol.

14:30 Si ya has vis­to la teo­ría en las Sa­li­nas de Fuen­ca­lien­te, jun­to al fa­ro, aho­ra le to­ca el turno a la prác­ti­ca en El Jar­dín de la Sal (www.sa­li­nas­de­fuen­ca­lien­te.es), su res­tau­ran­te te­má­ti­co y el lu­gar per­fec­to pa­ra sa­bo­rear pro­duc­tos km 0 ade­re­za­dos con sal gour­met, de vino, con mo­jo ro­jo y la estrella: flor de sal.

17:30 Co­mo ya ha­brás no­ta­do, aquí el pai­sa­je cam­bia ra­di­cal­men­te. Los va­lles ver­des, re­ple­tos de plá­ta­nos, dan pa­so a un te­rri­to­rio de are­na ne­gra y es­ca­sa ve­ge­ta­ción, con la som­bra del vol­cán San An­to­nio y el Te­ne­guía.

19:00 Sube de nue­vo ha­cia Ta­za­cor­te y haz un al­to en Char­co Ver­de, una pla­ya eco y 100% na­tu­ral, con are­na ne­gra y ro­dea­da de acan­ti­la­dos y pla­ta­ne­ras pe­ro con aguas tran­qui­las.

20:00 Pa­ra la ce­na, re­ser­va en El Rin­cón de Mo­ra­ga (Tel: 922 46 45 64), en Los Lla­nos de Ari­da­ne. En me­dio de un am­bien­te cá­li­do y cui­da­do, te sor­pren­de­rán sus pla­tos pal­me­ros ves­ti­dos de van­guar­dia y fu­sión, co­mo las lá­mi­nas de pul­po, el car­pac­cio de foie con plá­tano ca­ra­me­li­za­do o la ca­rri­lla­da de cerdo ibé­ri­co con sal­sa de ca­llos, kim­chee y mo­jo ro­jo. ◆

TA­ZA­COR­TE ES EL MU­NI­CI­PIO CON MÁS HO­RAS DE SOL AL AÑO DE TO­DA EUROPA

LOS NA­CEN PLÁ­TA­NOS CUA­DRA­DOS Y HA­CIA ABA­JO Y, A MEDIDA QUE CRE­CEN, SE RE­DON­DEAN Y SE CUR­VAN

EN EL JAR­DÍN DE LA SAL PRUE­BA SUS VA­RIE­DA­DES GOUR­MET: SAL DE VINO, CON MO­JO RO­JO Y FLOR DE SAL

Las ca­sas co­lo­nia­les, con sus bal­co­nes de ma­de­ra, lle­nan de co­lor las ca­lles de Ta­za­cor­te.

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