deViajes

El noroeste de la provincia es un tesoro verde con propuestas 100% naturales, como rutas en bici, visitas a cuevas, vida rural…

- Por José María de Pablo

Los valles del noroeste de Navarra son un refugio ideal para vivir una aventura recorriend­o en bici las vías verdes del Bidasoa y Plazaola; entrando en cuevas llenas de mitos en Xareta; paseando por bellos pueblos de hidalgos en Baztán o catando quesos de pastor en la Sierra de Aralar.

Si hay un valle en Navarra donde las leyendas se cuentan con la misma naturalida­d que los hechos reales, ese es el del Baztán-Bidasoa, en el extremo norocciden­tal de la Comunidad Foral. Allí, donde las montañas pirenaicas van perdiendo altura y se convierten en amables colinas siempre verdes, habitan personajes de la mitología vasca como el Basajaun, señor del bosque; de la literatura, como la Inspectora Salazar, y del cine, como las ‘Brujas de Zugarramur­di’.

Recorriend­o este territorio desde la misma frontera en Dantxarine­a emulamos a los viajeros de la Edad Media que usaban este paso para entrar en la península, ya fuera para vender sus productos en los mercados de Pamplona o para visitar la tumba del apóstol Santiago en Finisterre siguiendo lo que hoy conocemos como Camino Baztanés.

Antes de subir el puerto de Otxondo hay que dedicar un poco de tiempo a explorar la comarca de Xareta, integrada por los pueblos de Zugarramur­di, Urdax y los franceses de Sara y Ainhoa. Para ello podemos seguir andando el sendero de la Pottoka Azul, itinerario señalizado con el icono de un caballo azul que en el lado español nos permite conocer algunos de los momentos estelares de los que este misterioso paraje ha sido testigo. Hablamos del contraband­o, actividad que durante el periodo de autarquía franquista mejoró la economía de muchas de las casas del valle; pero también de la caza de brujas orquestada por la Inquisició­n contra las mujeres de Zugarramur­di, a las que se acusó de brujas. La gruta de Zugarramur­di es una enorme nave de dimensione­s catedralic­ias creada por un río que ya no la cruza, un laberinto de agujeros donde no es difícil imaginarse cómo debían ser aquellos encuentros de campesinas que seguro que solo practicaba­n la medicina tradiciona­l.

En el pueblo de Urdazubi/Urdax nos espera la Quesería Etxelekua, regentada por Ana Mari y su hermano Javier desde 2011. Su trabajo con la leche cruda de las ovejas latxas, raza autóctona, da como resultado

excelentes quesos como Bengoetxea –de la D.O. Idiazabal– con el que han obtenido diversos premios.

EL VALLE DE LOS HIDALGOS

La belleza de las casas de estos pueblos son la antesala a las que vamos a encontrar en Baztán, el municipio más extenso y que agrupa a un total de 15 pueblos liderados por Elizondo. Desde el siglo XIV y por orden de Carlos III el Noble, el baztanés es de nacimiento hidalgo, así que todas las casas tienen derecho a lucir el blasón ajedrezado en la fachada. De todas las edificacio­nes del valle, destacan sin embargo los llamados palacios de cabo de armería, donde residían las familias nobles con poder e influencia en las cortes del Reino.

Todos los pueblos del valle son bellísimos, pero Amaiur se lleva la palma. A sus palaciegas casas ordenadas en una sola calle a la que se accede por un arco hay que sumar su viejo molino, en funcionami­ento desde el siglo XVIII, hoy acondicion­ado como casa rural; y los restos del castillo, símbolo de la última resistenci­a de los reyes navarros ante la conquista castellana.

En Oronoz-Mugaire, justo donde se ubica el jardín romántico del Parque Natural de Bertiz, el río Baztán cambia de nombre para adoptar el de Bidasoa. El agua discurre a la par que la Vía Verde homónima, el serpentean­te recorrido del Tren Txikito que cubría la línea entre Elizondo e Irún, y que actualment­e está adaptada para uso lúdico de cicloturis­tas y senderista­s.

En Bertizaran­a, que es como se denomina al valle que forma el Bidasoa los planes los podemos encontrar en el parque de aventuras Irrisarri Land, en Igantzi, donde nos esperan tirolinas, pistas de BTT...

Lesaka es sin duda el pueblo más bonito de esta comarca; Etxalar es conocido tanto por su belleza como por sus palomeras, desde las que cada otoño se practica un método de caza único, tanto que se ha declarado Bien de Interés Cultural.

Menos ruido que en las palomeras encontrare­mos en Malerreka, la comarca donde se ubica el Balneario de Elgorriaga,

que aprovecha las aguas de un manantial casi tan salino como el mar Muerto.

En Zubieta, una de las patrias del carnaval pagano protagoniz­ado por los Zanpantzar, hay que hacer parada en su viejo molino. Totalmente rehabilita­do, la instalació­n compagina servicio de molienda de maíz cultivado por la gente del pueblo con las visitas turísticas. Dentro se conservan las medidas usadas en Navarra, denominada­s roba, media roba, celemín y almud, siendo ésta última la más pequeña, la cantidad que el molinero se quedaba por cada roba de grano molido.

EL PLAZAOLA

Uno de los grandes retos que presenta esta ruta son las carreteras, en buen estado pero con curvas de vértigo y paisajes de ensueño. La carretera que une Zubieta con Leitza es un buen ejemplo de ello. A las afueras de este último municipio, escenario de rodaje de la película “8 Apellidos vascos”, está Peru Harri, el proyecto personal del harrijasot­zaile Iñaki Perurena, el levantador de piedras más famoso y admirado por la afición en décadas. Además de por sus hazañas juveniles, Perurena es también conocido por sus poemas en euskera, reflejo de una vida interior que se desvela en cada uno de los rincones de Peru Harri, el caserío que ha adquirido para crear un mundo donde lo inmaterial y la piedra se encuentran. Las visitas las hace el mismo Iñaki, o bien su hija Maite, diseñadora que ha creado 301K, la primera marca de ropa para la práctica de deporte rural vasco, que incluye una línea de moda para llevar en el día a día.

Desde Peru Harri se divisa la salida del túnel de Uitzi, de 3 km, un hito de la Vía Verde del Plazaola, el tren de vía estrecha que unía Pamplona y San Sebastián hasta mediados del siglo XX. Alrededor de su precioso y frondoso trazado, las empresas turísticas de la zona se han unido para crear un destino con decenas de alicientes más allá del paisajísti­co. La Vía Verde del Plazaola suma 32 km de sendero habilitado en territorio navarro apto para ciclis

tas y senderista­s. La Oficina de Turismo de Lekunberri, antigua estación del tren, ofrece informació­n para no perderse nada en la zona. Túneles románticos, nacederos como el del Larraun; cascadas como la de Ixkier; cuevas como la de Mendukilo, pueblos con encanto como Mugiro o Iribas...

Una de las últimas incorporac­iones a la Vía Verde es el proyecto Biltegia, una microcoope­rativa de mujeres que han dado vida a la antiguas instalacio­nes de la estación de Latasa, reconverti­da en un restaurant­e de km 0 que cuenta con huerta, terraza y alquiler de bicicletas.

La guinda a este periplo la ponemos en la Sierra de Aralar, un macizo kárstico que alterna cuevas y simas con prados y bosques de hayas, robles y avellanos. Dispersos por los pastizales se observan ovejas latxas, yeguas y caballos, además de las chabolas, refugios en los que el pastor pasaba el verano cerca de las ovejas. Aún hoy es posible encontrars­e con los últimos pastores que conservan esta tradición. Es el caso de Joxé Mari y Luis, dos hermanos que venden la leche de sus ovejas a Izaskun e Idoia Olaskoaga, también hermanas y propietari­as de la quesería Bikain, ubicada en Etxarri. Antes o después de probar el queso, hay que vivir una de las experienci­as de inmersión en la naturaleza de Aralar de la mano de Itziar Intxausti, creadora de Yügen Green, que nos introduce en el rincón más mágico de Aralar para recibir un baño de bosque.

Este es también un lugar sagrado donde las leyendas se confunden con la realidad. En lo alto del monte encontramo­s el Santuario de San Miguel, una joya románica donde se venera una imagen del arcángel, el mismo que venció aquí al demonio para liberar de sus cadenas al parricida Teodosio de Goñi. Más allá de la fe, hay que acercarse a la Basílica para admirar el retablo, considerad­a como obra más importante en esmalte del mundo y elaborada por artesanos mozárabes en Pamplona, posiblemen­te fue un regalo de la corona inglesa con motivo de la boda de Ricardo Corazón de León con Berenguela de Navarra.♦

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 ??  ?? Sendero a la salida de la cueva de Zugarramur­di.
Sendero a la salida de la cueva de Zugarramur­di.
 ??  ?? Escenario de brujas y contraband­istas. El paisaje del valle fronterizo de Xareta, formado por los bellos pueblos de Urdax y Zugarramur­di y los franceses de Sara y Ainhoa, compagina verdes extensione­s de pasto con bosques atlánticos. Debajo de todo ello se esconden cuevas y simas.
Escenario de brujas y contraband­istas. El paisaje del valle fronterizo de Xareta, formado por los bellos pueblos de Urdax y Zugarramur­di y los franceses de Sara y Ainhoa, compagina verdes extensione­s de pasto con bosques atlánticos. Debajo de todo ello se esconden cuevas y simas.
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 ??  ?? Belleza en verdes. La cueva de Zugarramur­di es una enorme bóveda creada por un río que ya nos discurre por ella. A la derecha: El eguzkilore, flor del sol, decora las puertas de las casas y ahuyenta a los malos espíritus. Molino de Amaiur. Abajo, el río Baztán pasa por la puerta del Señorío de Bertiz, allí cambia de nombre para conocerse como Bidasoa.
Belleza en verdes. La cueva de Zugarramur­di es una enorme bóveda creada por un río que ya nos discurre por ella. A la derecha: El eguzkilore, flor del sol, decora las puertas de las casas y ahuyenta a los malos espíritus. Molino de Amaiur. Abajo, el río Baztán pasa por la puerta del Señorío de Bertiz, allí cambia de nombre para conocerse como Bidasoa.
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La Vía Verde del Plazaola es el principal reclamo del Valle del río Larraun. Al final del tramo navarro del Plazaola, Iñaki Perurena, poeta y levantador de piedras, ha creado Peru Harri, el lugar donde el poeta materializ­a su poderoso mundo interior. Arriba a la derecha, el portal de Amaiur es uno de los hitos del Camino de Santiago Baztanés.
Camino de Santiago Baztanés. La Vía Verde del Plazaola es el principal reclamo del Valle del río Larraun. Al final del tramo navarro del Plazaola, Iñaki Perurena, poeta y levantador de piedras, ha creado Peru Harri, el lugar donde el poeta materializ­a su poderoso mundo interior. Arriba a la derecha, el portal de Amaiur es uno de los hitos del Camino de Santiago Baztanés.
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 ??  ?? Por la Sierra de Aralar. Los esmaltes de San Miguel de Aralar. Cíclope Tattalo, personaje de la mitología vasca. A la derecha, la señalizaci­ón del Sendero de la Pottoka Azul, en Xareta. Apartament­os de lujo en Irrisarri Land. Menestra de verduras de Posada Elbete. Paté casero de Restaurant­e Le Basque, Lesaka. Haciendo queso con los pastores de Aralar de la mano de quesería Bikain y jardín de Hotel el Toro de Pamplona.
Por la Sierra de Aralar. Los esmaltes de San Miguel de Aralar. Cíclope Tattalo, personaje de la mitología vasca. A la derecha, la señalizaci­ón del Sendero de la Pottoka Azul, en Xareta. Apartament­os de lujo en Irrisarri Land. Menestra de verduras de Posada Elbete. Paté casero de Restaurant­e Le Basque, Lesaka. Haciendo queso con los pastores de Aralar de la mano de quesería Bikain y jardín de Hotel el Toro de Pamplona.
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