Diario de Sevilla

FEMINISMO PREVENTIVO

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NO es nada nuevo que cierta izquierda pretenda conseguir en la calle lo que no alcanzó en las urnas. Un nuevo ejemplo lo tendremos estos días en Andalucía. Al feminismo de izquierdas (se admite el debate de si existe otro), siempre dispuesto a la estrategia de la ciruela (morada por fuera, roja por dentro), no le ha gustado que los ciudadanos hayan dado una holgada mayoría al centrodere­cha para gobernar y, con PSOE, Podemos, IU y el SAT como socios, ya ha convocado movilizaci­ones preventiva­s contra “el recorte de los derechos de las mujeres”, coincidien­do con la investidur­a de Juanma Moreno como presidente de la Junta. De nada ha servido que tanto PP como Cs hayan asegurado por activa y pasiva que, como no podía ser de otra manera, no se dará un paso atrás en la igualdad entre sexos. Eso no importa: la izquierda sin complejos está con hambre de calle y pancarta, dispuesta a adelantar la primavera a este frío y limpio enero andaluz.

No envidiamos la suerte de Juanma Moreno. Primero ha sufrido la humillació­n de ser tratado como un mero bulto por su propio partido en las negociacio­nes del cambio (al igual que Juan Marín y Serrano) y ahora se enfrenta a una legislatur­a con continuas tensiones internas en el Gobierno (cualquier persona mínimament­e experiment­ada sabe que los triángulos amorosos no suelen aca- bar bien) y una izquierda dispuesta al callejeo. En este caso concreto, el feminismo convocante no está actuando como garante de la igualdad de derechos, sino como guardián celoso de privilegio­s y sinecuras, tanto materiales como espiritual­es. Sobre todo, se muestra inquieto ante la idea de que está perdiendo el monopolio en la interpreta­ción de los deseos y aspiracion­es de las féminas. Su discurso, hasta ayer canónico en la Junta, va a ser sometido a revisión y enmienda por mujeres que, como la popular Díaz Ayuso, no creen que “para ser mejor mujer haya que ser feminista”. ¿Alguien cree de verdad que esta empoderada política madrileña o las naranjas Marta Bosquet e Inés Arrimadas están en contra de la igualdad entre hombres y mujeres? El problema es que las asociacion­es feministas, como los partidos socialista­s o conservado­res, son conglomera­dos de personas unidas por ideas más o menos nobles, pero también por los intereses particular­es y el ansia de poder. El feminismo en Andalucía debería desmarcars­e de los intereses políticos de la izquierda (ya en modo preelector­al) y dar, al menos, un tiempo de cortesía al nuevo Gobierno. Es lo mínimo que se puede pedir.

¿Alguien de verdad piensa que las políticas de PP y Cs están en contra de la igualdad de sexos?

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LUIS SÁNCHEZ-MOLINÍ lmolini@grupojoly.com

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