Diario de Sevilla

El Barça se agranda en París

● El equipo de Xavi Hernández arranca un valiosísim­o 2-3 en un vibrante partido de alternativ­as ● El PSG, con un gris Mbappé, remontó pero la entrada de Pedri fue providenci­al

- Luis Miguel Pascual (Efe)

Con un doblete de Raphinha y un tanto de Christense­n, que supuso la remontada, el Barcelona asaltó el Parque de los Príncipes (2-3), el bastión de un desdibujad­o Kylian Mbappé, y se hizo con una buena opción de clasificar­se para semifinale­s de la Liga de Campeones.

Los de Xavi Hernández firmaron una prestación de altos vuelos, la primera en muchos años en Europa, y con mucha personalid­ad y su recién estrenada fortaleza defensiva, domesticar­on a un PSG que tuvo dos minutos brillantes que a punto estuvieron de desbaratar la buena prestación catalana.

Pero reaccionó bien el Barcelona y se llevó un triunfo que frena en 27 la racha de partidos sin derrota de los de Luis Enrique, al tiempo que eleva a doce los de Xavi Hernández, que no pierde desde que anunció el final de su aventura en el banquillo blaugrana cuando acabe esta temporada.

La guerra de egos que se había planteado entre dos bandos que pugnaban por ser más apóstoles del juego de posesión, el PSG dio los primeros zarpazos y salió a apabullar a un Barcelona que no perdió la cara y se asentó en la fuerza defensiva que le confiere Pau Cubarsí.

Los franceses buscaban a la desesperad­a a un Mbappé que, una y otra vez, se estrelló contra su compatriot­a y compañero de selección Jules Koundé, encargado de bailar con la más fea, pero que consiguió secar a la estrella parisiense, que apenas si asomó en una ocasión en un disparo sin peligro.

El Barcelona no se amilanó, tiró de paciencia, de oficio, esperando que acabara el chaparrón que escapó por disminuir a medida que los minutos se consumían y que Frenkie de Jong iba tomando la manija del centro del campo y conectaba con un Raphinha que obligaba a la defensa francesa a replegar posiciones.

Así fue cambiando el partido, que poco a poco iba tomando el color amarillo que vestían los blaugranas y se fue asentando en el campo de los azulgranas parisiense­s. Raphinha avisó en el 6 que tenía previsto poner en apuros a su compatriot­a Marquinhos, exiliado al lateral derecho el día que conseguía el récord de partidos con la camiseta del PSG.

El capitán fue el encargado de suplir la ausencia por sanción del marroquí Achraf Hakimi y estuvo falto de velocidad, lo que dejó espacios a un Raphinha que llevó peligro al área rival.

Por el otro lado, Lamine Yamal, que a sus 16 años se convirtió en el más joven en jugar unos cuartos de final, tuvo más dificultad­es contra un Nuno Mendes que, incluso, le obligó a multiplica­rse en labores defensivas.

Pero el joven canterano demostró que su nombre ya pesa y que cuando tiene el balón hace recular a las zagas rivales.

El segundo toque de atención llegó en un saque de esquina de Gundogan que Lewandowsk­i cabeceó, superando una mala salida de Donnarumma, pero que Nuno Mendes sacó debajo de palos.

Fue un preludio de lo que sucedió en el 37, una combinació­n entre el veterano polaco y el joven español Yamal, que con el exterior del pie colocó el balón a media altura, un balón mal despejado por el meta transalpin­o que dejó el balón en los pies de Raphinha que, esta vez, ajustó su disparo a la red, su primer tanto europeo.

Luis Enrique tocó arrebato, colocó a Barcola en el campo y el equipo salió en tromba, sorprendie­ndo a un Barcelona que volvió del vestuario atenazado y en dos minutos tiró la renta por la borda.

Dembelé, el jugador que este verano decidió cambiar Barcelona por París, logró la igualada en una

Tras el descanso, los franceses marcaron dos goles en apenas dos minutos

buena jugada que pilló dormida a la defensa y resolvió de un zambombazo que llegó a la red en su primer gol en Europa y el segundo en la temporada. Dos minutos más tarde Vitinha perforó con asombrosa facilidad las líneas barcelonis­tas y adelantó a su equipo dejando grogui a los de Xavi.

Quiso reactivar a su equipo el técnico dando entrada a Pedri y la apuesta fue inmediata. En el primer balón que tocaba el joven centrocamp­ista se inventó un pase mágico para que Raphinha, sin dejarlo tocar el césped, batiera a Donnarumma.

El Barcelona no se vino abajo, demostró más moral que en otras ocasiones cuando las cosas venían mal dadas.

El empate también equilibró los ánimos, aunque el PSG, liderado por Vitinha ante la incomparec­encia de Mbappé, pareció más lanzado al ataque y Dembelé estrelló un balón en el palo en el 75, pero dos más tarde, en un saque de córner, los franceses desajustar­on la defensa y Christense­n, que acababa de sustituir a De Jong, cabeceó el tercero del Barcelona.

El tanto afectó a los parisiense­s, que a duras penas trataron de no bajar los brazos y serenó al cuadro azulgrana, que aguantó y se llevó oro puro a Barcelona.

 ?? MOHAMMED BADRA / EFE ?? Raphinha celebra con rabia su segundo gol ante el autor de la espléndida asistencia, Pedri, y el defensa Koundé.
MOHAMMED BADRA / EFE Raphinha celebra con rabia su segundo gol ante el autor de la espléndida asistencia, Pedri, y el defensa Koundé.

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