“TEN­GO GA­NAS DE QUITARME LA CORBATA Y PONERME LA BUFANDA”

Lle­gó con so­lo 27 años, en una apues­ta del club por su­mar­se a la re­vo­lu­ción di­gi­tal “No te pue­des ima­gi­nar las ga­nas que ten­go de vol­ver a dis­fru­tar en la grada”

Diario La Grada - - ENTREVISTA. ESPANYOL - por JOR­DI LUENGO EX­DI­rEc­tor DE co­mu­nI­ca­cIón DEl Espanyol

Es­te pa­sa­do miér­co­les, coin­ci­dien­do con la Jun­ta de Ac­cio­nis­tas, Xavi Salvatella ce­rró una eta­pa de ocho años co­mo di­rec­tor de co­mu­ni­ca­ción del Espanyol. De­ja el car­go or­gu­llo­so de to­do lo que ha lo­gra­do e ilu­sio­na­do con vol­ver a ocu­par su lo­ca­li­dad de so­cio en el RCDE Sta­dium. Fi­nal de eta­pa en el Espanyol. Me ima­gino que es­tos días de­ben pa­sar­te mu­chos mo­men­tos por la ca­be­za, ¿no? Sí, sin du­da. Son unos días en los que me vie­nen mu­chos re­cuer­dos a la men­te. Ha si­do una tra­yec­to­ria de ocho años que, con to­da se­gu­ri­dad, ha si­do el ma­yor ho­nor pro­fe­sio­nal y per­so­nal que vi­viré en mi vi­da. Po­der de­di­car mi es­fuer­zo pro­fe­sio­nal y mi tiem­po a tra­ba­jar pa­ra el Espanyol es al­go in­com­pa­ra­ble a otra aven­tu­ra pro­fe­sio­nal pa­ra un pe­ri­co con sen­ti­mien­to co­mo yo. ¿Pa­ra un pe­ri­co de cu­na y pro­fe­sio­nal del mun­do de la co­mu­ni­ca­ción es­te car­go de Dir­com es lo má­xi­mo a lo que as­pi­rar? De­be­ría de­cir­te que sí. Y eso es lo que pen­sa­ba cuan­do lle­gué sien­do tan jo­ven. En ese mo­men­to, po­der di­ri­gir la co­mu­ni­ca­ción del Espanyol era una as­pi­ra­ción muy des­ta­ca­da, ya que so­lo te­nía 27 años. Tu lle­ga­da al club cho­có un po­co, al ini­cio, por tu ju­ven­tud. ¿Te sor­pren­dió que el club apos­ta­ra por ti sien­do tan jo­ven? Yo es­ta­ba en Ma­drid con un pro­yec­to pro­fe­sio­nal y per­so­nal, y pen­sa­ba que­dar­me tiem­po. Es­ta­ba muy bien, pe­ro el club, tras la sa­li­da del maes­tro Xavi An­dreu, bus­ca­ba un per­fil pro­fe­sio­nal dis­tin­to, más jo­ven que pu­die­ra apor­tar en la re­vo­lu­ción di­gi­tal que ya ha­bía ex­plo­ta­do to­tal­men­te. Ob­via­men­te me lle­gó por sor­pre­sa, ya que era una pro­pues­ta muy im­por­tan­te, pe­ro rá­pi­da­men­te la sor­pre­sa se con­vir­tió en una gran ilu­sión. ¿Con qué te que­das de to­do es­te tiem­po en el car­go? So­bre to­do con una co­sa que es in­tan­gi­ble y que he vi­vi­do en es­ta eta­pa en que las he­mos pa­sa­do de to­dos los co­lo­res, y que creo que sim­bo­li­za mu­cho lo que es el Espanyol. A pe­sar de atra­ve­sar si­tua­cio­nes di­fí­ci­les tan­to de­por­ti­va, eco­nó­mi­ca, so­cial e ins­ti­tu­cio­nal­men­te… han ha­bi­do dos gran­des ma­sas de las que he apren­di­do mu­cho: la afi­ción y la gen­te del club. Los afi­cio­na­dos siem­pre han es­ta­do al la­do de la en­ti­dad y los em­plea­dos del día a día me ha da­do una lec­ción per­ma­nen­te de im­pli­ca­ción con la en­ti­dad. El Espanyol es un club de fútbol y una em­pre­sa, las dos co­sas son cier­tas, pe­ro con un sen­ti­mien­to. Y por lo tan­to ha­bría que tra­ba­jar siem­pre en­ten­dién­do­lo co­mo tal. Si hay al­gún pe­ro en es­ta eta­pa, ¿es no ha­ber vi­vi­do al­gu­na gran si­tua­ción de­por­ti­va co­mo en la épo­ca de Mont­ju­jïc? Sí, la ver­dad es que sí. La esen­cia del mun­do del fútbol son los re­sul­ta­dos. Y en es­tos ocho años no nos he­mos cla­si­fi­ca­do pa­ra ju­gar una com­pe­ti­ción eu­ro­pea y el me­jor mo­men­to que he­mos vi­vi­do fue la se­mi­fi­nal an­te el Ath­le­tic Club en la Co­pa del Rey. No he po­di­do vi­vir gran­des mo­men­tos de­por­ti­vos mien­tras he es­ta­do en la en­ti­dad, aun­que es­pe­ro ha­cer­lo ahora que vuel­vo a la grada, a mi asien­to de so­cio, no al dia­rio La Grada co­mo se ha co­men­ta­do. Es­pe­ro dis­fru­tar co­mo un so­cio pe­ri­co más. ¿Pue­des acla­rar es­to de que no vie­nes a La Grada? Ya que nos lo han pre­gun­ta­do bas­tan­tes afi­cio­na­dos... Es­to sur­ge de una con­fu­sión del dis­cur­so que hi­ce en la Ga­la de Pen­yes al re­ci­bir la in­sig­nia de plan­ta de la Fe­de­ra­ció, que me hi­zo mu­cha ilu­sión. Hi­ce un sí­mil de que yo ha­bía lle­ga­do al club des­de la grada y que des­pués de ocho años mag­ní­fi­cos vol­ve­ría a ella. No me re­fe­ría al dia­rio La Grada, ya que nun­ca he tra­ba­ja­do con vo­so­tros, aun­que siem­pre he si­do un fiel lec­tor y en­tu­sias­ta de vues­tro pro­yec­to pe­rio­dís­ti­co. Y vuel­ves en el par­ti­do que más es­pe­ra­mos los pe­ri­cos, el der­bi. ¿Es­ta­ba pre­pa­ra­do es­to? No, no. (Ri­sas). Es una ca­sua­li­dad muy gran­de. De­jé de tra­ba­jar en el club el miér­co­les con la Jun­ta de Ac­cio­nis­tas, así que el pri­mer par­ti­do que pre­sen­cia­ré co­mo so­cio se­rá el der­bi y oja­lá que sea pa­ra ce­le­brar una vic­to­ria de los nues­tros. ¿Hay ga­nas de dis­fru­tar de un par­ti­do des­de tu lo­ca­li­dad? No te lo pue­des ni ima­gi­nar. Soy un gran aman­te del de­por­te y es­te en­cor­se­ta­mien­to que he vi­vi­do en el pal­co, en el que has de com­por­tar­te, pa­ra los que sen­ti­mos el Espanyol es muy di­fí­cil de con­tro­lar. Me ha cos­ta­do mu­cho du­ran­te es­te tiem­po no po­der ex­pre­sar mis sen­ti­mien­tos en el pal­co. Ten­go mu­chas ga­nas de sa­car­me la corbata y ponerme la bufanda. ¿Quién te ha mar­ca­do du­ran­te es­tos ocho años? Hay mu­chí­si­mas per­so­nas y no qui­sie­ra de­jar­me a nin­gu­na, pe­ro hay una por en­ci­ma del res­to, que es Joan Co­llet. Él tu­vo las aga­llas de in­cor­po­rar a un di­rec­tor de co­mu­ni­ca­ción de so­lo 27 años, me dio to­da su con­fian­za y siem­pre res­pe­tó mi cri­te­rio pro­fe­sio­nal. Su­po man­te­ner el club a flo­te en un mo­men­to muy com­pli­ca­do. Don­de no lle­ga­ba su tiem­po, lo ha­cía con su sen­ti­mien­to. Creo que en el Espanyol, so­bre to­do, he­mos de cui­dar es­te sen­ti­mien­to úni­co por­que es la esen­cia bá­si­ca del club. Hoy, por cir­cuns­tan­cias, no es­ta­mos to­dos los que sen­ti­mos en blan­quia­zul y hay que tra­ba­jar en ello.

“sE­GU­Ra­mEN­tE ha sI­DO EL ma­yOR hO­NOR pRO­fE­sIO­NaL y pER­sO­NaL qUE vI­vIRé EN mI vI­Da” “EN EL EspaNyOL sE ha DE cUI­DaR EL sEN­tI­mIEN­tO, qUE Es La EsEN­cIa bá­sI­ca DEL cLUb”

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