Gus­ta­vo por fin acla­ra su si­tua­ción .............

¿Có­mo fue su po­lé­mi­ca de­ten­ción po­li­cial? ¿De qué le acu­san? ¿Qué ti­po de re­la­ción man­tie­ne con sus hi­jos y con su ex mu­jer? ¿En qué si­tua­ción se en­cuen­tra con Ma­ría? Aquí, to­das las res­pues­tas…

Diez Minutos - - SUMARIO -

Gus­ta­vo, me re­ci­bes pa­ra en­se­ñar­me tu ca­sa y pa­ra acla­rar mu­chas du­das, ya que es­tás en el cen­tro de la po­lé­mi­ca.

-Sí, me gus­ta­ría, ade­más, que no te que­da­se nin­gu­na du­da. Y, si la tie­nes al­gu­na vez, te pe­di­ría que a par­tir de aho­ra me lo di­je­ses. Fí­ja­te que lle­va­mos años co­no­cién­do­nos y, sin em­bar­go, no nos co­no­ce­mos. Creo que tú hoy tie­nes cier­to re­ce­lo con­mi­go. Y es que hay du­das ra­zo­na­bles. -¿Có­mo te de­fi­ni­rías? -Si al­go me de­fi­ne de ver­dad, es la no­ble­za.

-La se­ma­na pa­sa­da su­pi­mos que de­tu­vie­ron al po­li­cía que te pa­sa­ba in­for­ma­ción de fa­mo­sos y a ti por re­ve­la­ción de se­cre­tos. Cu­rio­sa­men­te, en un pa­sa­je de las di­li­gen­cias apa­re­ce mi nom­bre. Gus­ta­vo, ¿has pe­di­do a ese po­li­cía que me in­ves­ti­gue?

-Mi­ra Kiko, te ju­ro y soy sin­ce­ro, que ja­más he pe­di­do in­for­ma­ción a nin­gún po­li­cía so­bre ti o so­bre al­guno de mis com­pa­ñe­ros. Yo no ten­go áni­mo de re­van­cha ni de ven­gan­za, y sa­bes que he te­ni­do un úl­ti­mo año bas­tan­te com­pli- ca­do, pe­ro ja­más he te­ni­do la ten­ta­ción de de­cir a al­guien: “Oye, ¿me pue­des mi­rar al­go de es­te?”. Ja­más.

-Pe­ro es cu­rio­so que la ma­ña­na del 4 de Enero de 2017 ha­blas con el po­li­cía has­ta en 4 oca­sio­nes. Y, en esas 4 oca­sio­nes, él in­ves­ti­ga mis da­tos.

-Yo no re­cuer­do ese da­to, de ver­dad. Yo he ha­bla­do mu­chí­si­mo por te­lé­fono con él. Yo te­nía cla­ro que yo no le ha­bía pe­di­do na­da de ti y ya lo di­rá él en un juz­ga­do, que ja­más le he pe­di­do na­da de ti.

Ja­más he pe­di­do in­for­ma­ción a nin­gún po­li­cía so­bre al­guno de mis com­pa­ñe­ros. No he te­ni­do la ten­ta­ción

Lle­va­mos años co­no­cién­do­nos y, sin em­bar­go, no nos co­no­ce­mos. Creo que tú hoy tie­nes cier­to re­ce­lo con­mi­go

No sé qué sen­ti­do ten­dría que yo te es­tu­vie­se in­ves­ti­gan­do pa­ra ha­cer­te un re­por­ta­je que no se hi­zo.

Es­toy do­li­do con Car­lo­ta Co­rre­de­ra. Sa­bien­do lo que hi­ce por ella, per­ju­di­cán­do­me eco­nó­mi­ca­men­te, te­nía que ha­ber pues­to las dos ma­nos en el fue­go

El po­li­cía no es un fri­ki. Pa­re­ce que él en­tra­ba en da­tos de gen­te, no sé si se lo pe­día otra gen­te o si él lo ha­cía por cu­rio­si­dad.

“MU­CHAS VE­CES ME HE SEN­TI­DO IMPOTENTE Y MUY MAL TRATADO. HA LLE­GA­DO UN PUN­TO EN EL QUE TO­DO EL MUN­DO PUE­DE DUDAR DE MÍ” Pon­go a tu dis­po­si­ción mi ar­chi­vo pa­ra que veas que no hay na­da tu­yo Te­nien­do yo una agen­cia de pren­sa de las más pun­te­ras, ja­más ha ha­bi­do re­por­ta­jes de va­ca­cio­nes de mis com­pa­ñe­ros Ha­bía una de­nun­cia por cohe­cho por­que pen­sa­ban que ha­bía una con­tra­pres­ta­ción eco­nó­mi­ca por la in­for­ma­ción de ese señor, pe­ro no se ha po­di­do pro­bar

-Si te sir­ve de al­go, yo le he pre­gun­ta­do al po­li­cía y más o me­nos me di­ce: “yo he mi­ra­do a to­da la gen­te, a ti mis­mo te he mi­ra­do”.

-¿Es un fri­ki al que le gus­ta mu­cho el mun­do del fa­mo­seo?

-No es fri­ki. Pa­re­ce que él en­tra­ba en da­tos de gen­te, no sé si se lo pe­día otra gen­te o si él lo ha­cía por cu­rio­si­dad.

-Pe­ro me lla­ma mu­cho la aten­ción que, so­bre to­do, in­ves­ti­gue gen­te del co­ra­zón, gen­te de “Sál­va­me” ¿Po­ne la te­le­vi­sión y di­ce, voy a ver si és­te tie­ne an­te­ce­den­tes?

-Sí, lo ha­cía a me­nu­do con esa in­ten­ción, pe­ro de ver­dad que no sé. Yo sé que tú tie­nes du­das ra­zo­na­bles, pe­ro tam­bién te di­go, eso es de enero de 2017, tú y yo no ha­bía­mos te­ni­do nin­gún pro­ble­ma que yo re­cuer­de. No hay nin­gu­na ra­zón pa­ra que yo le pi­die­se na­da de ti.

-Hom­bre, es­ta­ba a pun­to de ir­me a EEUU a por mis hi­jas. Ima­gí­na­te que hu­bie­ra sa­li­do al­go mío, pues sí que me hu­bie­ra he­cho da­ño en ese mo­men­to. Ade­más, esa se­ma­na tú me es­ta­bas man­dan­do men­sa­jes muy ca­ri­ño­sos so­bre lo fe­liz que iba a ser ese año y pen­sé: ¿por otro la­do es­tá ha­blan­do Gus­ta­vo con un po­li­cía pa­ra que me in­ves­ti­gue?

-In­clu­so creo re­cor­dar que te di­je la ma­ne­ra que te­nías pa­ra elu­dir a la pren­sa. Te di­je que en el ae­ro­puer­to hay una zo­na VIP que pue­des usar pa­ra que na­die te vea. No sé qué sen­ti­do ten­dría que yo te es­tu­vie­se in­ves­ti­gan­do pa­ra ha­cer­te un re­por­ta­je que no se hi­zo. Que yo se­pa, no ha ha­bi­do na­die que te ha­ya se­gui­do, afor­tu­na­da­men­te. Quie­ro de­cir, tú po­drías pen­sar ¿se­ría pa­ra ha­cer­me al­gún re­por­ta­je cuan­do yo es­tu­vie­ra en Es­ta­dos Uni­dos o cuan­do vol­vie­se? Pe­ro no ha ha­bi­do na­da, ¿no?

-No ha ha­bi­do na­da por­que no ha­bía na­da en las fi­chas.

-Kiko, yo pon­go a tu dis­po­si­ción to­do el ar­chi­vo de mi agen­cia pa­ra que veas que ja­más ha ha­bi­do una fo­to tu­ya, en la pu­ta vi­da. De Ma­ría Pa­ti­ño ha ha­bi­do oca­sio­nes que ha ha­bi­do al­gún re­por­ta­ji­llo, siem­pre la he avi­sa­do. Le he di­cho: “Ma­ría, re­sul­ta que es­tás en Ca­na­rias y hay un fo­tó­gra­fo de la agen­cia”. O in­clu­so yo es­toy do­li­do con Car­lo­ta Co­rre­de­ra por­que yo an­te­pu­se que ella no se in­co­mo­da­se con unas fo­tos que ha­bía de ella bas­tan­te des­agra­da­bles, que eran de mi pro­pia agen­cia, y tu­vi­mos un per­jui­cio eco­nó­mi­co, mi agen­cia el fo­tó­gra­fo y yo mis­mo. Sur­gió la du­da de si yo ha­bía ven­di­do in­for­ma­ción de mis com­pa­ñe­ros pa­ra be­ne­fi­ciar­me, y re­sul­ta que lo ha­bía he­cho una agen­cia enemi­ga con los que me lle­vo a ma­tar. Sa­bien­do lo que yo hi­ce por Car­lo­ta, per­ju­di­cán­do­me a mí eco­nó­mi­ca­men­te, yo creo que ella no te­nía que ha­ber pues­to una mano en el fue­go, te­nía que ha­ber pues­to las dos. Mu­chas ve­ces me he sen­ti­do impotente y muy mal­tra­ta­do por­que yo no sa­bía có­mo ex­pli­ca­ros que ha­bía ve­ces que te­níais con­ver­sa­cio­nes pri­va­das… Te voy a dar un da­to: una vez, en ve­rano, tú es­ta­bas ha­blan­do con Ge­ma de que te ibas a cam­biar de ca­sa. Yo me se­pa­ré por­que ha lle­ga­do un pun­to en el que co­mo to­do el mun­do po­día dudar de que yo hu­bie­ra sa­ca­do in­for­ma­ción, es­ta­ba tan in­có­mo­do que cuan­do ha­bía cual­quier con­ver­sa­ción en­tre mis com­pa­ñe­ros que fue­se de va­ca­cio­nes o de temas per­so­na­les, me se­pa­ra­ba, me apar­ta­ba.

-La pro­fe­sión de pa­pa­raz­zi y la de co­la­bo­ra­dor de un pro­gra­ma don­de la vi­da de to­dos los colaboradores se ven­de co­mo las ros­qui­llas, ló­gi­ca­men­te es muy com­pli­ca­do. Ya sa­bías tú que eso iba a su­ce­der.

-Y sin em­bar­go te­nien­do yo una agen­cia de pren­sa y sien­do, no es por na­da, de las más pun­te­ras que ha ha­bi­do, de va­ca­cio­nes de com­pa­ñe­ros ja­más ha ha­bi­do re­por­ta­jes.

-Es­tás sien­do in­ves­ti­ga­do por­que han pi­lla­do a tu fuen­te pa­sán­do­te in­for­ma­ción de fa­mo­sos, ¿no?

-De al­gu­na ma­ne­ra así es. En reali­dad me in­ves­ti­gan por re­ve­la­ción de se­cre­tos. Ha­bía una de­nun­cia por cohe­cho, por­que pen­sa­ban que en to­do es­to ha­bía una con­tra­pres­ta­ción eco­nó­mi­ca por la in­for­ma­ción que po­día dar­me ese señor pe­ro no se ha po­di­do pro­bar por­que no exis­tía. Exis­tía una re­la­ción de amis­tad en la que yo te­nía una fuen­te.

EL PO­LI­CÍA Y YO NOS CO­NO­CE­MOS HA­CE AÑOS

Mi con­tac­to ja­más me ha pe­di­do par­te del pas­tel. Tie­ne mu­chí­si­mo di­ne­ro

-¿Y tú qué pe­días? ¿Lla­ma­bas a tu ami­go el po­li­cía y le de­cías ‘mi­ra a ver si hay al­go de és­te’?

-Mi­ra, por ejem­plo, sa­lió en el pro­gra­ma de Ana Ro­sa una no­ti­cia de Pe­pe del Real que di­ce que Omar Mon­tes era con­flic­ti­vo. En­ton­ces me lla­ma­ron de “Sál­va­me” pa­ra ver si yo sa­bía al­go. Yo lla­mé a mi fuen­te y le pre­gun­té, “¿tie­nes al­go? A ver si es con­flic­ti­vo”. Pe­ro ja­más se ha sa­ca­do una fi­cha po­li­cial, ja­más se ha di­vul­ga­do un ates­ta­do.

-¿Có­mo na­ce es­ta amis­tad en­tre el po­li­cía y tú?

-Nos co­no­ce­mos de ha­ce mu­chos años. Me ha ayu­da­do en mo­men­tos com­pli­ca­dos de mi vi­da y pro­fe­sio­nal­men­te es cier­to que es una fuen­te im­por­tan­te. Pe­ro, fun­da­men­tal­men­te, so­mos ami­gos. Le co­noz­co por­que sus hi­jas eran alum­nas de mi ex mu­jer. Pe­ro ade­más por­que él era ín­ti­mo ami­go de un pe­rio­dis­ta de in­ves­ti­ga­ción de Antena 3. Ha co­mi­do y ha ce­na­do en mi ca­sa con sus hi­jas. Yo he co­mi­do y he ce­na­do en su ca­sa con mis hi­jos y mi ex mu­jer. Su mu­jer y mi ex eran bas­tan­te ami­gas.

-¿Él nun­ca te ha di­cho que quie­re una par­te del pas­tel?

-Nun­ca en la vi­da. Ya se sa­brá, pe­ro es­te señor tie­ne di­ne­ro pa­ra abu­rrir.

-¿En qué si­tua­ción se en­cuen­tra él aho­ra mis­mo?

-Se ju­bi­la­ba en di­ciem­bre y es com­pli­ca­do. A mí me ha ayu­da­do mu­cho. Siem­pre me de­cía que las pri­me­ras ho­ras des­pués de una de­ten­ción son cla­ves. Y a mí me in­ten­ta­ron li­mar la mo­ral y yo ac­tué con mu­cha fir­me­za y cla­ri­dad. In­clu­so lue­go me di­je­ron que les des­orien­té por la tran­qui­li­dad que te­nía. Pri­me­ro, por­que yo te­nía la con­cien­cia muy tran­qui­la y sa­bía muy bien lo que ha­bía he­cho, y que era to­do des­pro­por­cio­na­do.

-¿Cuán­to te pi­den de cár­cel?

-El de­li­to de re­ve­la­ción de se­cre­tos va de 1 a 4 años

-¿Te da mie­do?

-No es agra­da­ble Kiko, pe­ro te ju­ro que es­toy muy tran­qui­lo. En el mo­men­to de la de­ten­ción, en cuan­to me di­je­ron “re­ve­la­ción de se­cre­tos”, me tran­qui­li­cé por­que sa­bía lo que ha­bía. Ja­más he di­vul­ga­do ni he pues­to pre­cio a un do­cu­men­to.

-Tam­bién de­pen­de del juez. Ima­gí­na­te que te con­de­nan a 2 años y un día co­mo a la Pantoja y en­tras en la cár­cel.

-Cla­ro que se me pa­sa por la ca­be­za que pue­den pa­sar mil co­sas. La ver­dad es que sí, que me he plan­tea­do la re­mo­ta po­si­bi­li­dad de en­trar en la cár­cel, co­mo es ló­gi­co. En pe­nal di­cen que pue­des em­pe­zar de una ma­ne­ra pe­ro que no sa­bes có­mo aca­bas. Yo es­toy tran­qui­lo por­que no se han am­plia­do su­pues­tos de­li­tos o impu­tacio­nes sino que se han re­du­ci­do.

-¿Lo has ha­bla­do con Ma­ría?

-Sí. Ella es­tá más preo­cu­pa­da que yo por­que no se ha leí­do el su­ma­rio. Yo, al leer­me el su­ma­rio, me he tran­qui­li­za­do y me he in­dig­na­do. Cuan­to más leía, me­nos en­ten­día, y más me ca­brea­ba por la des­pro­por­ción.

-Si nos po­ne­mos en lo peor, si te ca­ye­ra 1 año de pri­sión ¿crees que Ma­ría te es­pe­ra­ría?

-Yo creo que sí. Es­toy con­ven­ci­do. Yo soy un tío muy in­se­gu­ro y siem­pre he pen­sa­do que Ma­ría me de­ja­rá. Que se abu­rri­rá de mí por­que soy más ma­yor… Pe­ro si me pre­gun­tas aho­ra mis­mo, te di­go que sí me es­pe­ra­ría. Lo que pa­sa es que es­to se ha de­cla­ra­do cau­sa com­ple­ja y, has­ta que ha­ya jui­cio oral, pue­de pa­sar año y me­dio. Ló­gi­ca­men­te quie­ro a Ma­ría pa­ra siem­pre y me gus­ta­ría en­ve­je­cer a su la­do. Aho­ra mis­mo me es­pe­ra­ría, pe­ro den­tro de año y me­dio no lo sé, por­que pue­den pa­sar mil co­sas.

-En el mo­men­to de la de­ten­ción es­ta­bas en Bar­ce­lo­na, ¿no?

-Sí, es­ta­ba en Bar­ce­lo­na. Me lla­ma­ron des­de un te­lé­fono ocul­to por­que me que­rían lo­ca­li­zar. Ellos co­men­ten erro­res, por­que que­rían ci­tar­me pa­ra que no fue­se trau­má­ti­co y que se hi­cie­se en los re­gis­tros to­do a la vez por­que ha­bía va­rias per­so­nas. Pe­ro son tor­pes, ha­cen mal su tra­ba­jo y me pier­den en Bar­ce­lo­na. Se po­nen ner­vio­sos y me quie­ren ci­tar co­mo sea. De he­cho, lo que­rían ha­cer en Ma­drid pe­ro de­cían que te­nía que ser ese día. Es cu­rio­so por­que ese mis­mo día me es­ta­ba yen­do a Ma­drid con Ma­ría. No me lo­ca­li­zan, me lla­man de te­lé­fono ocul­to y yo me lo to­mo a bro­ma.

-¿Qué te di­je­ron por te­lé­fono?

-“Ho­la soy la Po­li­cía, ne­ce­si­to ci­tar­te, ne­ce­si­to sa­ber dón­de es­tás”. Yo les di­je que si era la Po­li­cía ellos sa­brían dón­de es­ta­ba. Pen­sa­ba que era una bro­ma. Me lla­ma­ron en 3 oca­sio­nes y al fi­nal le di­je que co­mo bro­ma era muy pe­sa­da y que me de­ja­ran en paz. Ya no con­tes­té más al te­lé­fono, pe­ro em­pe­za­ron a lla­mar a Ma­ría con te­lé­fono ocul­to y me di­cen que es­toy en tal zo­na. Em­pie­zo a pen­sar si es una bro­ma bien ela­bo­ra­da y mi­ro si en mis re­des so­cia­les he pues­to mi ubi­ca­ción. Pe­ro yo ya es­ta­ba con la mos­ca de­trás de la ore­ja.

- ¿ C ó mo se pro­du­jo la de­ten­ción?

-Cuan­do íba­mos por ca­rre­te­ra, di­rec­ción al AVE, se nos cru­za­ron dos co­ches de Po­li­cía. Un co­che con las si­re­nas pues­tas, co­ches ca­mu­fla­dos y con la pla­ca por la ven­ta­ni­lla. Nos di­je­ron que pa­rá­se­mos. En cuan­to pa­ra­mos, me di­cen que es­toy de­te­ni­do, me di­cen el mo­ti­vo y me tran­qui­li­cé. Nos pi­die­ron que nos pu- sié­ra­mos a un la­do, me le­ye­ron los de­re­chos. Nos fui­mos en un co­che. Ni ma­nos en al­to ni me en­gri­lle­ta­ron.

-¿Dón­de te lle­va­ron?

-Des­de Bar­ce­lo­na di­rec­ta­men­te has­ta la ca­sa don­de vi­ven mis hi­jos.

-¿Y có­mo fue­ron esas lar­gas ho­ras en el co­che de la Po­li­cía?

-Ha­blan­do un po­co de to­do. El inspector que me le­yó los de­re­chos es­ta­ba un po­co enfadado por­que pen­sa­ba que le ha­bía es­ta­do va­ci­lan­do. De he­cho, lue­go acla­ra­mos la si­tua­ción, y él lo en­ten­dió. Te ju­ro que no ten­go la sen­sa­ción trau­má­ti­ca. Fue peor lo otro. Yo si­go pro­te­gien­do a mi ex pe­ro mi ex tu­vo una ac­ti­tud que me per­ju­di­có mu­cho. - ¿Por qué? -Me ima­gino que por in­qui­na.

-¿Qué su­ce­dió cuan­do apa­re­cis­te con la Po­li­cía?

-Yo sa­bía lo que bus­ca­ban los fun­cio­na­rios. Lo te­nía cla­rí­si­mo. Pen­sa­ban que iban a en­con­trar la gua­ri­da de Bin La­den y es una cho­rra­da, so­bre to­do por­que son do­cu­men­tos que ja­más he di­vul­ga­do, ni he he­cho uso de ellos ni he ven­di­do ni he com­pra­do. Les di­je que en la ca­sa en la que vi­ven mis hi­jos no ha­bía na­da y que lo sa­bían por las es­cu­chas. Les di­je “va­mos a evi­tar­lo, si que­réis, es una ca­sa que tie­ne cua­tro pi­sos y no me gus­ta­ría que mis hi­jos vi­vie­sen esa si­tua­ción”. Lo te­nía ha­bla­do con ellos. Lo te­nía so­lu­cio­na­do. No se iba a ha­cer el re­gis­tro de mi an­ti­gua ca­sa y al fi­nal se hi­zo por la ac­ti­tud de mi ex.

-Pe­ro, ¿qué hi­zo?

-In­ci­tar a la Po­li­cía.

-¿Pa­ra que in­ves­ti­ga­ran?

-Me ima­gino. In­clu­so les ani­ma­ba di­cien­do “sí, vi­ve aquí al la­do, id y qué re­gis­tren su otra ca­sa, que ha­ce po­co se lle­vó co­sas”. Afor­tu­na­da­men­te, no ha­bía na­da, pe­ro se hi­zo un re­gis­tro.

- ¿ Uti­li­zó t u ex l a guer r a que t i ene con­ti­go en esos mo­men­tos?

-Evi­den­te­men­te. Kiko, lo que ha­bía allí eran ca­bles an­ti­guos, cá­ma­ras an­ti­guas, cin­tas de VHS… In­clu­so co­sas an­ti­guas de cuan­do yo ha­cía bo­das y co­mu­nio­nes. Era tan ab­sur­do co­mo eso. Y, des­pués de dos ho­ras de in­ves­ti­ga­ción, vie­ron que no ha­bía na­da. In­clu­so ha­bía un or­de­na­dor con el que tra­ba­ja uno de mis hi­jos que es­tu­dia Be­llas Ar­tes. Pre­gun­ta­ron por ese dis­po­si­ti­vo y ella di­jo que era mío. Los po­li­cías lo re­vi­sa­ron y vie­ron que no ha­bía na­da. Pe­ro se lo po­dían ha­ber lle­va­do.

-Pe­ro tie­ne que ser du­ro que to­da Es­pa­ña se en­te­re de tu se­pa­ra­ción y que des­pués apa­rez­ca la po­li­cía en tu ca­sa.

Has­ta ahí va­le. Ella tam­po­co es que me per­ju­di­ca­se en al­go, pe­ro sí creo que se per­ju­di­có a ella mis­ma y a mis hi­jos.

-¿Por qué?

-Por­que no creo que sea agra­da­ble que es­tén re­vi­san­do tu ca­sa.

-Pe­ro ellos ya es­ta­ban allí.

-Pe­ro no lo iban a ha­cer.

“EL INSPECTOR QUE ME LE­YÓ LOS DE­RE­CHOS ES­TA­BA ENFADADO POR­QUE PEN­SA­BA QUE LE HA­BÍA VACILADO”

Me de­tu­vie­ron cuan­do íba­mos por ca­rre­te­ra ca­mino del AVE. Se nos cru­za­ron dos co­ches de Po­li­cía

No se iba a ha­cer el re­gis­tro de mi an­ti­gua ca­sa y al fi­nal se hi­zo por la ac­ti­tud de mi ex mu­jer

Le di­je­ron que no iban a re­gis­trar. Co­mo ha­bía una or­den ju­di­cial te­nía que ha­ber un agen­te del juz­ga­do que die­se fe de que en­tra­ba­mos en la ca­sa y que nos íba­mos.

-¿Lue­go le di­jis­te lo mal que lo ha­bía he­cho?

-Al día si­guien­te de la de­ten­ción agra­dez­co que no es­tu­vie­se, por­que yo fui muy do­li­do a de­cir “¿De qué vas? ¿Es­to a qué vie­ne?” Pe­ro des­pués he­mos ha­bla­do. Creo que lo me­jor que pue­do ha­cer es, no olvidar, pe­ro sí pa­sar pá­gi­na y, por el bien de mis hi­jos, no me­ter na­da más.

-¿Esa no­che lle­gas­te a ir al ca­la­bo­zo?

-No, ni pa­sé por allí. Pe­ro fue una no­che muy lar­ga por­que, por la ac­ti­tud de mi ex mu­jer, el re­gis­tro en mi ac­tual ca­sa fue de otra ma­ne­ra. Fue a ca­ra de pe­rro, por­que ellos pen­sa­ban que yo ha­bía in­ten­ta­do en­ga­ñar.

-¿Qué re­la­ción tie­nes ac­tual­men­te con tu ex?

-Nos ha­bla­mos por men­sa­jes y por What­sapp. Ella ha­ce tiem­po de­ci­dió que no ha­blá­se­mos, y yo lo en­tien­do. Siem­pre he di­cho que me gus­ta­ría te­ner una re­la­ción cor­dial con ella. Sé que es muy bue­na mu­jer, muy bue­na tía y muy bue­na ma­dre, pe­ro creo que aho­ra mis­mo es im­po­si­ble.

-¿Cuán­do ha­bláis es por temas de los ni­ños?

-Sí, por los ni­ños y por el di­vor­cio, que pa­re­ce que se va a agi­li­zar y que ella quie­re tam­bién lle­gar a un acuer­do.

-Se ha ha­bla­do mu­cho de tu di­vor­cio, pe­ro nun­ca has acla­ra­do las co­sas.

-Se ra­ti­fi­có en un juz­ga­do de mu­tuo acuer­do. Ha­bía fir­ma­das unas cláu­su­las de có­mo iba a ser la di­so­lu­ción de las so­cie­da­des ga­nan­cia­les, pe­ro se re­vo­có por mu­chas men­ti­ras de su abo­ga­da.

-¿Men­ti­ras so­bre qué?

-Bar­ba­ri­da­des. De có­mo era la si­tua­ción eco­nó­mi­ca, fa­mi­liar, y la su­ya par­ti­cu­lar. Ella, más o me­nos, era la In­fan­ta. No sa­bía lo que fir­ma­ba. Y es una mu­jer li­cen­cia­da, que era pro­fe­so­ra y, evi­den­te­men­te, no es ton­ta. He tra­ga­do mu­cho. Por­que a mí se me pue­de acha­car que he si­do mal ma­ri­do o ma­la pa­re­ja, pe­ro mal pa­dre no.

-¿Pe­ro eso lo ha di­cho tu ex mu­jer?

-Cuan­do se lo­gró re­vo­car, hu­bo co­sas que a mí me hi­cie­ron mu­cho da­ño. El tiem­po yo creo que me da­rá la ra­zón. Yo no voy a ha­cer san­gre. No voy a que­jar­me de na­da. Pe­ro sí que sa­bes que ha ha­bi­do fil­tra­cio­nes in­tere­sa­das por par­te de su en­torno, in­clu­so por ella, que a mí me han per­ju­di­ca­do mu­cho.

-Te lo ha pues­to muy di­fí­cil en el te­ma eco­nó­mi­co. Ella que­ría pi­llar lo má­xi­mo po­si­ble, ¿no?

-Ella no es egoís­ta pe­ro yo creo que pen­sa­ba que yo te­nía que pa­gar una mul­ta de al­gu­na ma­ne­ra. Lle­vo sin con­vi­vir con ella año y pi­co. Ra­ti­fi­ca­mos el di­vor­cio en di­ciem­bre y, des­de mu­cho an­tes, he pa­ga­do el 100% de to­do. Hay co­sas que no se me pue­den echar en ca­ra… Co­mo pa­dre, ni una.

-Si aho­ra mis­mo po­sas en una re­vis­ta, ¿le tie­nes que dar par­te del di­ne­ro a ella? Por­que se ha co­men­ta­do que fac­tu­ra­bas a nom­bre de Ma­ría…

-No­so­tros de­ja­mos de con­vi­vir el 2 de oc­tu­bre de 2017. Y des­de que hay una se­pa­ra­ción fí­si­ca ya no hay ga­nan­cia­les. En las pu­bli­ca­cio­nes, he fac­tu­ra­do to­do a mi nom­bre. No tie­ne sen­ti­do que fac­tu­re por otro la­do.

-¿Es una pro­vo­ca­ción que ha­yas de­ci­di­do vi­vir al la­do de tu ex?

-El acuer­do que te­nía­mos era que o yo me que­da­ba con la ca­sa y le com­pen­sa­ba eco­nó­mi­ca­men­te, o ven­de­mos la ca­sa y par­ti­mos. Pe­ro siem­pre ha­blá­ba­mos de vi­vir muy cer­ca, pa­ra es­tar cer­ca de los ni­ños los dos. Cuan­do yo me exi­lio a un pue­blo de Ma­drid, ella du­ran­te un tiem­po me de­cía que te­nía que es­tar más cer­ca pa­ra es­tar más pen­dien­te de mis hi­jos. Ella me lo pe­día. Yo creo que es­toy don­de ten­go que es­tar.

-¡Pe­ro ima­gí­na­te que tu ex se en­cuen­tra con vo­so­tros con lo mal que lo ha pa­sa­do!

-Ni Ma­ría ni yo nos he­mos cru­za­do con ella. Ha pa­sa­do un año y pi­co y creo que hay que dar un po­co de na­tu­ra­li­dad. Creo que, por es­ta ex­po­si­ción pú­bli­ca, mi ex ten­dría que en­ten­der ya.

-¿Tú crees que tu ex va a reha­cer su vi­da?

-Oja­lá. Me gus­ta­ría por­que es bue­na tía y se me­re­ce ser fe­liz. Y con­mi­go no era fe­liz. Lle­vá­ba­mos un tiem­po que no éra­mos fe­li­ces y no ha­bía ca­si re­la­ción.

-Tus hi­jos, ¿có­mo es­tán lle­van­do to­do es­to?

-Nun­ca he te­ni­do du­da de que siem­pre he si­do un re­fe­ren­te pa­ra mis hi­jos y que en al­gu­nos sen­ti­dos les he de­cep­cio­na­do, pe­ro nun­ca he te­ni­do du­da de lo mu­cho que me quie­ren. Aun­que hay al­gu­nas co­sas en las que no me pa­re­ce que han ac­tua­do bien y así se lo he di­cho. Creo que han si­do de­ma­sia­do du­ros con­mi­go.

-¿En qué sen­ti­do?

-Sa­lí de ca­sa un 17 de di­ciem­bre por­que yo, cuan­do me se­pa­ro, vi­vía con mis hi­jos. Y no en­ten­dí que no me fe­li­ci­ta­sen las Na­vi­da­des ni en mi cum­plea­ños. En Fin de Año les lla­mé yo a ellos por te­lé­fono. Me ha cos­ta­do mu­cho ver­les. A es­ta ca­sa só­lo ha ve­ni­do uno de ellos y ha dor­mi­do. Yo pre­pa­ré una ha­bi­ta­ción

“CREO QUE LO ME­JOR QUE PUE­DO HA­CER ES, NO OLVIDAR, PE­RO SÍ PA­SAR PÁ­GI­NA Y, POR EL BIEN DE MIS HI­JOS” Mi di­vor­cio se ra­ti­fi­có de mu­tuo acuer­do, pe­ro se re­vo­có por mu­chas men­ti­ras de la abo­ga­da de mi ex Mi ex pa­re­ce que era co­mo la In­fan­ta, no sa­bía lo que fir­ma­ba... Pe­ro es li­cen­cia­da, no es ton­ta Siem­pre ha­blá­ba­mos de vi­vir cer­ca pa­ra es­tar los dos cer­ca de nues­tros hi­jos. Es­toy don­de ten­go que es­tar Oja­lá reha­ga su vi­da por­que es bue­na tía y se me­re­ce ser fe­liz. Con­mi­go no era fe­liz Siem­pre he si­do un re­fe­ren­te pa­ra mis hi­jos y sé que en al­gu­nos sen­ti­dos les he de­cep­cio­na­do, pe­ro nun­ca he te­ni­do du­da de lo mu­cho que me quie­ren

pa­ra ellos por­que pue­den ve­nir cuan­do quie­ran. No en­tien­do esa ac­ti­tud de de­cir no. Al­guno me ha di­cho que has­ta que él no vea a su ma­dre bien… ¿Y qué voy a ha­cer yo? Me pa­re­ce muy in­jus­to. Yo he po­di­do fa­llar a mi ex, pe­ro a ellos no. Ja­más en la vi­da.

-¿Có­mo es­tás aho­ra mis­mo en “Sál­va­me”? Por­que ha­ce po­co me es­cri­bis­te que era el peor día de tu vi­da y que no po­días más…

-Me sen­tía tan impotente y que na­die me en­ten­día… Y yo de­cía, si no he he­cho na­da… Te di­je por men­sa­je que te­nía la pre­sun­ción de inocen­cia ju­di­cial­men­te pe­ro an­te mis com­pa­ñe­ros no, es­ta­ba juz­ga­do y con­de­na­do. Ade­más, con una con­de­na muy du­ra. Por­que yo ese día no en­ten­día na­da. De­cías que te sen­ta- bas con gen­te as­que­ro­sa, y yo me sen­tía alu­di­do.

-¿Es cier­to que vas a de­man­dar a Lau­ra Fa?

-Sí.

-¿Por qué?

-Por­que a mí me pu­so un pro­ble­ma con to­dos mis com­pa­ñe­ros y con Car­lo­ta. Yo ja­más he ven­di­do a un com­pa­ñe­ro.

-¿Por qué no te creen tus com­pa­ñe­ros?

-Por­que ca­da vez que hay una du­da, re­to­man co­sas pa­sa­das. No es la pri­me­ra vez que han di­cho al­go así, el pri­me­ro fue Jor­di Mar­tín, aun­que lue­go pi­dió per­dón y di­jo que era men­ti­ra. Cuan­do hay una acu­sa­ción so­bre ti y sa­les ab­suel­to, da igual por­que exis­te ese po­so, la des­con­fian­za de mis com­pa­ñe­ros.

-A mí me pue­den de­cir lo que quie­ran de Mi­la o de Ly­dia, que me da igual por­que sé quié­nes son. Ge­ma, Ma­ría Pa­ti­ño y Che­lo, que son ín­ti­mas ami­gas tu­yas, han lle­ga­do a dudar de ti, ¿có­mo se pro­du­ce eso?

-Con Ma­ría Pa­ti­ño nos ha se­pa­ra­do mu­cho mi pa­re­ja ac­tual. Siem­pre le he re­pro­cha­do a Ma­ría y le he pe­di­do que no ha­bla­ra mal de ellas. Se abrió una bre­cha con mis com­pa­ñe­ras. So­bre to­do con Ge­ma, que yo la lla­ma­ba pa­ra cual­quier co­sa. A par­tir de es­to tu­vie­ron cier­ta des­con­fian­za. Con Pa­ti­ño ya lo he arre­gla­do y te­nía más res­pon­sa­bi­li­dad mi ex por co­sas que le ha­bía di­cho, pe­ro yo no lo sa­bía. To­do ha per­ju­di­ca­do.

-¿Quién es­tá a tu la­do de “Sál­va­me”?

-Aho­ra mis­mo na­die. Me acon­se­ja­ron que lo acla­ra­ra con Ma­ría y Ge­ma, pe­ro soy muy or­gu­llo­so y, co­mo con­si­de­ro que no he he­cho na­da, al­gún día se acer­ca­rán.

-Tie­ne que ser du­ro ha­cer 4 ho­ras de pro­gra­ma y no ha­blar­te con na­die.

-Tú me has vis­to que, cuan­do lle­ga pu­bli­ci­dad, me apar­to.

-¿Qué te ha­ce no de­jar el pro­gra­ma? ¿El te­ma eco­nó­mi­co?

-Si yo ten­go la con­cien­cia tran­qui­la de que no he he­cho na­da, se­ría muy in­jus­to que de­ja­se el pro­gra­ma.

Mis hi­jos han si­do de­ma­sia­do du­ros con­mi­go. A es­ta ca­sa só­lo ha ve­ni­do uno de ellos

Gus­ta­vo me in­vi­tó a su ca­sa nueva, don­de char­la­mos lar­go y ten­di­do.

To­man­do un ca­fé en la co­ci­na del pa­pa­raz­zi.

Es­tá tan enamo­ra­do, que en la es­tan­te­ría lu­cen las ini­cia­les de Gus­ta­vo y Ma­ría.

Gus­ta­vo, po­san­do en la co­ci­na de su nueva ca­sa.

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