SWEET CA­LI­FOR­NIA

Al­ba, Sonia y Tamy vuel­ven a la car­ga con “Ori­gen”, un dis­co muy pe­ga­di­zo don­de apues­tan por el es­pa­ñol.

Diez Minutos - - GENTE -

“A las ban­das de chi­cas nos ha­cen tra­ba­jar el do­ble”

En un gru­po es muy com­pli­ca­do con­tro­lar l os egos, pe­ro Al­ba, Sonia y Tamy tie­nen la suer­te de ser ín­ti­mas ami­gas ade­más de com­pa­ñe­ras de es­ce­na­rio. Na­tu­ra­les, di­ver­ti­das, cu­rran­tas y con las ideas muy cla­ras, las tres nos pre­sen­ta­ron “Ori­gen”, el cuar­to tra­ba­jo de Sweet Ca­li­for­nia, un ál­bum con el que sue­ñan po­der to­car al otro la­do del char­co.

-¿Muy ner­vio­sas an­te el lan­za­mien­to del dis­co?

-Al­ba: Sí, so­bre to­do por­que he­mos he­cho un cam­bio muy gran­de, tan­to de es­ti­lo co­mo de idio­ma. Aho­ra nos sen­ti­mos mu­cho más iden­ti­fi­ca­das, pe­ro una siem­pre tie­ne cier­to mie­do.

-Ha­céis mú­si­ca ur­ba­na, pe­ro vues­tras letras son ap­tas pa­ra to­dos los pú­bli­cos.

-Tamy: No­so­tras siem­pre he­mos te­ni­do un pun­to de res­pon­sa­bi­li­dad por­que sa­be­mos que nos si­guen mu­chos pe­ques.

-Sonia: In­ten­ta­mos ser po­si­ti­vas y dar el men­sa­je de que hay que vi­vir la vi­da sin pres­tar aten­ción al qué di­rán. De mu­jer li­bre, que sa­be lu­char por sí mis­ma.

- ¿Cuál es el se­cre­to pa­ra lle­va­ros tan bien?

-A: Yo creo que la cla­ve es el res­pe­to que te­ne­mos unas por las otras. Ca­da una sa­be­mos cuál es nues­tro pun­to fuer­te y lo po­ten­cia­mos.

-T: Al fi­nal so­mos tres chi­cas que so­mos cons­cien­tes de la suer­te que te­ne­mos de vi­vir de la mú­si­ca. Las tres ve­ni­mos de unas fa­mi­lias sú­per hu­mil­des.

-S: Te­ne­mos una per­so­na­li­dad muy di­fe­ren­te, pe­ro eso ha­ce que nos com­ple­men­te­mos me­jor. So­mos muy pe­sa­das, has­ta de gi­ra que­re­mos dor­mir jun­tas en la mis­ma ha­bi­ta­ción.

-Ven­ga, ¿có­mo os de­fi­nís las unas a las otras?

-T: Sonia tie­ne un ca­rác­ter ma­ra­vi­llo­so y es muy re­la­cio­nes pú­bli­cas. Al­ba es una per­so­na que ti­ra mu­cho de no­so­tras en el plano mu­si­cal.

-A: Fal­tas tú Tamy (ri­sas). Ella ha traí­do mu­cho amor al gru­po. Siem­pre nos es­tá achu­chan­do, ha­ce que nos que­ra­mos más.

-El mun­do de la mú­si­ca no es na­da fá­cil. ¿Có­mo ges­tio­náis el es­trés?

-T: Creo que lo que te man­tie­ne cen­tra­da es te­ner cla­ro lo que quie­res, te­ner sue­ños, ob­je­ti­vos… Tam­bién ayu­da te­ner unos pa­dres que te apo­yan en to­do. En es­te mun­do hay que ser hu­mil­de y sa­ber que es un tra­ba­jo muy sa­cri­fi­ca­do.

- S: La cla­ve es nues­tra gen­te, nues­tros se­gui­do­res, ellos nos ti­ran siem­pre pa­ra el sue­lo.

-Sois muy ac­ti­vas en las re­des so­cia­les. ¿Os pen­saís mu­cho lo que subís?

-A: Sí, in­ten­ta­mos ofre­cer una ima­gen na­tu­ral, la idea de que tie­nes que acep­tar­te co­mo eres. Creo que es im­por­tan­te en es­tos tiem­pos que vi­vi­mos.

-T: Aho­ra tam­bién nues­tros con­te­ni­dos son más adul­tos. Ya no te­ne­mos 18 años y nos gus­ta­ría abar­car más pú­bli­co.

-Sois una de las po­cas ban­das de chi­cas que hay en Es­pa­ña. ¿Os ha­béis to­pa­do con el ma­chis­mo?

-T: Siem­pre es­tás en el pun­to de mi­ra, te van a juz­gar más. Pe­ro bueno, es una co­sa con la que hay que con­vi­vir y lu­char.

-S: En cier­ta me­di­da te ha­cen tra­ba­jar el do­ble. Nos lo te­ne­mos que cu­rrar más. Y te ana­li­zan to­do: có­mo te vis­tes, có­mo te ma­qui­llas, lo que cuen­tas…

-A: No­so­tras lo que ha­ce­mos es ro­dear­nos siem­pre de mu­chas mu­je­res, y eso es lo que ha­ce el cam­bio.

“In­ten­ta­mos trans­mi­tir la idea de que tie­nes que acep­tar­te co­mo eres” “Cuan­do es­ta­mos de gi­ra pe­di­mos dor­mir en la mis­ma ha­bi­ta­ción”

-¿Te­néis ami­gos en el mun­do de la mú­si­ca o es di­fí­cil?

-S: Sí, al fi­nal so­mos to­dos com­pa­ñe­ros y te vas en­con­tran­do por el ca­mino. Es muy di­fí­cil que no sur­ja el ca­ri­ño.

-T: Es alu­ci­nan­te tam­bién cuan­do co­no­ces a gen­te a la que ad­mi­ras. Por ejem­plo, el otro día coin­ci­di­mos con Bea­triz Luen­go, una ar­tis­ta que siem­pre ha si­do una in­fluen­cia muy gran­de pa­ra no­so­tras. -¿Có­mo os gus­ta­ría ve­ros den­tro de una dé­ca­da? -A: Yo es­pe­ro que jun­tas. No con­ci­bo es­tar en la mú­si­ca sin ellas. No sa­be­mos si se­gui­re­mos bai­lan­do o to­can­do la gui­ta­rra, pe­ro jun­tas.

Fa­mi­lias muy uni­das -Pe­ro cuán­do no es­táis tra­ba­jan­do, ¿Os lla­máis tam­bién?

-A: Te­ne­mos un día li­bre y en vez de ir­nos ca­da una por nues­tro la­do, que­da­mos pa­ra dar una vuel­ta. So­mos así de pe­sa­das.

-T: Ha­ce­mos via­jes jun­tas, nos va­mos a es­quiar, a la pla­ya…Nos lo pa­sa­mos pi­pa.

-S: Te­ne­mos un gru­po de What­sApp y siem­pre es­tá ar­dien­do (ri­sas).

-Em­pe­zas­teis muy jo­ven­ci­tas, ¿vues­tras fa­mi­lias os apo­ya­ron des­de el prin­ci­pio?

- T: Sí , s i em­pre. Aun­que co­mo en mi fa­mi­lia to­dos son ar­tis­tas, y sa­ben lo di­fí­cil que es es­to, in­sis­tie­ron mu­cho en que me for­ma­ra bien. -Es fá­cil que se te va­ya la ca­be­za en es­te mun­do.

-S: Sí, y pa­ra eso es im­por­tan­te te­ner a los pa­dres al la­do. Yo es­ta­ba es­tu­dian­do mi ca­rre­ra de Pe­rio­dis­mo, pe­ro la mú­si­ca me pu­do. Es ver­dad que lo pa­sa­ron muy mal cuan­do me vi­ne de Sevilla a Ma­drid, pe­ro siem­pre han es­ta­do ahí.

-A: En­tre los míos tam­bién hay mu­cho ar­tis­ta, aun­que ven­go de un mun­do más fla­men­co. Y co­mo lo han vi­vi­do, tam­bién me han pues­to mu­cho los pies en la tie­rra.

-El día de ma­ña­na, si te­néis hi­jos, ¿Os gus­ta­ría que se de­di­ca­ran a es­te mun­do?

-T: ¡Es­pe­ro que no! Mi­ra, si los míos quie­ren es­tu­diar De­re­cho, pues me­jor (ri­sas).

-S: Yo só­lo quie­ro que ha­gan lo que les ha­ga fe­liz. Es ver­dad que sí que in­sis­ti­ría mu­cho en la ne­ce­si­dad de for­mar­se.

Tamy vis­te un jer­sey blan­co de cue­llo vuel­to de Guess, 69 €; shorts de cue­ro de Man­go, 59,99 €, y bo­ti­nes ro­jos de Chie Miha­ra, 334 €. Al­ba lle­va un va­que­ro de Guess, 139 €; ca­mi­se­ta de Man­go, 15,99 €; ca­za­do­ra de pe­lu­che ro­sa de Sa­rah Cho­le, CPV, y bo­ti­nes ne­gros de Pons Quin­ta­na, 265 €. Sonia, con un mi­ni­ves­ti­do de Highly Preppy, 245 €, y za­pa­tos de Pons Quin­ta­na, 215 € .

Tamy, con fal­da ne­gra de cue­ro de BA&SH, 320 €, y jer­sey de lu­rex pla­tea­do de Za­ra, 25,99 €. Al­ba vis­te mi­ni­fal­da y jer­sey ma­rrón de Za­ra, 22,95 € y 25,95 € res­pec­ti­va­men­te. Sonia lle­va unos shorts de cua­dros de Za­ra, 25,95 €, y una su­da­de­ra gris de Guess, 89,90 €.

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