Coor­di­na­ción en la si­lla. Equi­li­brio en los es­tri­bos, sol­tar el cuer­po.

Ecuestre - - DEPORTE -

Con­trol so­bre bra­zos y pier­nas. Apar­te de sen­tir­lo en el tra­se­ro, los bra­zos y pier­nas tam­bién jue­gan un im­por­tan­te pa­pel pa­ra con­se­guir el equi­li­brio per­fec­to. Es­tos en re­la­ción son bas­tan­te lar­gos y, por lo tan­to, al­gu­nos ji­ne­tes tie­nen pro­ble­mas de coor­di­na­ción. Pa­ra so­lu­cio­nar es­te pro­ble­ma, An­to­nia Krupp tam­bién tie­ne unos ejer­ci­cios, que al prin­ci­pio de­be­rías ha­cer con un ayu­dan­te. Ade­más, es con­ve­nien­te em­pe­zar a prac­ti­car­los con los ojos ce­rra­dos, así te pue­des con­cen­trar más y sen­tir me­jor tu asien­to.

Mo­ver las pier­nas en círcu­los y gol­pear las sue­las. El ayu­dan­te co­ge la par­te in­fe­rior de la pier­na y la mue­ve en círcu­lo des­de la ca­de­ra ha­cia atrás. Lue­go re­pi­te el ejer­ci­cio con la otra pier­na. Des­pués el ayu­dan­te sa­cu­de las dos pier­nas, pa­ra lue­go gol­pear la sue­la de tus pies con la pal­ma de su mano. Ve­re­mos que en el ta­lón sen­ti­re­mos un hor­mi­gueo dis­tin­to que en el res­to del pie. És­te es el pun­to de equi­li­brio, y de­be­mos co­lo­car los es­tri­bos a esa al­tu­ra. Es el mo­men­to de en­trar en ellos. Tus pier­nas se sen­ti­rán más lar­gas y suel­tas, en­con­tran­do fá­cil­men­te el equi­li­brio en los es­tri­bos. Im­por­tan­te: el ta­lón de­be que­dar­se amor­ti­guan­do en el pun­to más ba­jo. El ta­lón no de­be es­tar más ba­jo de lo que nos re­sul­te có­mo­do pa­ra man­te­ner fá­cil­men­te el equi­li­brio en los es­tri­bos. Es­te ejer- ci­cio es es­pe­cial­men­te bueno pa­ra ji­ne­tes que tien­den a su­bir las pier­nas.

Mo­ver los bra­zos pa­ra sol­tar los hom­bros. Aho­ra el ayu­dan­te pue­de mo­ver los bra­zos, rea­li­zan­do sua­ves círcu­los en un án­gu­lo de 90 ha­cia atrás. Una mano se co­lo­ca en el co­do y con la otra el ayu­dan­te co­ge tu mano de ma­ne­ra que los de­dos pul­ga­res es­tén jun­tos. Res­pi­ra tran­qui­la y pro­fun­da­men­te por el tó­rax y pon­te rec­to. Es­to suel­ta los hom­bros y los con­du­ce ha­cia atrás. Es un ejer­ci­cio in­tere­san­te pa­ra ji­ne­tes que lle­van los hom­bros ha­cia ade­lan­te y que tien­den a mos­trar una jo­ro­ba.

Ca­ni­cas en lu­gar de hue­sos en las pier­nas. Es­te es otro ejer­ci­cio de ima­gi­na­ción, que es­ti­mu­la la fan­ta­sía y me­jo­ra el asien­to. Ima­gí­na­te que tie­nes ca­ni­cas en tus pier­nas en lu­gar de hue­sos. De­ja que las ca­ni­cas se mue­van des­de de­lan­te ha­cia atrás en el pie y des­de el la­do in­te­rior ha­cia el ex­te­rior. Las pier­nas se vol­ve­rán más re­la­ja­das y los pies ten­drán más equi­li­brio en los es­tri­bos.

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