El Confidencial

El primer gran estudio del FMI sobre la IA alerta de los riesgos sobre los salarios

- Carlos Sánchez

Se trata del primer gran estudio —ver aquí— realizado por el Fondo Monetario Internacio­nal (FMI) sobre las consecuenc­ias de la inteligenc­ia artificial (IA) en relación con el mundo del trabajo. Y la primera conclusión no deja lugar a dudas: ensan‐ chará las desigualda­des, debi‐ do a que a corto plazo castigará los salarios más bajos.

Los economista­s del Fondo lo achacan a que el despliegue de la IA conduce necesariam­ente a aumentos en el rendimient­o del capital, lo que a la postre produce un efecto riqueza que ensanchará la distancia entre capital y trabajo. En concreto, sostiene el FMI, la adopción de la inteligenc­ia artificial puede trasladar los beneficios de las tareas que antes realizaba la mano de obra al capital, “lo que provocaría una reducción de los ingresos laborales”. Según su explicació­n, una me‐ jor adaptación de los salarios más altos a la inteligenc­ia arti‐ ficial conduce a una reasigna‐ ción sectorial que favorece a las rentas elevadas. Y, en con‐ creto, estima que los ingresos de los trabajador­es de bajos in‐ gresos disminuirá­n un 2%, mientras que los aumentos en los sectores más altos serán de casi un 8%.

Esto es así porque los trabaja‐ dores de altos salarios se be‐ nefician más de los rendimien‐ tos del capital, al contrario que los empleados con nóminas medias y bajas, cuyos ingresos dependen en mayor medida del factor trabajo. Según sus cálculos, la proporción de tra‐ bajadores afectados negativa‐ mente en la cima salarial cae desde un 15% a menos del 5% gracias a lo que los autores del estudio denominan comple‐ mentarieda­d con la inteligenc­ia artificial en sus puestos de tra‐ bajo, mientras que, en paralelo, eso conduce a una disminució­n de los ingresos entre quienes tienen salarios menores. Como consecuenc­ia de ello, conclu‐ ye, se produce un aumento de la desigualda­d de los ingresos

laborales.

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Javier Jorrín El Fondo ha mejo‐ rado levemente su previsión de crecimient­o global gracias al empuje de EEUU y la recupera‐ ción mejor de lo esperado de China, pero vuelve a recortar las previsione­s de Europa

Otro de los canales que expli‐ carían el ensanchami­ento de la desigualda­d tiene que ver con la adaptación del empleo a la nueva realidad tecnológic­a. Y lo que asegura el informe es que aquellas tareas que no son desplazabl­es por la inteligenc­ia artificial, normalment­e de ma‐ yor cualificac­ión, son más com‐ plementari­as a la utilizació­n de esta nueva tecnología, lo que es una ventaja respecto de otras profesione­s de menor va‐ lor añadido.

Menos salarios y más empleo El tercer canal de influencia hay que vincularlo a una ganancia de productivi­dad que, en este caso, impulsará la inversión y, en general, el empleo, lo que podría compensar en parte el aumento de la desigualda­d. Es‐ to dependerá, en todo caso, de la intensidad de los avances de la productivi­dad. Es decir, me‐ nos salarios pero, a cambio, más puestos de trabajo. Estos avances se producirán princi‐ palmente en los primeros 10 años de la transición. A pesar del aumento de la desigualda­d salarial, recuerda el FMI, el ni‐ vel de ingresos total aumenta para todos los trabajador­es de la economía, desde el 2% para el conjunto de los trabajador­es de bajos ingresos hasta casi el 14% para los trabajador­es de altos ingresos. Por lo tanto, sie‐ te veces más.

La razón principal, asegura, es que una mayor productivi­dad conduce a una mayor demanda de todos los factores de pro‐ ducción de la economía, lo que genera un aumento de los sala‐ rios. Sin embargo, la desigual‐ dad de los ingresos laborales aumenta porque el incremento es mayor para los trabajador­es más complement­arios a la inte‐ ligencia artificial.

La desigualda­d de los ingresos laborales aumenta porque el in‐ cremento es mayor para los tra‐ bajadores más complement­a‐ rios a la IA

Lo que hicieron los autores del estudio es una simulación mo‐ delizada a partir de los efectos que históricam­ente ha tenido la automatiza­ción de los proce‐ sos productivo­s sobre la parti‐ cipación de los salarios en la ri‐ queza nacional en un país co‐ mo Reino Unido. Y lo que ense‐ ña la historia es que esos pro‐ cesos, como la inteligenc­ia ar‐ tificial, aumentan la demanda de las ocupacione­s que se complement­an mejor con las nuevas tecnología­s, lo que a su vez produce mayores incre‐ mentos de productivi­dad. Según sus estimacion­es, la productivi­dad aumentará 1,5 puntos porcentual­es en prome‐ dio anual de los trabajador­es durante los primeros 10 años después de introducir­se en los centros de trabajo. Este avan‐ ce, reconoce el FMI, se en‐ cuentra en la parte baja de las estimacion­es que han realizado otros estudios sobre su impac‐ to potencial. Inteligenc­ia artificial y tipos de interés

El análisis incorpora una refle‐ xión somera sobre el efecto de la IA en las relaciones entre los países ricos y los emergentes. Y su conclusión es que la ma‐ yor rentabilid­ad de las empre‐ sas que adoptan la inteligenc­ia artificial puede generar una afluencia de capital desde las economías de mercados más pobres hacia las economías avanzadas. Esto podría provo‐ car una reducción de los tipos de interés naturales en las eco‐ nomías ricas y ejercer, en para‐ lelo, una presión a la baja sobre los ingresos del capital. El lla‐ mado tipo de interés natural o de equilibrio puede definirse co‐ mo el tipo de interés real (des‐ contada la inflación) que preva‐ lece cuando la actividad econó‐ mica se sitúa en su nivel poten‐ cial (nivel estimado de produc‐ ción cuando todos los recursos se emplean a plena capacidad) y la inflación, igualmente, se mantiene estable en torno al 2%.

Según el FMI, las economías avanzadas están más expues‐ tas, pero también en mejor po‐ sición para aprovechar la tec‐ nología

Según el FMI, por último, las economías avanzadas están más expuestas, pero también en mejor posición para aprove‐ char esta tecnología, que la mayoría de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Esta dinámica su‐ giere una posible ampliación de la brecha digital y la disparidad de ingresos global.

Las mujeres y los trabajador­es con un alto nivel educativo es‐ tán sistemátic­amente más ex‐ puestos a la IA, pero también tienen más probabilid­ades de beneficiar­se de ella; Los traba‐ jadores de mayor edad pueden tener más probabilid­ades de te‐ ner dificultad­es durante esta transición tecnológic­a. Esto es así porque las personas con educación universita­ria y las más jóvenes acceden más fá‐ cilmente a empleos de alta complement­ariedad.

Las simulacion­es de modelos sugieren que con una fuerte complement­ariedad, los traba‐ jadores con salarios altos po‐ drían experiment­ar un “incre‐ mento desproporc­ionado” en sus ingresos, "intensific­ando así la desigualda­d de los ingre‐ sos laborales", sostiene el es‐ tudio.

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