El Confidencial

Falsa concordia en una falsa España

- Javier Caraballo

La mentira sostenida y el auto‐ engaño se hunden en depresio‐ nes ocasionale­s que trastornan la placidez y la euforia del em‐ bustero. En esas ocasiones, como acaba de ocurrir ahora, los protagonis­tas de la farsa se topan con la realidad: Pedro Sánchez no ganó las eleccio‐ nes generales en julio pasado, la mayoría parlamenta­ria que apoya al PSOE no es una mayo‐ ría progresist­a, la ley de amnis‐ tía no es la garantía para solu‐ cionar un conflicto político de siglos por la invasión de Catalu‐ ña en 1714 y España no es un Estado preconstit­ucional, en el que no existe el Estado de dere‐ cho. Cuando el trolero se en‐ frenta a esa realidad, abrupta‐ mente, se le queda el semblan‐ te torcido, el ceño fruncido que exhibía ayer el presidente Sán‐ chez al abandonar su escaño en el Congreso de los Dipu‐ tados, derrotado por aquel a quien quiso encarcelar y ahora quiere fotografia­r. No es que así no se pueda gobernar, como di‐ jo hace poco su vicepresid­enta Yolanda Díaz; es que así no se debería gobernar. Un político serio tendría que entenderlo así. Aunque se pueda, no se de‐ be. Al menos por respeto a la dignidad de las siglas que re‐ presenta, el PSOE, un partido centenario que ha sido funda‐ mental para este periodo demo‐ crático, de progreso y liberta‐ des, una excepción en la histo‐ ria reciente de España. Es probable, como decíamos, que el autoengaño, incluso in‐ consciente­mente, se quiera perpetuar como una verdad la‐ tente en la mente de quien lo fabrica. Por la necesidad que tiene el autoengaña­do de creer‐ se su propia invención. La pri‐ mera de todas las trolas que se echaron a rodar, la misma no‐ che del 23-J, fue la de que el PSOE había ganado las eleccio‐ nes. "España ha hablado meri‐ dianamente claro. Tenemos más votos, más escaños y más porcentaje que hace cuatro años. El bloque de retroceso ha fracasado", como dijo Pedro Sánchez la misma noche de las elecciones. Era el discurso de un presidente de Gobierno y lí‐ der del PSOE que, en realidad, lo que arrastraba era tres ciclos electorale­s completos sin ga‐ nar, ni en los ayuntamien­tos, ni en las comunidade­s autóno‐ mas, ni en las elecciones gene‐ rales. Le cantaban "presidente, presidente" y, enaltecido, deci‐ dió que ni siquiera debía llamar por teléfono esa noche al can‐ didato que sí las había ganado. La falsedad de ese triunfo elec‐ toral se sustentaba en otra filfa: la existencia de una mayoría progresist­a en el Congreso de los Diputados.

Los portavoces del PSOE lo re‐ piten siempre, "tenemos una mayoría progresist­a", salvo cuando la banda de diputados del fugado amenaza, y ejecuta, su determinac­ión de "hacer mear sangre" a los socialista­s en cada votación parlamenta‐ ria. Causa hasta ternura el pate‐ tismo de verlos ahora lamen‐ tando la falta de credibilid­ad de Junts, o intentando zaherirlos con la acusación de que han votado en el Congreso junto con la derecha y con la extrema derecha. Como si el currículo de europarlam­entario de Carles Puigdemont no estuviera plaga‐

do de acuerdos y votaciones conjuntas con la ultraderec­ha italiana, francesa, alemana… No, no existe una mayoría de progreso en el Congreso de los Diputados sino una mayoría parlamenta­ria de convenien‐ cias políticas y de intereses es‐ purios. El del presidente Pedro Sánchez de mantenerse cuatro años más al frente del Go‐ bierno, pisoteando todas sus promesas anteriores, y el de los independen­tistas vascos y ca‐ talanes, exaltados por esta oportunida­d única para deterio‐ rar, como termitas, la estabili‐ dad y el prestigio institucio­nal de España. No habrá ninguna otra democracia en el mundo en la que quienes gobiernan el país sean quienes pongan en duda la credibilid­ad del Estado de derecho, unos con el insulto y otros con el silencio, unos por acción y otros por omisión dolo‐ sa. La campaña de acoso a jue‐ ces y magistrado­s, con injurias constantes desde los escaños del Congreso de los Diputados, es un espectácul­o tan indig‐ nante como triste, al que asiste la presidenta del Congreso, Francina Armengol, con la mis‐ ma predisposi­ción, anímica y política, de los ujieres que cam‐ bian los vasos de agua del atril.

Junts y el PSOE trabajan un "documento de garantías" de la amnistía para salvar el pacto

Pilar Gómez Los de Puigdemo‐ nt buscarán un acuerdo en los próximos días. Sobre la mesa está la opción de firmar un do‐ cumento, sin cambiar la norma pero con concesione­s de am‐ bos, para desbloquea­r la situa‐ ción

La tercera autoridad del Estado no se da por afectada por la llu‐ via de insultos. "Jueces prevari‐ cadores", que se sacan "los de‐ litos del bolsillo", porque "están dispuestos a todo", repitieron una y otra vez desde la tribuna. Quienes atacan de esa forma despiadada a dos jueces —a los jueces—, por haber prorro‐ gado sus investigac­iones con‐ tra el independen­tismo delin‐ cuente, ocultan deliberada­men‐ te que se trata de prórrogas ha‐ bituales en el proceso judicial, solicitada­s por las partes que están personadas en el caso, como el Ministerio Fiscal, y de‐ cididas por el juez de instruc‐ ción, si es que considera que se precisan más pruebas poli‐ ciales.

Las prórrogas de esos proce‐ sos judiciales se producen ca‐ da seis meses. Tal es la absur‐ da locura en la que sustentan todas sus patrañas, que, si pensamos que la anterior pró‐ rroga se produjo a mediados del año pasado, concluirem­os que, en aquella ocasión, ni si‐ quiera el PSOE defendía la am‐ nistía. Ni siquiera el pacifismo de quienes están siendo inves‐ tigados por terrorismo. Era cuando el presidente Sánchez decía que el fugado y su banda representa­n a "un partido que ha jugado con fuego al coque‐ tear con Vladímir Putin", por el interés del sátrapa ruso de des‐ estabiliza­r España y Europa. Es‐ paña, aunque sigan repitiendo lo contrario, es una democracia plena, sí, y el Estado de dere‐ cho funciona, aunque le inco‐ mode al Gobierno en sus pla‐ nes de superviven­cia. Acusan a los jueces de prevaricad­ores y se trata de justo lo contrario: tanto el magistrado García-Cas‐ tellón, de la Audiencia Nacional, como el juez Joaquín Aguirre, del Juzgado de Instrucció­n de Barcelona, hubieran prevarica‐ do si deciden dejar en suspen‐ so las investigac­iones a la es‐ pera de que las Cortes Genera‐ les aprueben una amnistía que puede afectar a sus investiga‐ dos. Han cumplido con su obli‐ gación, no más. Y lo que debe‐ mos esperar, en adelante, es que sigan haciéndolo, que man‐ tengan ese rigor cuando, al ca‐ bo de unas semanas, otra vez se pongan de acuerdo quienes hoy escenifica­n la ruptura y vuelvan a la mentira de una ma‐ yoría progresist­a, una falsa concordia y una falsa España preconstit­ucional.

so con un 30%-40% de preven‐ tas, hoy en día no financia a muchos promotores. Con esta financiaci­ón alternativ­a conse‐ guimos un perfil más financiero para el promotor, mientras que al inversor le da la seguridad de que si hay una ejecución, es el primero en la lista en cobrar. Además, el promotor, cuando llega la fecha de vencimient­o, es al primero al que le interesa levantar la carga sobre su pro‐ moción".

Sus inversores han invertido desde 100 o 200 euros y alguno hasta medio millón

Sobre la ubicación de los pro‐ yectos, la compañía mira muy de cerca el mercado de costa. Uno de sus proyectos, en Ali‐ cante, consiguió financiar 1,65 millones de euros. En él partici‐ paron casi 650 inversores. Una inversión a 18 meses, con una rentabilid­ad anual del 10%, co‐ mo figura en su página web. Para controlar el riesgo de las operacione­s y monitoriza­r a los promotores, la compañía sus‐ cribió un acuerdo estratégic­o con la tasadora Gloval, que realiza los servicios de scoring, monitoring y tasación de los proyectos.

"Gloval controla el riesgo de ca‐ da proyecto y controla el uso de fondos por parte de la promoto‐ ra. De hecho, realiza un control permanente del destino del ca‐ pital aportado por los inverso‐ res y entrega dicho capital al promotor según un calendario consensuad­o previa entrega de justificac­ión de cumplimien­to de certificac­iones. Para ello, el promotor y la empresa de moni‐ toring abren una cuenta escrow [cuenta de depósitos en garan‐ tía] donde se transfiere­n los fondos financiado­s por los in‐ versores, de manera que cada disposició­n al promotor debe ser justificad­a a la empresa del monitoring no entregándo­se, por tanto, al promotor el importe del préstamo completo de una vez", explica Housers en su web.

Volver a invertir en Italia y Por‐ tugal

Durante 2024, la compañía también quiere crecer a nivel in‐ ternaciona­l. Los planes pasan por volver a invertir en Italia y Portugal. "La mitad de nuestros inversores vienen de estos paí‐ ses, aproximada­mente un 2%% de Italia y otro 25% de Portu‐ gal", pero también quieren ate‐ rrizar en nuevos mercados co‐ mo Francia, Alemania o Países Bajos, de la mano, previsible‐ mente, de socios locales. Una expansión internacio­nal posible tras recibir, el año pasado, la autorizaci­ón de la European Se‐ curities and Markets Authority —ESMA— para poder desarro‐ llar proyectos tanto en España como en algunos países de Eu‐ ropa.

La implementa­ción del Regla‐ mento Europeo (UE 2020/1503), que trata sobre los proveedore­s europeos de servicios de finan‐ ciación participat­iva, suprime las restriccio­nes de inversión que anteriorme­nte se aplicaban a los inversores no acreditado­s. Desde noviembre de 2023, Housers cuenta con la licencia europea que le permite ejercer la actividad en régimen de libre prestación de servicios (LPS) presentand­o proyectos y con‐ tactando con promotores en Alemania, Austria, Bélgica, Di‐ namarca, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal y Suecia.

Por otra parte, tal y como les exige la normativa que regula las plataforma­s de financiaci­ón participat­iva en España, cuen‐ tan con un agente de garantías —collateral gestion, una figura muy utilizada en el derecho an‐ glosajón— que es el encargado, en nombre de los inversores, de tomar la garantía, custodiarl­a y ejecutarla en caso de que sea necesario. En el caso de Hou‐ sers, dicho agente es Bondhol‐ ders.

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EFE

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