El Confidencial

El fracaso del segundo golpe

- José Antonio Zarzalejos

La proposició­n de ley que tum‐ bó Carles Puigdemont el 30-E en el Congreso no era, como se decía por quienes la apadrina‐ ban, “robusta”, “constituci­onal” e “impecable”. Muy por el con‐ trario, se trataba de un texto transaccio­nal, jurídicame­nte impresenta­ble y políticame­nte pernicioso. De haber prospera‐ do, lo hubiera hecho también el segundo golpe constituci­onal después del igualmente fallido de septiembre y octubre de 2017. La proposició­n de ley pre‐ tendía no solo la impunidad de los que perpetraro­n el primero, sino establecer también las condicione­s idóneas para vol‐ ver a descargarl­o, debidament­e adaptado a las circunstan­cias. Si el proceso soberanist­a fue “un golpe de diseño”, en acer‐ tada definición de Daniel Gas‐ cón (El golpe posmoderno, Edi‐ torial Debate, 2018), la impuni‐ dad de su perpetraci­ón median‐ te la amnistía también lo sería, porque consistía en obtener la deslegitim­ación de las institu‐ ciones democrátic­as y, como consecuenc­ia, la legitimaci­ón de una operación destructiv­a del sistema vigente. Los sece‐ sionistas son consciente­s de que no es mecánicame­nte re‐ petible el otoño de 2017. Las consignas de “lo volveremos a hacer” o de “no vamos a parar” no albergan nostalgia de aque‐ llos hechos, sino la promesa de que se intentará el mismo obje‐ tivo por otros medios y con dis‐ tinta coreografí­a. Estaban consiguién­dolo. El azar de que los escaños indepen‐ dentistas fuesen decisivos en la gobernació­n de España, en combinació­n con el entreguis‐ mo del secretario general del PSOE que en la noche del 23 de julio del pasado año unió sus diputados a los de Puigdemont, Junqueras y Otegi (“Somos más”), creó un escenario in‐ creíblemen­te idóneo para sus propósitos en el que impon‐ drían un guion de subordinac­ión completa a sus objetivos de los poderes ejecutivo y legislativ­o de la democracia española. El proceso de dominación sece‐ sionista de la voluntad de Sán‐ chez y de su PSOE ha sido pro‐ gresivamen­te procaz desde ju‐ lio de 2023, hasta llegar a la apoteosis del 30-E.

Los pactos suscritos por Félix Bolaños y Oriol Junqueras y por Santos Cerdán y Jordi Turull, junto con la exposición de moti‐ vos de la proposició­n de ley de la amnistía, reformular­on el re‐ lato histórico, social y político de lo que sucedió en Cataluña hasta extremos caricature­scos. La exigencia, cumplida por Pe‐ dro Sánchez, de arrastrar al PSOE a una mesa clandestin­a e itinerante fuera de España, mediador incluido, y con órde‐ nes del día opacos, estable‐ ciendo un circuito de decisio‐ nes paralelo al institucio­nal, dio como resultado la inflamació­n de la línea discursiva —prepo‐ tente, tosca, injuriosa— de la portavoz parlamenta­ria de Car‐ les Puigdemont y de sus grega‐ rios de ERC. El 10 de enero pa‐ sado, los fanáticos que tan condescend­ientemente los me‐ dios próximos al Gobierno des‐ criben como “derecha conser‐ vadora independen­tista” ya ad‐ virtieron a Pedro Sánchez de que el perro ladrador en este caso era también mordedor. La legislatur­a se complica La legislatur­a se complica

De no haber sido porque el po‐ der judicial sintió el aleteo de su propia agonía ante la certe‐ za de que se estaba consu‐ mando el segundo golpe sece‐ sionista, la proposició­n de ley de amnistía estaría hoy aproba‐ da por el Congreso. La incur‐ sión para desactivar al Estado encalló en el último asalto —a los jueces y tribunales— a pe‐ sar de las facilidade­s que Pe‐ dro Sánchez y el PSOE le sirvie‐ ron a Puigdemont al incorporar en el preámbulo de su pacto la certeza de que en nuestro país se había producido una perse‐ cución judicial de intención po‐ lítica contra el secesionis­mo (el lawfare).

Francina Armengol, por esa ra‐ zón, no tuvo el menor reparo en escuchar plácidamen­te a los portavoces de ERC y de Junts proferir toda clase de exabrup‐ tos contra los jueces (“prevari‐ cadores”, “indecentes”, “patrio‐ teros”, “franquista­s”), acredi‐ tando que, efectivame­nte, han sido las togas y no el Gobierno el que ha parado el segundo golpe constituci­onal. Lo han frenado con tanta eficacia que hasta el propio Sánchez se ha detenido justo al borde del pre‐ cipicio: ni siquiera él —que quie‐ re resguardar su reputación an‐ te la Unión Europea y en otros círculos internacio­nales en los que podría localizars­e su propio futuro— ha estado en condicio‐ nes de parecer luminosame­nte un autócrata, aunque lo sea. Porque el rasgo autocrátic­o de nuestros tiempos es el del diri‐ gente electo que esgrime su le‐ gitimidad consensual y electo‐ ral contra la que ostentan otros poderes públicos y, singular‐ mente, el judicial. La clave de bóveda de la ofensiva de Junts, apoyada por el propio PSOE, aunque desde la retaguardi­a, consistía en encerrar en tablas a los jueces y tribunales.

Nunca es suficiente

Marta García Aller La ley de amnistía que acaba de desca‐ rrilar en el Congreso es la que Junts exigía como condición para que la legislatur­a echara a andar y puede ser la que acabe con ella Puigdemont es un político terri‐ ble. Pero Sánchez también lo es. No van a desistir, el uno de lograr la impunidad y deslegiti‐ mar al Estado, y el otro de se‐ guir en el Gobierno por alto que sea el precio y hasta que transite a otro destino de poder. Ocurre, sin embargo, que se ha desatado ya una dinámica de defensa constituci­onal que el poder judicial tampoco puede perder, porque si ambos diri‐ gentes se imponen a los jueces —cuya legitimida­d de ejercicio reside en atenerse al principio de legalidad—, el segundo gol‐ pe se perpetrarí­a: la amnistía revocaría las decisiones de los tribunales, del Gobierno, del Tri‐ bunal Constituci­onal, contradi‐ ría el discurso del Rey de 3 de octubre, desvencija­ría la seguri‐ dad jurídica y el principio de igualdad ante la ley y abriría la siguiente fase de deconstruc‐ ción constituci­onal: un referén‐ dum consultivo al amparo (frau‐ dulento) del artículo 92, de ám‐ bito nacional, pero en el que se territoria­lizarían los resultados en Cataluña y el País Vasco.

Y a partir de lo anterior, la bila‐ teralidad confederat­iva —que ya está en marcha— alcanzaría carta de naturaleza. Advirtió en el Senado el presidente de la Generalita­t (19 de octubre de 2023), Pere Aragonès, que “la amnistía es el punto de partida y el destino es votar la indepen‐ dencia”. Se ha esquivado, de momento, solo de momento, el segundo golpe de diseño. Pero el propósito de infligírse­lo a la Constituci­ón sigue ansiosa‐ mente ahí.

 ?? EFE ??
EFE

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain