El Confidencial

La pertinaz sequía, la pertinaz dejadez política

- Josep Martí Blanch

Cataluña decretó ayer la emer‐ gencia por sequía, que afecta a un total de seis millones de ha‐ bitantes, del total de ocho con los que cuenta la comunidad. Tres años llevamos los catala‐ nes mirando al cielo. En otros tiempos, procesiona­rían desde hace meses todos los santos y se escucharía­n a todas horas rezos y plegarias en cualquier rincón. Todavía en 2008, el en‐ tonces consejero de Medio Am‐ biente de la Generalita­t, el iz‐ quierdista Francesc Baltasar, peregrinó a Montserrat para pe‐ dir lluvia a la Virgen en uno de los episodios más grotescos protagoniz­ados por el tripartito que gobernaba entonces. Re‐ sultaba ridículo no porque un consejero se encomendas­e al entorno más cercano del altísi‐ mo, sino más bien porque ese hombre, como buen descreído, no profesaba fe alguna. Han pasado 16 años desde en‐ tonces. Como Cataluña no se ha movido de su posición en el mapa, las condicione­s climáti‐ cas siguen siendo las mismas que entonces. Cuando aquel episodio de sequía finalizó, lo único que podía darse por cier‐ to es que más pronto que tarde llegaría otro. Caprichos de la cuenca mediterrán­ea. Es más, por aquellos años los tambores que anunciaban episodios más recurrente­s e intensos de esca‐ sez de lluvias vinculados al cambio climático ya se hacían escuchar con fuerza y la Admi‐ nistración parecía creérselos. Pero la sequía es como el ham‐ bre. Uno solo se acuerda de ella cuando tiene el estómago va‐ cío. Así que Cataluña caminó decidida hacia el legendario proceso de independen­cia. De tal suerte que todo lo que no fuera eso no tenía prioridad al‐ guna y podía acumular polvo en el cajón del olvido. De añadido, la Agencia Catalana del Agua entró en quiebra técnica. La mala gestión se vio agravada por los recortes impuestos por Bruselas por la doble crisis económica, financiera y del eu‐ ro. La tormenta perfecta, aun‐ que sin agua.

El ejemplo catalán, exportable a casi cualquier lugar donde la escasez de agua sea un proble‐ ma recurrente, demuestra que es incompleto referirse a la per‐ tinaz sequía, utilizando la termi‐ nología que universali­zó en su día el NO-DO, sin añadirle una coletilla referida a la también pertinaz dejadez política que agrava sus consecuenc­ias.

"Todo el mundo debería ver es‐ to": crónica desde la zona cero de la sequía en Cataluña

Jose Luis Gallego El embalse de Sau, que abastece de agua potable a la gran Área Metropo‐ litana de Barcelona (3,3 millo‐ nes de habitantes) se encuen‐ tra al 4% de su capacidad. Sus imágenes reflejan la situación de emergencia que vive Catalu‐ ña

La Generalita­t de Cataluña, aunque su actuación no difiera del resto de territorio­s de Espa‐ ña, no ha sido nada diligente en esta cuestión. Y no lo ha sido porque el rédito político de las inversione­s en infraestru­cturas hidráulica­s solo se alcanza en el largo plazo, exige tomar deci‐ siones que provocan contesta‐ ción social en algunos territo‐

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