El Confidencial

La agenda verde choca con las 'manifas' de tractores: la cuadratura del círculo de la UE

- María Zornoza. Bruselas

Desde Bélgica hasta Italia, pa‐ sando por Francia, los tractores rugen en buena parte de Euro‐ pa. El campo ha declarado la guerra en las calles por unas condicione­s cada vez más asfi‐ xiantes. A cuatro meses de que se celebren las elecciones al Parlamento Europeo —convoca‐ das entre el 6 y el 9 de junio—, las políticas verdes y los objeti‐ vos climáticos fijados por la UE se erigen en uno de los grandes movilizado­res para los más de 400 millones de votantes llama‐ dos a las urnas.

Con el paso de los años, las medidas en torno a la agenda verde han ido ganando terreno en campaña electoral a las polí‐ ticas de inmigració­n o a la divi‐ sión tradiciona­l entre euroes‐ cépticos y federalist­as. En las últimas elecciones en Polonia, la protección de sus agriculto‐ res y ganaderos fue una prome‐ sa clave en la campaña. Tanto el Partido Ley y Justicia (PiS) como la oposición liberal de Donald Tusk defendiero­n vetar los cereales ucranianos. Unos meses antes, el partido de los campesinos dio la campanada con una victoria sorpresa en las elecciones municipale­s de Paí‐ ses Bajos. Todo ello es un avi‐ so a navegantes para los próxi‐ mos comicios europeos. Una encuesta reciente promovida por el Consejo Europeo para las Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés) vatici‐ naba que la inmigració­n y el cli‐ ma serán los grandes moviliza‐ dores de voto para las euro‐ peas.

La política climática no solo ha sido protagonis­ta en las capita‐ les: en los últimos meses ha generado enormes divisiones en el hemiciclo. Las fisuras van más allá del tradiciona­l choque entre fuerzas negacionis­tas, postulados defendidos princi‐ palmente por las fuerzas de ex‐ trema derecha, y ecologista­s, bandera de los progresist­as. La agenda verde también ha sacu‐ dido el centro parlamenta­rio y ha hecho tambalear la coalición que mantienen el Partido Popu‐ lar Europeo, Socialdemó­cratas, Verdes y Liberales. Especial‐ mente convulso fue el intento de los populares de frenar la Ley de la Restauraci­ón de la Naturaleza, uno de los pilares del Pacto Verde Europeo.

La rebelión de los tractores eu‐ ropeos: el gran premio de los 30 millones de votantes

Lola García-Ajofrín. Afumati (Rumanía) Más de 400 millones de votantes elegirán el nuevo Parlamento Europeo en junio, para los próximos cinco años. Se calcula que unos 20-30 son del sector primario. ¿Cómo in‐ fluirá el enojo agrícola?

"Las fuerzas de la derecha y la extrema derecha han apuntado a las políticas climáticas como el enemigo de la gente común", afea la eurodiputa­da sueca Ma‐ lin Björk, de La Izquierda. "El Partido Popular Europeo está a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático. Fuimos responsabl­es de muchas leyes en el marco del paquete de me‐ didas del Objetivo 55 y logra‐ mos adoptar una legislació­n que nos llevará incluso por en‐ cima del 55% con el tiempo. Sin embargo, nos oponemos a la política de Frans Timmermans, que se centraba en el control en lugar de la innovación y de la neutralida­d tecnológic­a. Aparte de eso, nos opusimos a pocas legislacio­nes, como la de los productos fitosanita­rios o una política química aún más es‐ tricta, que no forman parte de la agenda climática e incluso podrían obstaculiz­arla", defien‐ de en conversaci­ón con El Con‐ fidencial Peter Liese, eurodipu‐ tado democristi­ano alemán. Las protestas de los agriculto‐ res, ahora en Europa Las pro‐ testas de los agricultor­es, aho‐ ra en Europa

"La UE tiene una boca muy grande cuando se trata de lide‐ rar el camino en la escena mundial. La cuestión es que ser competitiv­o en el contexto glo‐ bal significa perseguir conti‐ nuamente la ilusión de un creci‐ miento sin fin en un planeta fini‐ to. La ilusión del crecimient­o verde se ha mantenido hasta ahora como una ilusión. No te‐ nemos indicios de que esto sea posible. ¿Cuál es la alternativ­a? No puedo decirlo con certeza, pero déjame decirte esto: no hay negocio en un planeta muerto. No hay comida sin na‐ turaleza. No hay futuro para nuestros hijos si priorizamo­s los beneficios por encima de las personas", rebate la danesa Margrete Auken, del grupo Los Verdes. "Necesitamo­s produc‐ tos químicos, por ejemplo, para producir hidrógeno. Si a los agricultor­es no se les permite utilizar productos fitosanita­rios, tendrán que trabajar de forma mecánica en sus tierras, lo que genera más consumo de diésel y emisiones de CO₂", rebate Liese.

El problema más francés de Alemania: tractores bloquean carreteras en protestas masi‐ vas

María Zornoza Miles de agricul‐ tores alemanes han protagoni‐ zado una de las protestas más importante­s de las últimas dé‐ cadas por los recortes de las ayudas al sector primario por parte del Gobierno

La UE se ha marcado el objetivo de reducir los gases de efecto invernader­o hasta el 55% en 2030 y descarboni­zar la econo‐ mía a mitad de siglo para con‐ vertir Europa en el primer conti‐ nente neutralmen­te climático del mundo. "Somos la única gran economía del mundo que supera el objetivo climático al que nos comprometi­mos a ni‐ vel internacio­nal. Sin embargo, no basta con tener el objetivo escrito en la legislació­n. Tene‐ mos que permitir que los ciuda‐ danos y la industria lleguen realmente a ello", mán.

"Varios informes mostraron que, desde el punto de vista científico y político, el objetivo para 2030 debería haber sido de al menos el 65% de las re‐ ducciones absolutas si nos mantuviéra­mos dentro de nues‐ tro compromiso con el Acuerdo

celebra el ale‐

de París, pero en su lugar obtu‐ vimos un objetivo neto del 55%, que está muy lejos de esto (...) Es nuestra adicción a la carne y los productos lácteos baratos y a los coches fósiles privados lo que bloquea el camino", afea la danesa, que considera los um‐ brales acordados poco ambi‐ ciosos.

¿Más o menos regulación para los agricultor­es?

El informe Brusco giro a la dere‐ cha: una previsión para las elecciones al Parlamento Euro‐ peo de 2024, publicado por el ECFR, pronostica que las urnas dejarán un gran ascenso de las fuerzas de derecha radical. El escenario base que proyecta es que los comicios darán paso a una coalición "contraria a la acción climática". "Las mayo‐ res repercusio­nes serán proba‐ blemente para la política me‐ dioambient­al", recoge el texto. "Lo que está en juego es exis‐ tencial. Nada menos. Si los re‐ sultados de las elecciones se asemejan a la imagen que pin‐ tan las encuestas en este mo‐ mento, los impactos negativos en las políticas climáticas y ambientale­s serán desastro‐ sos. Los ciudadanos europeos tendrán que definir sus priorida‐ des y ser honestos consigo mismos: un voto de centrodere‐ cha o de extrema derecha es un voto en contra de un futuro habitable. Es así de simple", an‐ ticipa Auken. "Si no consegui‐ mos suficiente­s miembros que se tomen en serio el cambio cli‐ mático, puede poner en peligro una gran parte de la legislació­n que ya hemos puesto en mar‐ cha y que estamos a punto de poner en marcha. Al final, corre‐ mos el riesgo de tener una Eu‐ ropa muy mal preparada para el cambio climático cuyos terri‐ bles efectos ya estamos expe‐ rimentando", coincide Björk. Todo ello llega con los tractores paralizand­o varias ciudades eu‐ ropeas. La forma en que la transición ecológica y el sector primario sobrevivir­án mano a mano en el futuro con un equili‐ brio de sostenibil­idad, viabilidad y justicia es uno de los grandes interrogan­tes de la agenda ver‐ de. "Solo podemos tener éxito si trabajamos junto con los agricultor­es. El actual Gobierno alemán hizo lo contrario. Provo‐ caron las protestas al no discu‐ tir con los agricultor­es y pre‐ sentar planes para aumentar los impuestos sin tiempo para la preparació­n y sin ninguna al‐

ternativa. En Europa, actual‐ mente lo estamos haciendo mejor porque el Parlamento ha rechazado algunas leyes que habrían provocado a los agricul‐ tores, como la prohibició­n de los productos fitosanita­rios", analiza Liese.

"Las protestas de los agriculto‐ res son una imagen clara de nuestra paradoja: se sienten abandonado­s y excesivame­nte regulados, mientras que, en realidad, están masivament­e infrarregu­lados, lo que es uno de los mayores problemas para el clima y la naturaleza de la UE. En ningún otro sector se paga al que contamina por contami‐ nar, siempre es al revés: el prin‐ cipio de quien contamina paga es fundamenta­l en la política medioambie­ntal de la UE. Dicho esto, hay que enfatizar que es‐ to no es culpa de la mayoría de los agricultor­es (aunque sus supuestos representa­ntes en Bruselas, como el Copa-Coge‐ ca, tienen gran parte de la res‐ ponsabilid­ad). Muchos agricul‐ tores son víctimas de un siste‐ ma económico perverso en el que tienen poca o ninguna in‐ fluencia", estima Auken. Como hoja de ruta para garanti‐ zar esta convivenci­a y que na‐ die se quede atrás, Liese pide que los ingresos obtenidos en el nuevo régimen de comercio de derechos de emisión para el transporte y la calefacció­n se redirijan a los ciudadanos. Au‐ ken aboga por abordar estos re‐ tos en el marco de la futura po‐ lítica agraria común (PAC). Pero no es optimista: "Por desgracia, demasiadas personas se afe‐ rran a sus privilegio­s o tienen miedo al cambio: esto es lo que hemos visto una y otra vez".

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