El Confidencial

Galicia: unas elecciones muy poco inciertas

- Antonio Casado

Arranca la campaña de las elecciones gallegas. Con me‐ nos incertidum­bre de la sugeri‐ da en los estados de opinión creados a escala nacional en los circuitos políticos y mediáti‐ cos. Bastaría echar un vistazo a la precedente facturació­n elec‐ toral de los contendien­tes prin‐ cipales. Básicament­e, autonó‐ micas de 2020 y generales de 2023.

Y un rasgo propio del electora‐ do en esta Comunidad Autóno‐ ma es que, más allá de las in‐ terpretaci­ones interesada­s so‐ bre los recientes acontecimi­en‐ tos nacionales, el electorado gallego nunca ha sido sensible a los bandazos.

Tal vez el impacto de la imprevi‐ sible Democracia Orensana en una de las cuatro circunscri­p‐ ciones podría alterar, aunque no decisivame­nte, el tablero. Po‐ dría entrar como mucho con un diputado y no modificarí­a el he‐ cho de que la pugna seguirá re‐ ducida a solo tres actores: PP, BNG y PSOE.

No hay razones objetivas se‐ rias, salvo las que aporta Teza‐ nos (CIS) para alterar la rela‐ ción de fuerzas entre las tres, con una previsible repetición de la mayoría absoluta del PP y un eventual trasvase de votos en‐ tre BNG y PSOE, que no modifi‐ caría este persistent­e statu quo de la política gallega.

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Ana Rodríguez Este barómetro recoge la intención de voto de los ciudadanos justo antes de la negociació­n del Gobierno con Junts para salvar los de‐ cretos ley y del desplante de Podemos, que hizo caer la re‐ forma del subsidio de desem‐ pleo

El umbral de acceso al Parla‐ mento (5%) y la endémica divi‐ sión de la izquierda, nacionalis‐ ta (BNG) y no nacionalis­ta (PSOE, Sumar y Podemos en esta ocasión) juegan a favor de una Galicia con más de lo mis‐ mo a partir del recuento del do‐ mingo 18 de febrero.

Pero el quinielism­o es inevita‐ ble. La única novedad, el morbo político, la única incógnita lla‐ mada a convertirs­e en pasto fresco para la voracidad de los analistas a lo largo de la cam‐ paña que acaba de arrancar, es si dos de esos actores, BNG y PSOE, suman un mínimo de treinta y ocho escaños (mayo‐ ría absoluta, que ahora ostenta el PP con 42).

"Mi gran rival en las urnas no es el BNG ni el PSdeG, es Pedro Sánchez, lo tengo clarísimo"

Itziar Reyero. Cambados (Pon‐ tevedra) El líder del PP gallego se juega en las elecciones del 18-F la quinta mayoría absoluta y la moral de Feijóo. "Si me cre‐ yera las mejores encuestas, estaría eufórico", afirma, con‐ vencido de la victoria ante el "cuatripart­ito" de izquierdas Es una posibilida­d muy remota, a mi juicio, que se dé ese caso. O sea, que BNG y PSOE sumen esos 38 escaños. Los que se‐ rían suficiente­s para desalojar del poder al PP, que gobierna Galicia desde hace más de treinta años (salvo el parénte‐ sis del bipartito BNG-PSOE en‐ tre 2005 y 2009) con contun‐ dentes mayorías absolutas de Fraga Iribarne y los quince últi‐ mos años ininterrum­pidos de Núñez Feijóo.

El cambio de Feijóo por Alfonso Rueda en la cabecera del cartel poco importa en un PP que si‐ gue jugando en casa. Porque se ha identifica­do con más fa‐ cilidad que otras fuerzas políti‐ cas a la Galicia de las meigas, la que exporta a medio mundo, la compostela­na que recibe a millones de turistas y esa Gali‐ cia de alma conservado­ra de las zonas rurales.

En cuanto al impacto de los grandes asuntos nacionales en la campaña que acaba de arrancar, no va a ser un aguace‐ ro de verano el mensaje de la desigualda­d entre personas y territorio­s. Por cuenta de las concesione­s del Gobierno cen‐ tral a los independen­tistas, se‐ rá argumento común en el re‐ parto de tareas entre Feijóo y Rueda para las dos próximas semanas. Ya lo verán ustedes.

José Ramón Gómez Besteiro: "Feijóo tiene miedo y no está ayudando nada a Rueda"

Lorena Bustabad El candidato del PSOE a la Xunta está con‐ vencido de que Galicia replicará los resultados del 23-J para una mayoría progresist­a que desaloje al PP tras 14 años. Su partido lo arropa sin fisuras, con Sánchez y Zapatero muy implicados

A sensu contrario, se supone que la política del reencuentr­o con Cataluña en nombre de la concordia será utilizada tanto por los socialista­s de Gómez Besteiro, como por los naciona‐ listas de Ana Pontón. Pero ten‐ go serias dudas de que lo ocu‐ rrido en torno a la amnistía a los responsabl­es del procés pueda alterar el tablero electoral en fa‐ vor de la izquierda nacionalis­ta y no nacionalis­ta concertada a escala nacional.

Me parece que se equivoca la izquierda gallega si espera aca‐ bar con el largo reinado del PP en Galicia, apelando a las filan‐ trópicas concesione­s del Go‐ bierno de Sánchez al indepen‐ dentismo.

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EFE

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