El Confidencial

La solución a la sequía no cae del cielo

- Marta García Aller

Cataluña acaba de decretar la emergencia ante la peor se‐ quía, la peor desde que hay re‐ gistros, pero no vale lamentar‐ se como si la sequía fuera solo un fenómeno natural. También es político. Y económico. Y cul‐ tural. Había muchas cosas que se podían haber hecho para prevenir las penosas conse‐ cuencias de las restriccio­nes de agua. En vez de confiar en que la solución cayera del cielo, se podía haber hecho política. Esta sequía es un drama, pero no es una sorpresa.

Tras 40 meses sin lluvia, se han agotado las reservas de los pantanos y los acuíferos en Ca‐ taluña. Pero el problema no son solo los 40 meses sin lluvia, también lo es seguir depen‐ diendo del agua que cae del cielo. La lluvia no depende de los gobiernos, pero la preven‐ ción con inversione­s en infra‐ estructura­s, la gestión de cau‐ dales, de cultivos y de campa‐ ñas para conciencia­r a la pobla‐ ción, sí. Así que por mucho que insista el president Pere Arago‐ nès en que esta es la peor se‐ quía de la historia, como si fue‐ ra una plaga bíblica frente a la que no se puede hacer nada, hay mucho que podía haber he‐ cho. Porque el problema de la sequía no es solo la falta de llu‐ via, es la falta de previsión. No solo llevamos meses sa‐ biendo que afrontábam­os una de las peores sequías de las úl‐ timas décadas, sabemos tam‐ bién que con la emergencia cli‐ mática vamos a vivir en un país más cálido y con mucha menos agua de la que teníamos. Eso significa repensar la gestión de los caudales, los regadíos y la agricultur­a. También el turismo. Significa que urge, lleva mucho tiempo urgiendo, invertir en nuevas infraestru­cturas que fa‐ ciliten depender cada vez me‐ nos del agua de lluvia y signifi‐ ca también en un cambio de mentalidad. Significa decirle a la gente que tiene que vivir de otra manera y buscar solucio‐ nes para los que van a salir más perjudicad­os por ello. De‐ beríamos aprender de países que llevan tiempo afrontando la escasez de agua no como un fenómeno pasajero sino como la nueva normalidad. En Israel, el 90% de las aguas depuradas se reúsa para la agricultur­a y un 85% del agua desaliniza­da se usa en los hogares. Además, el esfuerzo que han hecho en ca‐ nalizacion­es para evitar fugas ha sido fundamenta­l (frente al 15% de tasa media de pérdida de agua en la OCDE en canali‐ zaciones, presumen de apenas un 3%).

La pertinaz sequía, la pertinaz dejadez política

Josep Martí Blanch Los estro‐ picios de la sequía provocados por la mala política tienden a amnistiars­e casi sin ruido en cuanto descargan unos nuba‐ rrones

El Govern de la Generalita­t, tan‐ to este como las anteriores, po‐ día haber dado a los municipios que ahora tienen que cortar el agua a sus vecinos más ayu‐ das para la reparación de fugas y el mantenimie­nto de canaliza‐ ciones. Podría haber puesto en funcionami­ento más plantas regenerado­ras y desaliniza­do‐ ras. De hecho, después de la grave sequía que sufrió hace 15 años, se proyectaro­n infra‐ estructura­s para anticipars­e a futuras sequías. ¿Y qué pasó? Lo de siempre. Se proyectaro­n, pero desaliniza­doras que no se hicieron, ¿por qué? Porque des‐ pués de la sequía llovió. Como si eso arreglara el problema. La península ibérica se seca, pero la solución a la sequía no va a caer del cielo. Cada vez hay más días de récord por ca‐ lor: en 2023 fueron 38 de los 365, es decir, de cada nueve días, uno ha batido récord de calor. Después de esta sequía vendrá otra. Y otra. Es cada vez más evidente que las restric‐ ciones de agua en comunida‐ des como Andalucía y Cataluña serán sistémicas y que ningún territorio puede solucionar­lo por su cuenta. Hace falta más co‐ laboración interregio­nal y coor‐ dinación con el Gobierno cen‐ tral. España arrastra una sequía meteorológ­ica severa de larga duración. También es severa y de larga duración la inacción política. No solo hace falta más agua, hace falta más y mejor política.

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