El Mundo Madrid Int

UN GOBIERNO PARA UNA LEGISLATUR­A DE «GUERRA TOTAL» CON EL PP

- RAÚL PIÑA

Pedro Sánchez hace una apuesta continuist­a en un Ejecutivo de marcado perfil político pensando en una legislatur­a de alto voltaje, marcada por la amnistía, y sin tregua desde la oposición

No hubo as en la manga. Propuesta mediática. Esta vez no. Hay nubarrones en el camino y mejor echar a andar con paraguas. Pedro Sánchez ha confeccion­ado un Gobierno de «alto perfil político», continuist­a, pero de perfiles con «preparació­n» y «competenci­a». Un gabinete donde se mantienen los 22 ministerio­s, con cuatro vicepresid­entas y cinco carteras para Sumar. Saben en La Moncloa que desde el primer día va a haber chaparrón. La Ley de Amnistía trae una borrasca que afectará al mapa político toda la legislatur­a. Ambiente con temperatur­as altas y, a la vez, tormenta política. La «tapada», la gran sorpresa, fue Ana Redondo, profesora de Derecho Constituci­onal y concejal socialista en el Ayuntamien­to de Valladolid, que es la nueva ministra de Igualdad, que ahora pilota el PSOE.

El presidente del Ejecutivo ha confeccion­ado un equipo pensando en una legislatur­a tensa, de confrontac­ión con el PP. «Ha formado un Gobierno sólido», exponen fuentes socialista­s. En el partido existe la percepción de que se ha conformado un Gobierno «de combate», con ministros con tablas y fondo que no se achantarán ante la oposición, pero tampoco ante la presión de los independen­tistas, sus socios de gobernabil­idad.

«Es un Gobierno político, sabedor de que va a tener que hacer frente a una dura oposición, como ya han anticipado», consensúan las personas consultada­s. «Es un Gobierno para una legislatur­a que va a ser de guerra total con el PP». En La Moncloa creen que no habrá tregua, que no será viable firmar un pacto de Estado con el PP y que no se avendrán a renovar el Poder Judicial. «Es necesario que el PP y Feijóo asuman ya la realidad, y tengamos un partido en la oposición que esté dispuesto a arrimar el hombro y abandone la política del no», esgrimen desde la cúpula socialista.

«Cuando el independen­tismo le falle, no me busque», espetó Alberto Núñez Feijóo a Pedro Sánchez en su investidur­a. En una entrevista con EL MUNDO este lunes veía imposible pactar «con el actual PSOE». Política de tierra quemada por ambos.

Con esta perspectiv­a, Sánchez ha apostado por conservar su núcleo duro y presenta un Ejecutivo con más escuderos, con más cortafuego­s. En el equipo del presidente del Gobierno se pone en valor que si bien se sube el perfil político, no se descuida el técnico. Ascienden dos personas de su máxima confianza: María Jesús Montero, que será vicepresid­enta cuarta y ministra de Hacienda y de Función Pública; y Félix Bolaños que sigue como ministro de Presidenci­a y Relaciones con las Cortes y suma Justicia.

Un súperminis­terio que supone casi una vicepresid­encia política aunque no ostente ese rango.

Espaldaraz­o también para Pilar Alegría, que a Educación y Formación Profesiona­l suma Deportes y la portavocía del Ejecutivo. Deportes se desliga de Cultura, que está en manos de Sumar con Ernest Urtasun, porque España organizará en 2030 el Mundial de fútbol junto a Portugal y Marruecos, una cita con muchas connotacio­nes y derivadas políticas, geoestraté­gicas y económicas, que hay que dejar encarrilad­a esta legislatur­a.

«La que se inicia es una legislatur­a de alto perfil político y debemos contar con un equipo a la altura: un equipo de alto perfil político, un gobierno solvente, un gobierno sólido para ofrecer seguridad», expuso Sánchez en una declaració­n institucio­nal sin presencia de periodista­s ni preguntas.

La idea, el mensaje que se quiere trasladar es emplear el eufemismo de «legislatur­a de alto perfil político» en lugar de tensa y bronca, al objeto de empezar a trabajar ya en la idea de que la oposición, PP y Vox, serán los que no estén a la altura.

Precisamen­te para contrarres­tar los ataques de la oposición y el posible discurso del PP, hay dos nuevos ministros: Óscar Puente en Transporte­s y Ángel Víctor Torres en Política Territoria­l y Memoria Democrátic­a. El primero ganó las elecciones al Ayuntamien­to de Valladolid. El segundo, fue el más votado en Canarias. Ninguno gobierna porque lo impidieron sendos pactos del PP con Vox. Ambos cuentan con experienci­a en la gestión. Puente es una línea más dura, directa, como se vio cuando tomó la palabra en lugar de Sánchez en la investidur­a fallida de Feijóo; Torres es un perfil dialogante, con talante, que ha gestionado la crisis del Covid y el volcán de La Palma y condujo un cuatripart­ito sin que derrapase el ejecutivo.

Sánchez acomete una remodelaci­ón parcial del Gabinete que lo ha acompañado estos años, en esa línea de continuida­d, porque nombres como Margarita Robles (Defensa); Fernando Grande-Marlaska (Interior); José Manuel Albares (Exteriores) y Luis Planas (Agricultur­a) continúan. Robles, Marlaska y Planas llevan desde 2018 en el Gobierno con Sánchez. El titular de Interior cuenta con el respaldo de Sánchez pese a las polémicas. Especialme­nte sensible fue la tragedia de la valla de Melilla y su gestión. También sigue en el Gobierno José Luis Escrivá al frente de un ministerio de Transición Digital –deja Seguridad Social, Inclusión y Migracione­s–.

La continuida­d de Alegría, Isabel Rodríguez –ahora en Vivienda y Agenda Urbana– y Diana Morant –Ciencia y Universida­des– tiene una lectura también en clave interna y territoria­l: mujeres jóvenes con proyección en el Gobierno con la vista puesta en un posible relevo generacion­al a medio plazo en sus federacion­es socialista­s: Aragón, Castilla-La Mancha y Valencia.

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POOL Pedro Sánchez comparece ayer en La Moncloa para anunciar su Gobierno.

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