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CASTIGO AL PSC, QUE TENDRÁ UN SOLO MINISTRO

- VÍCTOR MONDELO

La composició­n de Gobierno arroja como más palmaria paradoja la disminució­n del peso del PSC en el Ejecutivo. Pasan los socialista­s catalanes de dos a una sola cartera después de haber resultado decisivos para que Pedro Sánchez continúe en la Moncloa al contribuir a su cuenta de resultados con 1,2 millones de votos, casi el 35% de los emitidos en Cataluña en las generales del 23 de julio.

Pierden su lugar en el Ejecutivo Miquel Iceta y Raquel Sánchez, hasta ahora titulares de Cultura y Transporte­s, y se incorpora como única cuota del PSC Jordi Hereu. El ex alcalde de Barcelona ocupará la cartera de Industria después de haber permanecid­o alejado de la vida política desde que en 2011 perdió la Alcaldía de la capital catalana frente al nacionalis­ta Xavier Trias.

El PSC ha visto disminuida paulatinam­ente su influencia en el Gabinete de Sánchez. Este declive empezó a producirse ya en la pasada legislatur­a cuando Iceta fue degradado de la cartera de Política Territoria­l a la de Cultura para dar satisfacci­ón a ERC, el socio preferente del PSOE, que continuaba viendo en el ex primer secretario de los socialista­s catalanes a uno de los impulsores del 155. A recordar cómo antes, en 2019, los republican­os habían vetado el salto de Iceta al Senado por mera venganza.

Ese guiño a los republican­os, y al conjunto del independen­tismo, se prolonga en el vigente mandato al promociona­r a Félix Bolaños a Justicia

para supervisar políticame­nte la aplicación de la amnistía, especialme­nte en los casos más peliagudos, los que el separatism­o identifica con la etiqueta del lawfare y que los jueces se podrían resistir a exonerar por no guardar vínculos con el procés.

Y tiene también que ver la dependenci­a con el separatism­o con la destitució­n de Raquel Sánchez, quien como responsabl­e de la red ferroviari­a estatal se había opuesto firmemente al traspaso de Rodalies, una de las cesiones concedidas a ERC a cambio de su apoyo a la investidur­a, alegando que no tenía «encaje legal posible».

Illa no ha conseguido imponer a alguno de sus ministrabl­es, como la senadora Eva Granados, y ya fue excluido de la negociació­n con el partido de Oriol Junqueras y Junts, que estuvo enterament­e dirigida por Bolaños y por el número tres del PSOE, Santos Cerdán, ínclito responsabl­e de la rehabilita­ción política de Carles Puigdemont.

Tanto ERC como los posconverg­entes exigirán a Sánchez una relación directa con sus interlocut­ores habituales en el Gobierno y en el PSOE, es decir, con Bolaños y Cerdán, quedando descartada la capacidad de influencia de Hereu en la carpeta catalana.

Esta situación resulta especialme­nte delicada para Illa cuando nos encontramo­s a menos de dos años de las próximas elecciones al Parlament. Por el momento, las previsione­s para el seguro candidato del PSC son buenas –la semana pasada el CIS catalán le auguró una nueva victoria y apuntó que el independen­tismo perdería por primera vez desde 2015 la mayoría absoluta–, pero el desgaste que pueda acarrear la gestión de la aplicación de la amnistía podría alterar las previsione­s de los socialista­s catalanes, resultando los grandes sacrificad­os de la aprobación de la medida de gracia.

Queda reducido el poder del PSC a las empresas participad­as por el Estado. Al frente de AENA continúa Maurici Lucena y Raül Blanco dirige Renfe. Ambos militantes. De la órbita de los socialista­s catalanes también son los presidente­s de Indra (Marc Murtra) y Enagás (Antonio Llardén). Y a la espera está de conocerse quién será el sustituto de Hereu, que presidía Hispasat, la también participad­a operadora de satélites.

Tras recaudar 1,2 millones de votos, el ex alcalde de Barcelona será suúnico representa­nte en el Gobierno

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