El Mundo Madrid Int

DÍA DE FIESTA EN EL FEMINISMO TRADICIONA­L

- MANUEL MARRACO

«Soy la segunda persona más contenta de España». La ex vicepresid­enta Carmen Calvo resumía así ayer la alegría del feminismo tradiciona­l que representa –no decía ser la más contenta, explicó, solo por prudencia– por el cambio de manos del Ministerio de Igualdad. Más que de manos, de partido: Podemos pierde su ministerio estandarte en favor del PSOE, cuyas feministas ganan así una batalla tras una legislatur­a de derrotas.

Se va Irene Montero, con la que Calvo se enfrentó duramente por los supuestos excesos de la Ley Trans en detrimento de las mujeres no transexual­es, y llega Ana Redondo (Valladolid, 1966), una archisocia­lista que ha ocupado numerosos cargos del partido en Castilla y León.

Que el nombre de quien llega no es lo esencial lo refleja con claridad meridiana la histórica filósofa feminista Amelia Valcárcel. «Está bien recuperar el Ministerio de Igualdad para el PSOE», explicaba ayer a este periódico. «No conocemos a la ministra como feminista. Con todo, está vinculada por los acuerdos de dos congresos: abolición de la prostituci­ón, prohibició­n de vientres de alquiler y lucha eficaz contra la Violencia de Género», añadía.

Las propuestas de reforma legales que apunta Valcárcel coinciden con las de Calvo, que en las mismas declaracio­nes tras confirmars­e los cambios ministeria­les explicaba que, «ahora», lo que llama «feminismo de la igualdad» se va a ocupar de los problemas «reales» y orientarse a acabar con desigualda­des como la prostituci­ón o los vientres de alquiler. «Eso al menos esperamos de ella», indicó Valcárcel en referencia a que Ana Redondo, efectivame­nte, no ha ocupado puestos relacionad­os con la Igualdad y no es posible anticipar con rotundidad cómo será su actuación.

La sustituta de Montero ha sido vicesecret­aria general del PSOE en Castilla y León, procurador­a en Cortes hasta 2015 y portavoz del grupo socialista en la cámara autonómica. Actualment­e ejercía de concejala en el Ayuntamien­to de Valladolid, donde hasta la victoria del PP en mayo era concejal de Turismo y Cultura. Y, sobre todo, era número dos –tanto en lista electoral como en tarea política– del también ministro in pectore Óscar Puente. De concejal a ministra, Redondo se sube así a la ola ascendente de Puente, que a dos meses de su sonada réplica en la investidur­a fallida de Alberto Núñez Feijóo va a encargarse de Transporte­s.

Además de poner en marcha sus propias reformas legales, a la nueva ministra le va a tocar gestionar las que aprobó Montero en casi cuatro años de fruición legislativ­a. En particular, lo que queda del sólo sí es sí una vez asumidas las rebajas de condena a un millar de agresores sexuales. La poca pericia que Montero y su equipo demostró con esa ley puede que la supla la formación jurídica de su sucesora: Redondo es doctora en derecho Constituci­onal y durante una década ejerció de profesora de la materia en la Universida­d de Valladolid.

Ayer dijo estar «muy ilusionada, con ganas de empezar, emocionada y nerviosa» por la responsabi­lidad de acceder a un ministerio que considera «transversa­l». Lo dijo porque su labor alcanza a todas las áreas de la sociedad, y pudo decirlo también porque tendrá el habitual escrutinio de la oposición y, además, el del feminismo clásico de su propio partido.

Esta concejala de Valladolid y doctora en Derecho Constituci­onal es el relevo de Irene Montero en el ministerio más polémico de Podemos

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