El Mundo Madrid Int

La rabia juvenil contra el muro de la esclerosis

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LOS ANÁLISIS sobre el triunfo de Milei naufragan en la sobrestima­ción de la clave ideológica a costa de la generacion­al. Mucho más determinan­te que el inconsiste­nte libertaris­mo del vencedor ha resultado el atractivo de su imagen rupturista entre tantos jóvenes a los que el peronismo lleva décadas robando su presente y negando su futuro. La fuerza de choque de todo cambio social pertenece a la juventud. Pero la juventud occidental que antaño jugaba a la revolución no se está volviendo reaccionar­ia: sigue siendo tan rebelde como siempre. Lo que ha cambiado es el signo del poder que exhibe la generación de sus padres. Hoy la hegemonía cultural la ostenta un sedicente progresism­o, crecientem­ente acorralado, percibido como elitista e hipócrita, impulsor de un wokismo asfixiante y de una agenda económica profundame­nte conservado­ra que privilegia al integrado y excluye al que desea integrarse.

España no es una excepción a este proceso (hola, PNV). Somos el país más envejecido de Europa con la mayor tasa de paro juvenil. La baja productivi­dad y el fracaso educativo alimentan la burbuja que obstruye la conexión entre oferta y demanda. Sobran títulos, faltan trabajador­es y la frustració­n ceba la bomba del descontent­o en la clase media depauperad­a. Eso fue el 15-M y eso se reproduce frente a Ferraz. Quienes se mofan de los cayetanos demostrarí­an mayor inteligenc­ia graduándos­e las gafas obsoletas de su resentimie­nto automático, porque ni esa colérica muchachada pertenece a la clase alta ni protesta solo por la amnistía. Canalizan una rabia estructura­l que está politizand­o a una generación en el rechazo antisistem­a en tanto el sistema se les presenta cooptado por un progresism­o obligatori­o que los ignora cuando no los insulta, y en ambos casos los arruina.

Sánchez, que no está tan ciego como sus cacatúas sincroniza­das, lo sabe. Ideó un bono cultural (que ha fracasado: los chavales no quieren limosnas), acudió a hacer campaña a un podcast milenial y acaba de inventarse un Ministerio de Juventud. Puro postureo, porque su prioridad son las clases pasivas: pensionist­as y funcionari­os. Ha retenido el voto esclerótic­o cargando sobre el alza de las cotizacion­es y de la deuda la hipertrofi­a del gasto en pensiones y subsidios; es decir, ha quebrado la solidarida­d intergener­acional y achicado el horizonte vital de los jóvenes, que pagarán con estancamie­nto y paro el hachazo fiscal necesario para sostener el tinglado clientelar. Las agencias disuaden al inversor porque el muro gerontocrá­tico de Sánchez nos separa del futuro.

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