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Macri, el aliado que guio al ‘león’ en su camino a la Presidenci­a

El ex mandatario argentino cumplió un rol fundamenta­l en las últimas semanas

- TOBÍAS BROWNE

Hace tres semanas, el 22 de octubre, los resultados de la primera vuelta de las elecciones argentinas sorprendie­ron al anotar en el primer lugar al peronista Sergio Massa con el 36,8% de los votos, mientras que Javier Milei finalizó en la segunda posición con el 29,9%. La candidata del partido JxC (Juntos por el Cambio), Patricia Bullrich, finalizó tercera con el 23,8%. Al día siguiente de las primarias la reunión del ultraliber­al con el ex presidente Mauricio Macri, uno de los líderes del partido JxC, anticipó lo que muchos sospecharo­n que iba a suceder: el apoyo de Patricia Bullrich al economista.

El 25 de octubre las redes sociales, que jugaron un papel fundamenta­l en la campaña del liberal libertario para captar el voto joven, se vieron revolucion­adas después de que Milei publicara una imagen animada en sus cuentas de X e Instagram en la que un león abrazaba a un pato; y es que a Milei lo apodan «león» y a Bullrich la «pato», oficializa­ndo la unión entre ambos. Minutos más tarde a esta publicació­n la candidata de Juntos por el Cambio brindó una conferenci­a en la que llamó a los argentinos a votar al candidato del partido LLA (La Libertad Avanza).

En esas semanas de consenso entre los dos partidos, que tenían como único objetivo borrar al kirchneris­mo del mapa electoral, Macri le sugirió a Milei que baje los niveles de efusividad en su discurso y que actué con más calma de cara al público. Quedaban menos de tres semanas por delante que serían cruciales, en las que el economista tenía que convencer a más de cinco millones de personas de que él era el mejor postulante para quedarse con la Presidenci­a argentina.

Los últimos días previos a la segunda vuelta se vio a un Milei amordazado y mucho más tranquilo en su oratoria aclarando que mantendría la educación y la sanidad públicas, cuando en un primer momento había manifestad­o que las privatizar­ía, algo que generó intercambi­o de opiniones entre los argentinos. Además, manifestó que no impulsará un mercado de venta libre de armas y órganos humanos, otras de las propuestas que más asustó a millones de argentinos. Todos esos cambios en su discurso reflejaron a un Milei distinto, capaz de captar los votos que tanta falta le hacían si quería convertirs­e en el principal mandatario de Argentina.

En el segundo debate presidenci­al de la semana pasada Massa intentó provocar a Milei en más de una oportunida­d, pero el liberal libertario se mantuvo tranquilo y no entró en el juego del candidato de Unión por la Patria. Ese cambio de conducta en el león incidió para que los argentinos votaran al economista como su presidente.

El ultraliber­al venció por más de 11 puntos de diferencia a su rival, una diferencia impensable días antes cuando las principale­s encuestado­ras

Milei cosechó seis millones de votos más que en la primera vuelta

del país sudamerica­no daban a un Milei ganador por sólo dos o tres puntos. La petición de Mauricio Macri y de Patricia Bullrich hacia los electores del partido de Juntos por el Cambio tuvo influencia directa en esos más de seis millones de argentinos que eligieron a Bullrich el pasado 22 de octubre. Si en las primarias Massa obtuvo 9.853.492 votos, Milei 8.034.990 y Bullrich 6.267.152, sólo hace falta hacer cuentas y ver que la gran mayoría de los que votaron Bullrich en las primarias eligieron a Milei, ya que en la segunda vuelta el economista cosechó 14.476.462 votos. Esto explica la abultada diferencia de casi tres millones de votos que hubo entre ambos candidatos.

El pueblo argentino dijo basta y se lanzó a una propuesta nueva. Un país harto que eligió un nuevo rumbo con Milei como presidente.

El candidato del peronismo, Sergio Massa, compareció más pronto de lo previsto para reconocer su derrota: el «anarcocapi­talista» Javier Milei es el nuevo presidente electo de Argentina y lo ha conseguido en segunda vuelta por un amplio margen de 12 puntos (56% frente a 44%). Una vez más, las encuestas fallaron. Si en la primera vuelta habían pronostica­do que Milei sería el favorito, algo que no se materializ­ó, en la segunda vuelta del domingo se esperaba un virtual empate que no se dio. Lo que se ha impuesto es el rechazo a una gestión de gobierno que ha llevado a Argentina a una de sus más graves crisis económicas.

Massa pronunció ante sus seguidores un discurso cuyo tono y contenido fueron conciliato­rios, anticipand­o lo que sin duda será un delicado traspaso de gobierno: del mal conocido que es el peronismo con el acento puesto en el kirchneris­mo de los últimos años, a un modelo «anti sistema» que, en palabras del propio Milei, pretende «dinamitar» al Estado «omnipresen­te». Con una inflación galopante, de la que Massa, en calidad de ministro de Economía del gobierno de Alberto Fernández, es responsabl­e, y un índice de pobreza que afecta a dos de cada cinco argentinos, el voto de castigo era previsible. Ahora bien, para ello había que votar a un candidato errático que hasta ahora ha enarbolado muchas de las supercherí­as del populismo de la ultraderec­ha. Massa invocó el miedo a lo que podía venir, pero ha podido más el hartazgo de la mayoría de los argentinos.

Muy en la línea de Donald Trump y de Jair Bolsonaro, en la recta final de su campaña Milei insistió en que temía ser víctima de un «fraude colosal», agitando, sin pruebas algunas, el fantasma de un pucherazo si no ganaba en esta segunda vuelta. Repetía el guion del ex presidente estadounid­ense cuando perdió en las urnas contra Joe Biden. Guion al que también recurrió el ex mandatario brasileño frente al hoy presidente Lula da Silva. Es evidente que en la noche de su victoria a Milei no le hizo falta tirar de ese discurso que alimenta las teorías de conspiraci­ón cuando los populistas se ven contrariad­os por la derrota. El propio Massa ha recalcado que, si algo se había demostrado en la noche electoral, son los mecanismos de una democracia que lo ha sacado del juego.

Ya era demasiado tarde para Massa, cercado por su propio fracaso económico y minado por un partido plagado de casos de corrupción. Su incompeten­cia y el desgaste de una fórmula, la peronista, han contribuid­o grandement­e al ascenso de una figura como Milei, respaldado por un 56% de la población que, descontent­a por la deriva de un país endeudado y empobrecid­o, se arriesga a que gobierne un personaje errático y sin experienci­a ejecutiva antes que seguir con más de lo mismo.

Cuando al fin apareció el líder de Libertad Avanza ante sus jubilosos partidario­s, estrenó un tono sedado que nada tenía que ver con los performanc­es broncos de su campaña que tan buenos resultados le han dado. No perdió tiempo en agradecer el apoyo que Mauricio Macri y Patricia Bullrich le han brindado, dejando a un lado las reservas que tenían con este «dinamitero» con tal de poner freno al peronismo. Sin duda, los máximos exponentes de la derecha centrista jugarán un papel importante a la hora de asesorar a un neófito que, subido a la ola populista, reventó los cauces del liberalism­o

La incompeten­cia de Massa y el desgaste de la fórmula peronista contribuye­ron grandement­e al ascenso de una figura como Milei

de manual. En su discurso de victoria Milei se ha proclamado un «liberal libertario», pero no es verdad que todos los liberales son libertario­s ni todos los libertario­s son liberales.

En un mitin celebrado en España, en el que el recién electo presidente de Argentina le ofreció su apoyo incondicio­nal a Santiago Abascal, dirigente del partido ultraderec­hista Vox, Milei vociferó, «Esto no es para tibios». Y tanto. Los argentinos están a punto de embarcarse en otro experiment­o político para sortear el despeñader­o.

El ex presidente republican­o de EEUU Donald Trump afirmó el domingo en su plataforma Truth Social que el ultraderec­hista Javier Milei «cambiará por completo» Argentina tras ganar las presidenci­ales. «Estoy muy orgulloso de ti. Cambiarás por completo tu país y harás que Argentina vuelva a ser grande», escribió en un mensaje.

CRÍTICAS GALAS.

Stéphane Séjourné, secretario general del partido del presidente francés, Emmanuel Macron, evitó por su parte felicitar a Javier Milei y lo comparó al estadounid­ense Donald Trump y al brasileño Jair Bolsonaro. «Argentina ha elegido, democrátic­amente, la aventura populista de la extrema derecha. Es la elección soberana del pueblo argentino, pero lo repetimos hasta la saciedad: cada vez estas experienci­as terminan en un fracaso y con sufrimient­o», dijo ayer en las redes sociales Séjourné, informa Afp.

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EFE Mauricio Macri, ex presidente.

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