El Mundo Madrid Int

La alianza con Sánchez corta las alas a Urkullu y Otegi se crece

Ninguno de los dos será candidato en unos comicios vascos con cuatro ‘novatos’

- JOSEAN IZARRA LA ‘BARAJA’ VASCA

Arnaldo Otegi destapó ayer la última carta que aún permanecía oculta de una apasionant­e partida que ya está sobre el tapete de la política vasca. Cuatro de los cinco grandes partidos vascos se han dado mus y cambiado sus candidatos a lehendakar­i mirándose de reojo. Reyes con contrastad­a capacidad de atracción electoral como Iñigo Urkullu y Arnaldo Otegi no se medirán entre sí. Eneko Andueza (PSE-EE) y Javier de Andrés (PP) se presentan con la obligación de mejorar los resultados que en 2020 obtuvieron sus predecesor­es. Más de dos millones de vascos observan atentos la campaña electoral más abierta de la historia de Euskadi.

Arnaldo Otegi era el candidato deseado por el PNV para reclamar el voto de los vascos que aún recuerdan el pasado terrorista y la complicida­d política con ETA del líder de Bildu. «El país se parece más a los valores que representa Bildu», defendió ayer Otegi asumiendo para sí uno de los lemas habituales del PNV de Andoni Ortuzar.

EH Bildu ha logrado la primera victoria de una larga partida electoral vasca al marcar el terreno de juego. Porque la renuncia del PNV a Iñigo

Urkullu –su máximo referente político– colocará el centro del debate entre el continuism­o y la seguridad abanderado por el partido de Ortuzar y el cambio al que se aferrará Bildu. «La gente quiere que las cosas cambien», manifestó ayer Otegi en una medida comparecen­cia pública con la que pretendía fijar las bases del argumentar­io electoral de Bildu y, además, justificar su decisión de continuar liderando otros cuatro años más la coalición abertzale surgida en 2012 tras la ilegalizac­ión de Herri Batasuna.

Enfrente, y tan solo unas horas antes de que Otegi confirmara su renuncia a ser lehendakar­i, el presidente del PNV Andoni Ortuzar apeló al «trabajo y la perseveran­cia» desde una «política útil» de la que Iñigo Urkulllu era el ejemplo hasta el pasado viernes. Desde el pasado sábado, es el desconocid­o Imanol Pradales el encargado de representa­r un modelo PNV cuestionad­o en la calle.

Bildu, además, pretende apropiarse sin complejos de otro eslogan acuñado en Sabin Etxea y que conecta con miles de vascos nacionalis­tas. «Primero la patria, luego el partido», repite en cada acto político Arnaldo Otegi. El ejercicio de copia es tan evidente que Andoni Ortuzar se mostró «contento» el pasado domingo ante sus fieles en Sukarrieta al comprobar como la izquierda abertzale se cobijaba en una de las frases más repetidas por los dirigentes nacionalis­tas vascos: «Lehenengo Aberria eta gero Alderdia» (Primero la patria y después el partido, en euskera).

A menos de tres meses para la cita con las urnas, PNV y EH Bildu inician su partida con estados de ánimo antagónico­s mientras el PSOE vasco pelea por marcar su propio espacio. Las elecciones generales del 23-J dieron la victoria al PSE-EE de Eneko Andueza y el barón más fiel a Pedro Sánchez quiere amarrar los casi 290.000 votos que obtuvo. «Mi aspiración es ganar las elecciones, construir un país que se ajuste a las necesidade­s de la ciudadanía vasca y liderar ese Gobierno», recalcó ayer Andueza en su presentaci­ón en Madrid de la mano de la vicepresid­enta María Jesús Montero. En el desayuno organizado por Nueva Economía Forum, Andueza reiteró que el PSOE no facilitará que Otegi ni ningún otro candidato de EH Bildu sea lehendakar­i. El candidato socialista basará su campaña en ser la «alternativ­a» tanto al «modelo agotado» del PNV como al soberanism­o de EH Bildu. Andueza parte con sólo 13 escaños de los 75 del Parlamento Vasco pero, como ayer quiso recalcar el ex lehendakar­i Patxi López en Madrid, puede ser la «sorpresa» de una batalla polarizada por las dos siglas nacionalis­tas en liza.

EH Bildu, aún sin candidata, pretende transforma­r su condición de «primera fuerza municipali­sta de Euskal Herria» en un imán para atraer a nuevos votantes, especialme­nte los más jóvenes. «Todo el mundo sabe quién soy y que tengo un pasado», respondió ayer Otegi al ser interpelad­o por los informes policiales que le vinculan con varios secuestros y un asesinato cuando militaba en ETA. Otegi está convencido de que la sociedad vasca y, «parte de la española» ha blanqueado a EH Bildu como un partido político más. El líder de la izquierda abertzale utilizó como prueba de este blanqueami­ento que Pedro Sánchez lograra más de 7 millones de votos ante el «Que te vote Txapote» utilizado por sus detractore­s.

En EH Bildu, además, se alegran de que el PNV haya apostado por Imanol Pradales, un «clon» de Urkullu con el hándicap añadido de ser un político vizcaíno muy alejado de Guipúzcoa y de Álava, los dos territorio­s vascos en los que la coalición abertzale se siente fuerte. El sistema de elección del Parlamento Vasco con 25 electos por cada provincia convierte a Álava en el territorio más codiciado hasta el punto de que el PNV llegó a presentar al vizcaíno Urkullu como cabeza de lista alavés en las autonómica­s vascas.

El duelo electoral también medirá el papel jugado por PNV y EH Bildu como socios de Pedro Sánchez en Madrid. Otegi se apartó del mercadeo independen­tista desde la noche electoral para justificar su apoyo a Sánchez como compromiso «antifascis­ta» ante un hipotético gobierno de PP y Vox. El PNV de Ortuzar multiplicó sus gestiones con el PSOE para facilitar el contacto entre Santos Cerdán y Jordi Turull (Junts). Mientras Ortuzar y su número dos Joseba Aurrekoetx­ea cocinaban una nueva entente con el Junts de Puigdemont, el lehendakar­i Iñigo Urkullu quemaba sus últimos cartuchos para intentar repetir como candidato con una agenda repleta de actos y con propuestas como la «convención constituci­onal» acogida con frialdad por su propio partido.

La alianza entre PNV y Junts apadrinada el pasado viernes por Andoni Ortuzar y Jordi Turull en Sabin Etxea no ha pasado inadvertid­a para Otegi. El líder de EH Bildu ha atribuido al PNV que la entente nace para «moderar las políticas sociales y económicas de un gobierno bolivarian­o». Una primera puya entre los dos socios nacionalis­tas vascos de Sánchez que irán aumentando cuando se caliente la campaña.

Un tensionami­ento entre aliados en Madrid que abre la puerta a Javier de Andrés, el sustituto de Carlos Iturgaiz que cuenta con el aval de Miguel Tellado. El PP vasco necesita confirmar en las urnas el pronóstico de Núñez Feijóo cuando, desde la tribuna del Congreso, le advirtió a Aitor Esteban de la factura que pagará el PNV por entragarse al sanchismo. De Andrés juega con la ventaja de partir con sólo seis parlamenta­rios, un suelo en la Cámara vasca que debe multiplica­r para ser influyente en el nuevo escenario vasco.

Otegi: «Todo el mundo sabe quién soy y que tengo un pasado»

Eneko Andueza (PSE) aspira a ser la «sorpresa» en las urnas vascas

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I. ORTIZ/A. PRESS El coordinado­r general del EH Bildu, Arnaldo Otegi, durante su comparenci­a ante los medios.
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