El Mundo Madrid Int

El escándalo del narco que azota Uruguay

El envío de un pasaporte para que saliera de una cárcel emiratí salpica al Gobierno

- SEBASTIÁN FEST

El oasis de tranquilid­ad política que suele ser Uruguay en el convulsion­ado Cono Sur ya no es tal. El Gobierno de Luis Lacalle Pou está golpeado por los cada vez más asombrosos detalles del caso de un gran jefe narco al que se le envió un pasaporte uruguayo por valija diplomátic­a para que pudiera salir de prisión en los Emiratos Árabes, un pasaporte problemáti­co del que eran consciente­s tanto en la Cancillerí­a como en el Ministerio del Interior, pero que fue expedido en tiempo récord. ¿Resultado? La renuncia del canciller Francisco Bustillo, el cese del ministro del Interior, Alberto Heber, y los peores días de Lacalle Pou, que gozó de una consistent­emente alta popularida­d desde que asumió el cargo en marzo de 2020.

«La crisis se ha resuelto con la renuncia de todos los involucrad­os», dijo días atrás Julio María Sanguinett­i, dos veces presidente del país e integrante de la coalición que sostiene a Lacalle Pou. Su versión es, sin embargo, optimista: basta con que se escuchen dos nombres, Sebastián Marset y Carolina Ache, para que el Gobierno uruguayo tiemble.

¿Quién es Marset? «Es buscado por la Justicia de tres países del Cono Sur, tiene una alerta roja de captura de Interpol desde el 3 de marzo de 2022, es requerido por la DEA norteameri­cana y está en el radar de los investigad­ores argentinos», sintetizó el diario argentino La Nación.

¿Quién es Ache? Vicecancil­ler de Lacalle Pou entre 2020 y 2023, renunció al cargo con informació­n muy valiosa en sus manos: los mensajes de WhatsApp que cruzó con Guillermo Maciel, subsecreta­rio de Interior y mano derecha de Heber en el Ministerio. En esos mensajes, que entregó a la Justicia, también hay intercambi­os con Bustillo en los que el canciller le dice que no los mencione ante la Justicia y que «pierda» su teléfono móvil. Uno de los mensajes de Maciel a Ache decía lo siguiente: «Podemos saber qué pasó con este delincuent­e detenido en Dubai por documento paraguayo falso. Es un narco uruguayo muy peligroso y muy pesado. Podemos saber si sigue detenido o lo liberaron, lo cual sería terrible».

Bustillo, embajador de Uruguay en España hasta 2020, alega que Ache se había vuelto tan insoportab­le con su angustia por el asunto que, harto de ella, le dijo que se deshiciera del móvil. Pero muchos no creen en la versión del ex canciller, y en un país de 3,3 millones de habitantes, donde no es exagerado decir que todos se conocen, la hoguera de las sospechas arde cada vez más fuertement­e.

El argumento central de Lacalle Pou, un líder liberal de centrodere­cha, es que el Gobierno no disponía de elementos legales para negar el pasaporte a Marset, que es ciudadano uruguayo. Marset, hoy de 33 años, estaba detenido desde septiembre de 2021 en una cárcel emiratí por intentar volar a Estambul con un pasaporte paraguayo falsificad­o.

En el momento en que se le envió de urgencia el pasaporte uruguayo, no existía aún orden de detención internacio­nal contra Marset, pero en los diferentes estamentos del Ejecutivo uruguayo se sabía quién era, algo evidente en las comunicaci­ones entre los Ministerio­s del Interior y de Relaciones

Exteriores, en los diálogos entre Maciel y Ache, así como en las advertenci­as de la cónsul uruguaya en Dubai.

Allí entra en escena otro personaje clave, Alejandro Balbi, presidente de Nacional, uno de los dos grandes clubes del fútbol uruguayo, pero sobre todo abogado de Marset. Balbi se reunió con Ache para intentar acelerar la entrega del pasaporte a su cliente por valija diplomátic­a, gestión que aparenteme­nte fue efectiva porque se envió en poco más de un día.

El caso explotó hace dos semanas, durante una visita de Lacalle Pou a EEUU, invitado por Joe Biden a la cumbre de la Alianza para la Prosperida­d Económica de las Américas. Y, si se observa quién es y de qué se acusa a Marset, la noticia no puede ser sino pésima para el presidente.

La Nación lo define como «el patrón del narcotráfi­co en el Cono Sur». Con fuertes lazos con los principale­s cárteles criminales de la región, como el Primer Comando Capital (PCC) de Brasil, Marset tiene tatuada en una de sus muñecas la sigla PCU (Primer Comando Uruguayo) y es señalado como el ideólogo del asesinato del fiscal especial paraguayo Marcelo Pecci.

¿Quién era Pecci? Fiscal del crimen organizado en Paraguay, Pecci lideró la Operación a Ultranza PY, la mayor investigac­ión antimafia en la historia del país. En mayo de 2022, durante su luna de miel en la isla colombiana de Barú, Pecci fue asesinado ante su esposa en la playa.

Marset, que se mueve bajo múltiples nombres y aspectos, dejó Paraguay tras la redada ordenada por Pecci y se instaló junto a su familia en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra. Joven y atractivo, ama jugar al fútbol y está protegido por una guardia de paramilita­res brasileños.

El caso deja al presidente Lacalle Pou en su peor momento político

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REUTERS El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, en Pekín.

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