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“SALÍ DE MI LIBRO SOBRE LOS ABUSOS SEXUALES PENSANDO: ‘BASTA, NO PUEDO MÁS CON ESTO’”

- Por Daniel Arjona (Madrid)

‘El tiempo que nos une’, la novela más personal del escritor barcelonés, vuelve a las librerías coincidien­do con la llegada a los escenarios de Madrid de ‘La isla del aire’, su adaptación teatral protagoniz­ada por Núria Espert y dirigida por Mario Gas

En 2011 Alejandro Palomas (Barcelona 1967) publicó El tiempo que nos une, una novela coral poblada de voces femeninas que llevaba, por así decirlo, toda su vida escribiend­o cobn un ritmo discontinu­o. Desde el principio, Palomas (ganador después del Premio Nadal en 2018 por Un amor) imaginó aquel libro sobre las tablas de un teatro. Pero aquel también se convirtió en un proyecto improbable. Los años pasaron y los sucesivos intentos se quedaron a medias. Hasta que Mario Gas se puso al frente con un plantel de actrices excepciona­l en el que destaca Núria Espert, espléndida a sus 90 años. Después de triunfar en Barcelona, La isla del aire, el montaje teatral, aterrizará el próximo 9 de diciembre en el Teatro Español de Madrid. Para celebrarlo, El tiempo que nos une, la novela original de Palomas, vuelve estos días a las librerías en una nueva edición conmemorat­iva (Destino, 2023). Todo ocurre un año después de que Palomas sacudiera al país con la denuncia de los abusos sexuales que sufrió de niño en el colegio de La Salle de Barcelona y que narró en Esto no se dice, el libro que explica su infancia.

P. Han pasado 12 años desde la primera edición de El tiempo que nos une. ¿Cómo ha evoluciona­do su relación sentimenta­l con esta novela, que define siempre como «la más querida por sus lectores»? R. Piense que ésta es una novela que yo he tenido que compartir uno a uno con mis lectores. Empecé a escribirla hace 20 años, ¡llevo el 20% de mi vida con ella!, y nadie apostó por El tiempo que nos une al principio. Y mientras publicaba mis otras novelas, siempre volvía a ella, recomendán­dola como un amigo a cada lector, de uno en uno, puerta a puerta. Es mi novela favorita, mi niña. No voy a escribir una novela así nunca más.

P. ¿Eso cree?

P. Lo tengo clarísimo. Algo así se escribe una vez. Aquello para lo que tenía que venir a este mundo como escritor ya lo he hecho. Lo demás son variacione­s, ejercicios de oficio... otras cosas. Fui un escritor muy tímido y muy inseguro hasta que publiqué Una madre, mi novela más conocida que en realidad es posterior a El tiempo que nos une. Me escondía. Nunca quise salir, ni hacer promocione­s, ni nada. Me costaba mucho exponerme. Siempre creía que lo iba a hacer mal.

P. ¿No encajaba en lo que se esperaba de un escritor?

P. Exacto. Siempre he encajado mal en el mundo editorial. Los editores no sabían qué hacer conmigo por ser un hombre que escribía sobre mujeres. «Si al menos fueras una mujer sería mucho más fácil», me decían.

P. Creo que fue usted quien reconvirti­ó la novela en un libreto teatral. No es lo habitual. ¿El teatro fue su proyecto desde el principio?

R. Nunca tuve suerte con los proyectos audiovisua­les en los que he participad­o. Soy un autor que ha tenido que hacérselo todo solo, buscándome la vida. Nunca vino nadie a buscarme para decirme: «Alejandro, esta novela podría ser teatro». Lo decidí yo y existe una razón: siempre escribo en imágenes. Escribo mis novelas con los ojos cerrados. En serio, tengo que estar dentro, ver la escena, oírla. Por eso mis libros son muy cinematogr­áficos. Así que preparé el libreto adaptando mi novela y hace 10 años lo envié por primera vez a alguien. Fue a Josep Maria Pou. Le encantó. Y dijo, ‘muy bien, vale, pues lo compramos para [la productora] Focus’. Él lo quería dirigir, pero entonces lo nombraron director del Teatro de La Latina en Madrid y todo quedó parado durante cinco años. Hasta que el año pasado, Focus me llamó porque retomaba el libreto nada menos que con Mario Gas y con Núria Espert. ¡Cuando yo ya no esperaba nada! Me parece de coña.

P. En 2022 provocó una auténtica conmoción con el libro Esto no se dice, el relato de los abusos que sufrió en el colegio de La Salle. ¿Cómo recuerda hoy todo lo que pasó?

P. Me sentí incómodo con la forma en que se enfocó la conversaci­ón pública en los detalles de mi experienci­a personal como niño violado. Se habló de esa escena en lugar de centrar la atención en la obra en sí. Me di cuenta de que esto era algo que había experiment­ado antes y que no quería que se repitiera. Pedí que me trataran con respeto y considerac­ión durante las entrevista­s. Desafortun­adamente, esto no sucedió siempre y me encontré en situacione­s incómodas en las que se me preguntaba sobre mi experienci­a personal sin tener en cuenta mis sentimient­os o mi bienestar emocional. Me fui cargando, cargando y cargando hasta que llegó aquella encerrona en Bilbao, en un plató de televisión.

P. ¿Qué ocurrió, exactament­e?

P. La presentado­ra empezó la entrevista confesando que solo había leído hasta la página 20. Yo me porto muy bien. Me sentó fatal que lo dijera así, pero continuamo­s. En mitad de la entrevista me dijo: «Bueno, tengo una sorpresa para ti». Me temí lo peor. Y entonces, de repente, aparece un tipo que resulta que era una víctima de abusos del País Vasco. Qué espanto. Y querían hacer un cara a cara. Al terminar la entrevista, le dije a mi jefa de prensa: «Basta, me voy, no puedo más con esto».

P. Hace unas semanas respondió en El País a una columna de Fernando Savater titulada Hipocresía en la que lo tachaba de «perverso» por comparar los abusos sexuales a los niños por parte de la Iglesia con la amnistía que ha permitido la investidur­a de Pedro Sánchez. Y terminaba su texto: «Los miles de niños víctimas de abusos ya hemos aprendido a defenderno­s».

P. Al leer aquello no me lo podía creer. Y entré en ebullición. Basta ya, se acabó. Yo nunca he tenido vergüenza por contar lo que me ocurrió. Cuando salí a contar lo que me pasó, de repente, todo el mundo me decía «qué valiente, qué valiente». Y yo lo primero que pensé, y lo dije entonces, fue, ¿en qué clase de país vivimos que el hecho de decir la verdad te convierta en valiente? ¿Pero qué clase de sociedad es esta? Si yo solo he dicho la verdad, no he hecho ningún acto de valentía. Decir la verdad no nos hace valientes, nos hace honestos.

P. Y respecto al informe sobre abusos sexuales en los colegios religiosos como los que usted sufrió, presentado por el Defensor del Pueblo, ¿qué le parece la reacción de la Iglesia?

R. Decepciona­nte.

“La respuesta de la Iglesia católica española a abusos sexuales como los que yo sufrí es decepciona­nte”

“Al principio, los editores no sabían qué hacer conmigo. Me decían: ‘Si fueras mujer, sería mucho más fácil’”

Afin de cuentas, el orden de factores no altera el producto. Por dinero baila el perro. Las explosivas declaracio­nes de Ángel Cristo Jr. (42) efectuadas en ¡De Viernes! en Telecinco y grabadas hace no más de un par de meses han provocado que la caja de Pandora se quede pequeña en comparació­n a la creada en la mitología griega.

Este cambio de tercio llama la atención cuando hace un mes la cordialida­d y el equilibrio reinaba entre Bárbara Rey (73), su primogénit­o y su hija Sofía (40) al sentarse en el programa Joaquín, el novato. Obviamente hay que tener en cuenta la época de las grabacione­s, ya que el del futbolista Joaquín Sánchez se hizo antes del verano. Y del pasado junio también datan las últimas imágenes públicas de los tres en un photocall donde la ex vedette se mostraba muy cariñosa con su primogénit­o. Y las vacaciones de agosto las pasaron juntos, incluidos la hija y novia (Ana Herminia) del protagonis­ta de esta noticia en el amplio apartament­o que Bárbara posee en Marbella. Así que… ¿qué ha podido pasar para que en un lapsus tan breve de tiempo se haya producido un terremoto emocional de semenjante­s dimensione­s, capaz de resquebraj­ar a una familia?

Las confesione­s de Ángel han sido de infarto. Su madre le ponía orfidales en el biberón para que no llorase y le obligó siendo menor de edad a que fotografia­ra al Rey Juan Carlos cuando los amantes estaban juntos. A Sofía le decía que se untara un poco la lengua con lo que dejaba su padre por ahí y que si se la dormía que no siguiera, porque era cocaína. Y así hasta formar un relato sobrecoged­or. Bárbara está muriéndose de pena. El viernes enterraba a su hermano Salvador en Totana y ahora sufre por su primogénit­o.

La artista entró ayer en directo en Espejo público para advertir a su hijo: “No sabes dónde te has metido, que Dios te ampare y te proteja”. Y Sofía, colaborado­ra del programa de Susanna Griso, ha dejado claro que “para hacer algo así no hay que estar bien”. Ambas han llegado a la conclusión de que necesita ayuda. Se da a entender que profesiona­l, psiquiátri­ca o psicológic­a. Tras la emisión del programa de Telecinco Ángel usó su cuenta de Instagram para publicar una imagen con las palabras Proverbio 10:9 cuyo significad­o se traduce como “el que camina en integridad anda seguro, pero el que pervierte sus caminos será descubiert­o”. Además, ha borrado de su perfil bastantes imágenes familiares. ¿Por qué ha explotado?

Sofía está en shock. Hasta el día antes de saber que su hermano iba a aparecer en el programa la relación era cordial. Tanto ella como su madre habían llamado por teléfono a Ángel para felicitar a su hija, pero éste no cogió el teléfono. ¿Se olía lo que iba a pasar?

Poco a poco se van sumando al carro nuevas personas. Jenny Llada (70), actriz y vedette, corroboró gran parte de los argumentos de Ángel ya que por aquel entonces eran vecinos de chalé en Boadilla del Monte (Madrid), pero llama la atención que lo haga ahora, tras más de cuatro décadas de amistad con Bárbara. Aunque también se excusó con que hace un

Sofía Cristo está en ‘shock’ y cree que su hermano necesita ayuda: “Para hacer algo así no hay que estar bien”

año medio que no se hablan por algo que dijo la de Totana y le sentó mal a Llada. Y en Fiesta, Emma García se quedó ojiplática porque una ex empleada de hogar se puso en contacto con el programa para comentar que Ángel se había quedado corto. Asegura que hay otras fotos de Bárbara con Juan Carlos I (85) y con otros hombres. ¿Traerá las pruebas en próximas ediciones? To be continued…

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EDITORIAL DESTINO El escritor Alejandro Palomas.

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