El Mundo Madrid Int

Sánchez, el ‘abrezanjas’ y ‘levantamur­os’

- F. JIMÉNEZ LOSANTOS

EL CARÁCTER tóxico y abrasivo de Pedro Sánchez se ve claro según avanza su proyecto de poder personal, que, sin ley que lo sujete, es y sólo puede ser una dictadura. Antes de la Ley de Amnistía, Manuel Aragón escribió aquí, tras la toma del Tribunal Constituci­onal por Cándido Conde-Pumpido y sus sentencias legiferant­es, que España iba camino de una «dictadura constituci­onal». El precio de su investidur­a, que sobre la amnistía incluye la cacería de los jueces por soviets políticos, y la servidumbr­e de los españoles a Cataluña por 15.000 millones de euros al año, aboca al despotismo personal. Sánchez es lo único que tienen en común los enemigos de España, del partido de la ETA y el de las nueces al golpista catalán de izquierda y de derecha, y las 12 tribus comunistas. Por eso, su estadía en el poder, sin límites legales, es y sólo puede ser una dictadura. La base de su mayoría parlamenta­ria es el veto a la alternanci­a de poder, el muro que proclamó en su investidur­a. Sánchez estará en Moncloa el tiempo de desguazar el Estado para sus socios. Ni un día más.

Tampoco menos. Si necesita más tiempo, hará y harán lo que sea por mantener el poder. Y si para ello debe ser un caudillo bolivarian­o y no europeo, lo será. En Israel lo ha demostrado. Este abrezanjas, cavafosas y levantamur­os destruyó el PSOE, ha dividido España y ahora la Unión Europea con su «reconocimi­ento unilateral del Estado de Palestina». El presidente de turno del Consejo de la Unión Europea semejaba un líder del Tercer Mundo, de aquellos países no alineados, como el Egipto de Nasser, tan alineados con la URSS. Con Zapatero como mentor, tras retar a Europa y como único líder europeo que no acudió a Israel a dar el pésame a las víctimas de la masacre –ya vemos por qué–, Sánchez es la cabeza de playa del Grupo de Puebla en Europa. Pero el Partido Popular Europeo (PPE), el mayor del Europarlam­ento, anuncia que la Ley de Amnistía, la caza de jueces y la diplomacia bolivarian­a no le saldrán gratis.

Lo más parecido a un Estado de Palestina es, o era, Gaza, 18 años bajo la dictadura de Hamas, cuya «milicia» (Prisa dixit) de violadores y asesinos atacó Israel, al que se niega el derecho a defenderse. Lo que reconoce Sánchez por su cuenta, como en el Sáhara, es la legitimida­d del terrorismo contra Israel, al que Yolanda quiere juzgar, además, por genocidio. Esto ya no es Europa. Es la república bolivarian­a de Sánchez.

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