El Mundo Madrid Int

La diplomacia española, de charco en charco

- MAITE RICO

MÁS QUE ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares es como un pequeño satélite que orbita alrededor de Pedro Sánchez, al que instruía en relaciones internacio­nales ya antes de que llegara a la Moncloa. El resultado no puede ser más calamitoso. ¡Y eso que Sánchez habla inglés! «Con esa planta y con idiomas, nos lleva al liderazgo mundial», decían sus acólitos. Y para dar fe se retrató en el Falcon emulando a Kennedy, con Albares presentánd­ole solícito unos papeles que él fingía leer con las gafas de sol puestas.

Desde entonces, como asesor o como ministro, Albares acompaña a su jefe en todos los charcos. Qué lejana resulta ya la crisis de 2019 con Bolivia, provocada por la rocamboles­ca visita de diplomátic­os y geos españoles a la embajada mexicana, donde se refugiaban un par de secuaces de Evo Morales reclamados por la justicia (y cercanos a Podemos). Luego vino el Delcygate, con la siniestra número dos de Venezuela, íntima de Zapatero, aterrizand­o en Madrid con 40 maletas pese a tener prohibido entrar en la UE.

Insaciable, Sánchez dinamitó después el equilibrio diplomátic­o de España en el Magreb, provocando crisis sucesivas con Marruecos y Argelia. Con Marruecos, a raíz del vodevil con el líder del Polisario traído clandestin­amente para tratarse de Covid. Y con Argelia, por cambiar la posición española sobre el Sáhara Occidental en favor de Marruecos.

En pleno desabastec­imiento de gas. Sin explicació­n. Y con la sombra del misterioso hackeo del móvil presidenci­al con el programa Pegasus. Ahora, nuestro líder y su campanudo escudero han roto la unidad europea abriendo una crisis con Israel en el momento más inoportuno y de la forma más grotesca: pretendien­do dar lecciones a un país que ha sufrido uno de los peores pogromos del siglo XX e intentando robarse el protagonis­mo en Rafah justo antes del intercambi­o de rehenes por prisionero­s. Acusar a Israel de «matanzas indiscrimi­nadas» es comprar el argumentar­io de Hamas, que justamente usa a los civiles como escudo y que ha agradecido a Sánchez el gesto en un comunicado.

En fin, todo esto demuestra que hablar inglés no lo es todo. Felipe González y José María Aznar necesitaba­n traductor, pero colocaron a España en Europa, en el eje transatlán­tico y en América Latina. Con Sánchez y Albares nos vamos pareciendo a San Teodoro, la tintinesca república del general Alcázar y los Pícaros. Pero sin maldita la gracia.

 ?? ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain