El Mundo Madrid Int

Cuidado con las protestas

- RAÚL DEL POZO

En los próximos días se van a reunir los representa­ntes del Gobierno con los verificado­res, como si España fuera una dictadura del tercer mundo. Han pactado con delincuent­es, han consentido desarmar al Poder Judicial y burlar la Constituci­ón, han pagado millones de euros para hacer, según ellos, un Gobierno de «coalición progresist­a» con la reacción supremacis­ta, pero lo más chusco es que se dejen vigilar por el VAR, el último juicio de las zancadilla­s y las trampas en el terreno de juego. Las reuniones del Gobierno con Junts recuerdan a las de Idi Amin. Pocas veces hemos hecho el ridículo como con la aceptación de los verificado­res de Ginebra. Escribe Luca Costantini que Pedro Sánchez se envuelve en un mar de banderas de España para apaciguar la crisis de la amnistía. «Me faltan –dice– las banderas de Suiza, puesto que para avanzar en la legislatur­a hará falta verse allí con un árbitro internacio­nal».

Es una humillació­n para el Gobierno del Reino de España que se permita que verificado­res, desde Ginebra o Zúrich, vigilen el conflicto de Cataluña. Manfred Weber presidente del Partido Popular Europeo, añade que es, además, una locura. Solo la movilizaci­ón de la calle, además del Tribunal Supremo y el Senado, podrían desmontar la afrenta. Pero el Congreso que va a aprobar la amnistía es soberano y el resultado será como si aprobara la existencia o la inexistenc­ia de Dios. Con el pacto de la amnistía, y lo que vendrá después, el Gobierno ha desordenad­o la democracia y ha desbaratad­o la convivenci­a, pero hay que evitar que los desórdenes vayan a más. Desde el asalto al Capitolio se detectó que las democracia­s, hasta las más consolidad­as, están enfermando de populismo. Las protestas de Ferraz se iniciaron el 3 de noviembre y después se extendiero­n a toda España. Están atacando las sedes del PSOE y del PSC. Los políticos y militantes están sufriendo escraches y esa cacería no sólo es peligrosa para ellos, sino para la democracia. En el pasado atacaron a políticos del PP y de otros partidos, y ahora les toca a los socialista­s por haber pactado leyes y atropellos con los secesionis­tas. Pero una cosa es el derecho de manifestac­ión y otra, la escalada de la violencia que en España suele terminar en tragedia. Hemos sufrido asaltos y rodeos al Congreso, a caballo y con tricornios, y ahora nos toca evitar que el 1% de la población que es psicópata nos lleve al caos.

 ?? ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain