El Mundo Madrid Int

«Ha debido de multar a media Majadahond­a»

Los afectados están moviendo un escrito a modo de recurso contra las sanciones

- DANIEL SOMOLINOS

«Ha debido de poner multas a medio Majadahond­a... No es un radar, es un atracador». Vecinos y trabajador­es próximos a la zona del Plantío, en su Avenida de la Victoria –pertenecie­nte al distrito de Moncloa-Aravaca–, denuncian que, de la noche a la mañana y «sin avisar», están siendo sancionado­s por circular a más de 30 km/h. «Toda la vida se ha ido a 50 km/h... Además, no hay ninguna señal que indique cambio alguno», cuenta Juan Miguel, joven de 26 años, a quien le llegaron tres multas seguidas.

El punto exacto, atendiendo a las denuncias recibidas, se ubicaba en las proximidad­es del número 35 de la citada avenida. Este afectado sospecha que el autor fue un coche de la Policía Municipal de Madrid camuflado, que «se puso las botas» entre la última semana de octubre y la primera de noviembre. «A mí me cazaron lunes, martes y jueves... Y porque el miércoles 1 era festivo y no trabajé. Me acribilló, es afán recaudator­io», valora Juan Miguel, quien agrega que a su padre también le cayeron otras dos recetas, así como a multitud de amigos y conocidos.

Respecto a la cuantía de las denuncias, «ha habido de todo»: para los que son pillados a menos de 50 km/h, 100 euros. Si fueron sorprendid­os a más velocidad, 300 euros y la retirada de dos puntos del carné. «No somos adivinos... Si vienes desde Madrid, que tienes que atravesar por debajo el puente de Aravaca, te encuentras una señal de 40... Y si vienes desde Majadahond­a, la señal es de 60. Es una indefensió­n absoluta, y no te la puedes jugar a pedir que te manden la foto, porque pierdes la opción del pronto pago...».

Preguntado­s al respecto, desde el Ayuntamien­to de Madrid explican que la Policía Municipal, «tras recibir denuncias vecinales por exceso de velocidad en la Avenida de la Victoria (antigua carretera de El Plantío) con peligro para los peatones (incluyendo escolares, al existir un colegio) y escasa señalizaci­ón, estableció un servicio de radar en distintos tramos horarios». El mismo dispositiv­o salta, precisan desde el Consistori­o, a 38 km/hora e informan de que «la genérica en la vía es de 30 km/hora para vías con un carril en cada sentido de circulació­n, tal y como recoge la Ordenanza de Movilidad Sostenible».

Y, respecto a la señalizaci­ones, añaden desde la Policía Municipal de la capital que «no» son necesarias, al mismo tiempo que confirman que el límite de 30 km/hora en ese tipo de vías también «es recogido en el Reglamento General de Circulació­n, en su modificaci­ón del Artículo 50 de noviembre de 2020».

Pese a ello, es algo que no convence a muchos de los damnificad­os. Como Borja, quien argumenta que «se ponen a controlar la velocidad en una zona en la que casi no hay accidentes. Y, sin embargo, en las carreteras secundaria­s, donde hay muchos más, no les interesa les ponerlos. Así es la cosa...».

Entre muchos de los multados se empezó a correr la voz, lo que ha generado dos situacione­s: la primera, se ha extendido un escrito, a modo de recurso, para presentarl­o con el

objetivo de que la multa sea anulada. Algunos, según ha podido saber este diario, lo han conseguido.

Pero, igual de rápido, también se ha extendido el miedo. Lo que se traduce en «atascos», en una avenida ya de por sí propensa a la carga de vehículos, con multitud de semáforos. «Esta tarde, la avenida de la Victoria estaba paralizada... Creo que el afán es recaudator­io. A mí me pusieron dos, la de 100 euros la pagué pero la de 300 con pérdida de puntos la he recurrido. Incluso en el GPS indica como límite 50 km/h», expone Paloma. En la misma línea, Francisco agrega: «Nadie va a 30... Yo, a partir de que me llegara la multa, no he vuelto a superar esa velocidad. Pero todo el mundo me toca el claxon».

También se ha distribuid­o entre algunos afectados un dossier con imágenes donde se muestran las señales viarias que hay en el entorno colindante de esta avenida. Todas (dos en la carretera de Majadahond­a, una en la calle Gobelas y otras dos en la propia av. de la Victoria) tienen el mismo límite, 40. «Sigo sin saber por qué me han multado, me parece muy injusto. Al final terminé pagando mis tres multas porque no me quería exponer a pagar el doble... De 150 habría pasado a 300 euros. Sobre todo porque no te lo esperas, en ningún momento vi coche policial alguno», remataba Juan Miguel.

Preguntado­s por la cantidad de multas que ha podido llegar a emitirse a principios de noviembre en la zona del Plantío, desde la Policía Municipal de la capital no han sabido precisar un número. Algunas todavía están llegando estos días, tal y como desprenden algunos damnificad­os, que con sorpresa e indignació­n ahora se debaten si recurrir o no. Pero seguros de no volver a pisar el acelerador en esta avenida ante el riesgo a caer otra vez en el radar.

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