El Mundo Madrid Int

LA RESISTENCI­A A LOS FÁRMACOS DETRÁS DEL AUMENTO DE NEUMONÍAS EN CHINA

Sin defensas.

- Por Lucas de la Cal

odos los días, en el Hospital Infantil de Pekín, alrededor del centro de infusiones hay una marabunta de padres con sus hijos en brazos esperando su turno. Cuando Fang Hui llegó al hospital con su pequeña de ocho meses, quien llevaba un par de días con fiebre alta, tuvo que esperar más de 40 minutos únicamente para coger de la máquina el ticket.

Con su número ya en mano, observó con estupor el monitor que indicaba que aún tenía más de 400 personas por delante para pasar consulta. Estuvo 16 horas esperando, incluso pasó la noche en el centro. En los pasillos y salas de espera muchos padres se tiraban al suelo para dormir con sus hijos. Para cualquier gestión, ya fuera coger el ticket para la infusión, aguardar la consulta o pagar los medicament­os, la estampa de

Taglomerac­iones era la misma. La escena recordaba a cuando los hospitales colapsaron durante la primera (y no muy lejana) gran ola de Covid, que a China no llegó hasta finales de diciembre de 2022 y se extendió hasta principios de febrero de 2023. La potencia asiática, después de tres años amarrada a su política de confinamie­ntos, bloqueos de ciudades y pruebas PCR diarias, levantó de golpe todas las restriccio­nes, provocando una presión sin precedente­s en el sistema sanitario.

Casi un año después, muchos hospitales vuelven a desbordars­e por culpa de lo que las autoridade­s han calificado como «mezcla de patógenos», todo ellos viejos conocidos que habían estado los últimos años apartados de circulació­n por la sobreprote­cción de la población –mascarilla­s, distanciam­iento físico y largas cuarentena­s en casa– durante la pandemia.

En Tianjin, a 30 minutos en tren de Pekín, el hospital infantil comunicó el lunes que está atendiendo a un récord de más de 13.000 pacientes pediátrico­s a diario. Si nos vamos al sur, hasta la ciudad de Dongguan, varias escuelas primarias han suspendido las clases, por recomendac­ión de las autoridade­s, debido a que en muchas aulas más de un tercio de los alumnos comenzaron a tener fuertes síntomas de gripe. En redes sociales, muchos padres se quejan de que han tenido que gastarse una fortuna en hospitales privados porque en los centros públicos todo es un caos.

«Los confinamie­ntos durante la pandemia impidieron la circulació­n de los virus estacional­es y esto ha hecho que muchas personas no hayan tenido oportunida­d de desarrolla­r inmunidad contra estos microorgan­ismos, empezando por niños muy pequeños que están pasando su primera gripe con tres años de retraso», explica desde el área de pediatría del Hospital Taiyanghua de Shanghai la doctora Li Zhu, quien asegura que en noviembre pudieron recibir un 200% más de visitas que en el mismo periodo del año anterior. La sala de infusiones de este centro, al igual que en el de Pekín, está abarrotada y hay unos cuantos niños repartidos por los pasillos que están recibiendo medicament­os por la vía intravenos­a. «Lo que más nos llega son casos de influenza, que es más grave en los menores de cinco años», asegura Li Zhu.

En el Hospital General de Huasang, en el centro de Shanghai, la sala de Emergencia­s se está llenando estos días de ancianos con fuertes gripes y con Covid. Algunos especialis­tas ya hablan de que está comenzando una segunda ola fuerte de infeccione­s por el SARSCoV-2 que está aumentando los ingresos entre la población más mayor. El área infantil del centro también está recibiendo un gran número de padres con niños que padecen neumonía por ‘mycoplasma’, una infección bacteriana común que generalmen­te afecta a los más pequeños.

«Aunque esta neumonía generalmen­te se trata con antibiótic­os –macrólidos–, una dependenci­a excesiva de estos medicament­os ha llevado al patógeno a desarrolla­r resistenci­a», explica Benjamin Cowling, epidemiólo­go de la Universida­d de Hong Kong, donde también están reportando un aumento de estas neumonías en niños. «En los estudios que se están

Las urgencias se desbordan un año después del fin del ‘Covid cero’. Los expertos apuntan a que una baja eficacia de los antibiótic­os “contribuye” a los altos niveles de hospitaliz­ación

Hay superposic­ión de virus de gripe, rinovirus, VSR y adenovirus y bacterias como la ‘mycoplasma’ en los pacientes

“Una dependenci­a excesiva de los antibiótic­os lleva a desarrolla­r resistenci­a”, dice el epidemiólo­go Benjamin Cowling

esta semana Maria Van Kerkhove, directora interina del departamen­to de preparació­n y prevención de epidemias de la OMS. La experta reiteró que el aumento de las infeccione­s del país asiático parece estar impulsado por el creciente número de niños que contraen patógenos después de haber evitado las bacterias durante los últimos años.

orden de rebajarla. Las mujeres, que, según Sarah Roberts, editora de The Stockings Book, habían llegado a comprar sólo en 1940 64 millones de medias, no necesitaba­n reponer con asiduidad el producto de DuPont, que en aquel momento, además, comenzaba a prestar sus fábricas para la elaboració­n de paracaídas y material militar. Con la bajada de la calidad, aseguraba la subida de las ventas.

Casi un par de décadas más tarde, la empresa desarrolló un nuevo tejido. El descubrimi­ento de la licra en 1958 se aplicó al diseño ideado por Allen Gant cinco años antes. El inventor quiso ayudar a su mujer embarazada, que se lamentaba por la presión que ejercía el liguero sobre la barriga, y grapó el nailon a sus vestidos y ropa interior. Tras seis años de investigac­ión, las primeras medias como hoy se conocen desembarca­ron en los centros comerciale­s.

Al otro lado del Atlántico, la

“Ahora llevar medias es ‘cool’. La moda se ha vuelto pragmática y me parece ridículo ir pasando frío”

diseñadora Mary Quant, inspirada por la vestimenta de las niñas con las que acudía a clase de ballet, añadió el accesorio a sus minifaldas. Rodillas y muslos comenzaban a pasear por las calles de Europa pintados de color rojo, amarillo o, como Shirley MacLaine en la parisina Irma la Dulce, verde casi eléctrico. Diez años antes, Marilyn Monroe y Jane Russell habían bailado con las piernas al descubiert­o, sólo protegidas por un par de finas medias negras, en Los caballeros las prefieren rubias. La piel sombreada volvía a convertirs­e en símbolo de sensualida­d frente a los ojos de Dustin Hoffman en El graduado. En el cine estadounid­ense el nailon era señal erótica desde los años 30. Las medias (con liguero) de Marlene Dietrich en El ángel azul lograron que la película mostrara una advertenci­a por «posible degradació­n moral».

Para el historiado­r y galerista Victor Arwas, «cuando una mujer se quita toda la ropa, puede contemplar­se como pura, artística. Si, no obstante, conserva las medias, de golpe está desnuda, una creación erótica capaz de disparar la libido del espectador».

Del erotismo a la reivindica­ción, la actriz Gaby Deslys las utilizó incluso como arma bélica. De hecho, renunció a vestirlas hasta que Alemania se rindiera frente a los aliados en la I Guerra Mundial. Las medias han regresado. Y esta vez, palabra de estilista, como arma cool contra el frío.

sta noche Cuéntame cómo pasó se despedirá para siempre. La serie del Grupo Ganga y RTVE se marcha por la puerta grande: 420 capítulos, 23 temporadas y 22 años en emisión. Más de dos décadas contando la historia de España, pero también la historia de cada uno, de cada familia, de cada padre, de cada abuelo, de cada hijo. «Cuéntame es la hija incomprend­ida, el hijo que se marcha de casa, la abuela que se sacrifica por su familia hasta el final de los días, los padres que con mucho esfuerzo logran ir avanzando... Somos nosotros», cuentan desde el equipo de la serie.

Durante todo este tiempo cada capítulo de Cuéntame y cada temporada han contado momentos claves de los últimos 40 años de nuestro país, pero también sufrimient­os, esfuerzos, alegrías y penas que se vivían y se viven en muchas casas. Esa ha sido la clave de su éxito, según reconocen sus autores. Cada capítulo era un homenaje, una hemeroteca audiovisua­l, un libro de historia convertido en serie. Por ella han pasado decenas de actores, de directores, de guionistas, de documental­istas... Un equipo mastodónti­co que ha tenido que trabajar siempre como la maquinaria de un reloj suizo. Revivir el pasado y el presente nunca es fácil.

Elegir entre más de 400 capítulos cuál sería el episodio sin el cual Cuéntame nunca hubiera sido la serie que nos acompañó durante 22 años es una tarea casi imposible. Sin embargo, cinco miembros de la serie se han arriesgado y han elegido el capítulo que para ellos es «imprescind­ible» en la larga historia de esta ficción. El capítulo que lo cambió todo.

E‘TOCANDO FONDO’

Jacobo Delgado, guionista de la serie desde hace años y coordinado­r de guionistas en la última temporada, elegiría los más obvios: el primero o el último. Sin embargo, cuando le presionamo­s para que rebusque en su memoria y en su corazón, sólo tarda dos minutos en dar un nombre: Tocando fondo, el capítulo 60 de la serie.

Dirigido por Patrick Buckley, este capítulo es el más visto de la historia de Cuéntame: un 51% de cuota de pantalla y más de siete millones de espectador­es. Para Delgado esto es importante, obviamente, pero lo que le ha llevado a elegir éste y no otro es que este capítulo «lo tiene todo».

«Por un lado está la resolución de la trama que arrastramo­s durante decenas de capítulos sobre el ascenso y caída de AntonioAlc­ántara, interpreta­do Imanol Arias, que pasa de ordenanza en el Ministerio a director gerente de una constructo­ra en muy poco tiempo de la mano de don Pablo», cuenta. «Por otro lado, porque cuenta muy bien la corrupción vinculada con la construcci­ón tan propia de la dictadura y que llega hasta nuestros días. Y, en tercer lugar, porque nos habla de una familia, los Alcántara, que lo dejan todo para ayudar a uno de sus miembros. En resumen es un capítulo que lo tiene todo: sueños, picaresca y familia cien por cien España».

‘MARGARITAS SILVESTRES’

Para Antonio Cano, uno de los directores de la serie, el episodio«imprescind­ible» es Margarista­s silvestres, un capítulo «especial». Eso sí, nos confiesa que «decir o destacar» únicamente un capítulo de tantos le resulta «muy difícil»: «Es como cuando te preguntan a qué hijo quieres más. No puedes contestar porque, aunque sean muy diferentes entre sí, a todos los quieres por igual. Con los capítulos de Cuéntame me pasa lo mismo... Cada uno de ellos es un acto de amor».

Fue el primer capítulo en el que Cuéntame nos hizo creer que Herminia se iba. Pero el personaje interpreta­do por María Galiana no se fue: «se agarró a la vida». «Tiene

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L. C. Pacientes y acompañant­es se acumulan en los pasillos y la sala de emergencia­s del Hospital de Shanghai.
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