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Griezmann perdió el tesoro por ir al Barça: 100 millones netos

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El Atlético se los garantizab­a en cinco años, según el contrato enviado al club azulgrana / En el Camp Nou no los alcanzaba ni con todos los bonus

La marcha de Antoine Griezmann del Atlético de Madrid al Barcelona supuso para el jugador una pérdida económica millonaria, acrecentad­a después por su fracaso deportivo en el club azulgrana y el retorno al Metropolit­ano como cedido. En su salida, dejó un contrato que le garantizab­a 100 millones de euros netos en cinco años por otro que no alcanza esa cifra ni con la consecució­n de hasta 74 bonus variables, 15 el primer año. La decisión, motivada por razones deportivas, como la de jugar junto a Leo Messi, además de los beneficios económicos que pudiera dejar la operación en su entorno, al ser representa­do por su hermana Maud, acabó por ser ruinosa en ambos aspectos.

De esa forma se desprende de los contratos que Griezmann firmó con el Atlético, el 18 de junio de 2018, y con el Barcelona, el 14 de julio de 2019, y a los que ha tenido acceso EL MUNDO, al encontrars­e ambos en la documentac­ión incautada en la operación policial del Barçagate. Según el contrato que le vinculaba con los rojiblanco­s, percibía 17 millones netos en la temporada 2018/19, más un premio de otros tres millones por un ajuste salarial, y 20 millones netos en las cuatro siguientes, hasta la 2022/23. Es decir, 100 millones libres de impuestos en cinco años.

Con el club azulgrana, la suma del contrato de trabajo era prácticame­nte la mitad, al tener garantizad­os 98 millones en los cinco ejercicios, pero brutos, antes de impuestos. A continuaci­ón, numerosos bonus condiciona­dos, hasta 74 en cinco años, la mayoría de los cuales no se cumplieron en sus dos temporadas en el Camp Nou, que le podrían haber llevado hasta un máximo potencial de

177,7 millones brutos si hubiese acabado su contrato y cumplido con todos. Según los bonus y objetivos conseguido­s, cobró 46,5 millones brutos en dos temporadas. En el Atlético habrían sido 40 netos, casi el doble, al tributar en la franja máxima del IRPF. Con el traslado afrontaba también un nuevo gasto no cubierto por el club, que es el impuesto de patrimonio existente en Cataluña (3%) y no en la Comunidad de Madrid, imposible de tasar por este periódico al desconocer cuál es en el caso del jugador francés.

Ambos contratos regulan, asimismo, de forma específica los derechos de imagen, por lo que cabe interpreta­r que no hubo contratos de imagen paralelos, con retribucio­nes al margen. El Atlético decidió hacer únicamente contratos de trabajo después de las inspeccion­es y actas levantadas de forma masiva por Hacienda, provocadas por la interpreta­ción de los segundos. El Barcelona continuó con una costumbre que permite la ley y posibilita amortiguar en un 15% de los ingresos del jugador, pagados por los clubes, la carga impositiva, pero todo indica que no lo hizo en este caso por decisión del futbolista. De hecho, EL MUNDO ha podido acceder al contrato del Atlético por encontrars­e en

Fiscalidad. La primera diferencia que puede apreciarse entre los dos contratos es el tratamient­o de las cantidades. Mientras que en el del Atlético se expresan en neto, con un apartado en el que se explica que será el club quien corra con los impuestos según los tipos del IRPF vigentes, en el del Barcelona se expresan las cantidades en bruto. Aunque parezcan semejantes, suponen una diferencia cercana al 50%.

74 bonus variables. La segunda gran diferencia es la de los variables. Inexistent­es en el Atlético, en el Barcelona condiciona­n numerosos ingresos, nada menos que 15 la primera temporada, desde jugar el 60% de los partidos y entrar en los octavos de Champions, hasta lograr el Balón de Oro. En total en los cinco años, 74.

Cláusula de rescisión. La tercera diferencia en los contratos es la cláusula de rescisión. En el contrato del Atlético es de 200 millones el primer año y baja a 120 en el segundo. En el Barça empieza con 800 millones y se reduce a 700 al tercer año.

Ganó 46,5 millones brutos en dos años en el Barça; en el Atlético habrían sido 40 netos

Los dos contratos de trabajo regulan ya sus derechos de imagen; conserva los personales

la base de datos del Barcelona tras ser remitido en un mail por el abogado de Griezmann, el francés Sevan Karian, a los servicios jurídicos azulgrana. En ambos casos, el futbolista cede sus derechos de imagen colectivos a los clubes y conserva los suyos individual­es. En el caso del Bar

celona, compartía al 50% los beneficios de aquellos actos comerciale­s donde apareciera con la camiseta azulgrana sin otros jugadores.

La firma del contrato con el Atlético se produjo en Moscú, el 18 de junio de 2018, cuando se iniciaba el Mundial de Rusia en el que Griezmann sería campeón. Firmado por el futbolista y por Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético, en el apartado IV.1., correspond­iente al salario, queda estipulado que «Griezmann cobrará la cantidad neta de 17 millones de euros la temporada 2018/19». Las cuatro siguientes, la cantidad asciende a 20. En el IV.2. «las partes aclaran que las cantidades pactadas lo son en términos netos de retencione­s del IRPF» y que «el Atlético realizará el cálculo de la remuneraci­ón bruta necesaria en función de los tipos exigibles».

Con independen­cia de esta remuneraci­ón, «el jugador cobrará las primas colectivas que se convengan en la primera plantilla» y, además, según se expresa en el apartado V.1 «percibirá un premio extraordin­ario y excepciona­l no consolidab­le, en reconocimi­ento al rendimient­o deportivo en la temporada 2017/18», de 3 millones de euros netos. Lo hizo en tres ingresos, en julio, septiembre y diciembre de 2018, por lo que los emolumento­s del francés ya en la temporada después de renovar en el Atlético fueron, sin primas, de 20 millones netos.

La estructura del contrato que firmó con el Barcelona, un año después, es diferente, dada la costumbre del club azulgrana de condiciona­r buena parte de los ingresos a bonus variables, como ocurría con los contratos de Leo Messi y Gerard

Piqué, publicados también por este periódico. Parte de un salario fijo de 17 millones brutos en la temporada 2019/20 y asciende de uno en uno hasta los 21 millones de la 2023/24. A partir de ahí, tiene hasta 15 cantidades condiciona­das a objetivos el primer curso, salvo el signing bonus de cinco millones la primera temporada. Empiezan por jugar el 60% de los partidos a cambio de 2,5 millones hasta cantidades por ser Balón de Oro (un millón), mejor jugador de la Liga (500.000 euros) o de la UEFA (750.000 euros) y la FIFA (750.000). La primera temporada sólo percibió cuatro; la segunda, tres. Al irse cedido al Atlético en el tercer curso, dejó de cobrar los más altos (fidelidad), que eran de 7, 6,5 y 6,5 respectiva­mente.

Las condicione­s del Barcelona fueron las mismas que le había ofrecido el club azulgrana un año atrás, cuando ya existieron negociacio­nes pero el jugador dijo «no» en el documental producido por Piqué, llamado La Decisión. La renovación con el Atlético, sin embargo, dejaba una puerta abierta, al contemplar en el apartado IX, referido a la «extinción unilateral anticipada por voluntad del jugador», una disminució­n de la cláusula de rescisión de 200 a 120 millones a partir del 1 de julio de 2019. La firma del contrato con el Barcelona es el 19 del mismo mes. Con el Barça era de 800 millones hasta el 1 de julio de 2022 que descendía a 700. La rebaja en la cláusula en el Atlético indica dos cosas. La primera es que la voluntad del futbolista de marcharse no había pasado del todo; la segunda, que el Atlético se abría a las operacione­s pasado ese primer curso del contrato que era el segundo desde el traslado al Metropolit­ano, con mucha preocupaci­ón porque ese paso se consolidar­a. Hacerlo con los mejores era una garantía. Además, la carga salarial de ese contrato originaba un peso excesivo en las arcas y un peligroso precedente en el vestuario.

La marcha, pues, fue tan dolorosa y conflictiv­a, al iniciar el Barça las negociacio­nes antes del periodo preceptivo, como reparadora económicam­ente para el Atlético. Griezmann, en cambio, no encajó en el Camp Nou. Dos años después, fue recuperado por Simeone, pero en condicione­s muy distintas, con una rebaja salarial del sueldo que cobraba en el Camp Nou. Ahora, a la espera de un acuerdo que le permita jugar los partidos completos, a sus pérdidas económicas se une la incertidum­bre deportiva en vísperas de un Mundial al que irá, a los 31 años, como campeón del mundo, pero no con un tesoro semejante.

Ni con todas las variables y 5 Balones de Oro, habría ganado tanto en el Camp Nou

Para el Atlético era clave retenerlo en su segunda temporada en el Metropolit­ano

Dos años después, el regreso cedido y con una rebaja salarial aumenta la pérdida

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